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Le lectura de este verano

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La lectura de este verano ha estado dedicada al análisis de, a nuestro parecer, una de las mejores obras de denuncia sobre el sistema extraterritorial u “offshore”. Se trata del libro de Nicholas Shaxson titulado “Las Islas del Tesoro”.  Efectivamente, la profundidad de los análisis que contiene, los argumentos vertidos y la profusión inmensa de datos y citas bibliográficas convierten a este libro en una referencia imprescindible para el estudio del mundo extraterritorial.

No en vano, su autor describe con humor como hasta los más arduos defensores del mundo “offshore” le han felicitado por la obra y apenas han podido contraponer argumentos de peso a la exposición realizada.

Y realmente merece todas nuestras felicitaciones y admiración, aunque el motivo de traerlo a nuestro blog es para expresar nuestro desacuerdo con sus conclusiones y sobre todo con las medidas propuestas para atajar el sangrante tema de la evasión fiscal y del escape de grandes fortunas y multinacionales gracias al mundo extraterritorial.

La obra desgrana numerosos casos de uso de las estructuras extraterritoriales para beneficio de grandes fortunas, grandes empresas, dictadores y delincuentes. Por sus páginas desfilan los hermanos Vestey, ilustres precursores en el uso de estructuras “offshore”,  la extinta compañía petrolera francesa Elf y su mundo de corrupción en Africa, la verdad sobre el origen del secreto bancario suizo, las extensiones “offshore” de la gran banca de inversión norteamericana, los amigos de Putin o el propio Meyer Lansky, el legendario mafioso.

Nicholas Shaxson sitúa con acierto el big bang del mundo offshore en el nacimiento del mercado de los eurodólares, de forma similar a como el experto español Juan Hernández Vigueras lo sitúa en el mercado de los petrodólares. Esas masas descontroladas de divisa norteamericana convertida en moneda universalmente aceptada, que debían gestionarse fuera del sistema regulador norteamericano, es lo que dio alas a la industria “offshore”. Pero a quién dio realmente alas fue a la city de Londres, a su establishment, y a su consideración como un territorio autorregulado. El cual a su vez, alentó la construcción de lo que Shaxson denomina “la telaraña”, es decir, el universo de pequeñas jurisdicciones extraterritoriales conectadas de algún modo a Gran Bretaña y permitidas oficiosamente….hasta que Estados Unidos reclamó su puesto.

Efectivamente, no es ninguna novedad que los EEUU son un paraíso fiscal para todo el mundo excepto para sus contribuyentes, que además pagan impuestos estén donde estén, eso sí, con generosas exenciones. Los EEUU no han firmado el AEOI (acuerdo de intercambio automático de información fiscal) tras haber impuesto sanciones a diestro y siniestro en el mundo por incumplir el FATCA (ley de declaración de activos en el extranjero por ciudadanos USA). Realmente vergonzoso, pero ahí está Delaware, Nevada, Wyoming y tantos otros con secreto absoluto.

La city de Londres es el verdadero corazón del mundo “offshore”, por donde se canalizan los mayores flujos de capitales, en un ambiente de secretismo y desregulación total. Shaxson dedica una parte notable del libro a desentrañar esta vergüenza del mundo occidental, supuestamente “ético”, y a demostrar como nada se puede hacer hoy por hoy para regular ese lugar, ni por parte del mismísimo gobierno británico. Del mismo modo dedica una laboriosa investigación a la isla de Jersey.

Shaxson sitúa el problema del efecto de arrastre, especialmente en Delaware, donde un banco ha arrastrado a otro y así, por pura competencia, todo el poderoso sistema financiero norteamericano se ha convertido en actor destacado en el mundo extraterritorial.

También demuestra cómo no ha habido escándalo o estafa financiera que no tuviese vínculos con las sedes extraterritoriales del sistema financiero.

Sostiene que los centros financieros extraterritoriales drenan la riqueza de los países pobres y la canalizan hacia los ricos. Cierto, pero una vez más, el arma debiera ser la intervención por parte de los organismos internacionales del país y no del banco que recibe las transferencias. No se resuelve nada matando al mensajero.

Sin embargo, y tras mostrar nuestra admiración por el rigor y la profundidad con que trata el tema, debemos ser críticos con las conclusiones. Shaxson sitúa el origen del mal en la existencia misma de las propias jurisdicciones extraterritoriales. Asimismo, expresa su confianza ciega en la buena gestión fiscal de los gobiernos, supuesto totalmente gratuito, al tiempo que reclama un intercambio general de información sin plantearse el derecho a la privacidad.

Del mismo modo que defiende el derecho de los países pobres a gestionar su riqueza, es razonable respetar el derecho de cada jurisdicción a organizar su fiscalidad como mejor le convenga.

El problema de las multinacionales evadiendo impuestos y estableciendo precios de transferencia no se solucionará con la desaparición de los centros extraterritoriales, sino regulando la actividad de las mismas en origen. Del mismo modo, el dinero de la delincuencia o de los dictadores debe seguirse por otros medios, incluyendo al periodismo de investigación, pero no deben pagar todos por unos cuantos.

Y por último, Shaxson describe profusamente en su obra el poder de la city de Londres y de las corporaciones de Delaware. Si los gobiernos de estas potencias no quieren o pueden hacer nada en favor de la transparencia en sus propias casas, poca esperanza se puede tener en el efecto de asestar golpes a otras jurisdicciones, que no sea reforzar el monopolio de EEUU y Londres como paraísos fiscales tolerados. En este sentido, el catálogo de medidas propuesto en el último capítulo, caso de aplicarse, no haría más que reforzar ese monopolio.

Nuestra visión es que los paraísos fiscales existen, porque grandes élites desean que existan. Y puesto que existen es buena la competencia en ese ámbito, como lo es en general. Una supuesta transparencia universal, caso de lograrse, no garantiza ni la eficiencia de gasto de los gobiernos, ni el uso ético de toda la información disponible. Ante la duda, nos alineamos en el derecho a la privacidad y a la optimización de nuestra fiscalidad.

Nuestro compromiso es que la elusión fiscal no se quede en las élites, sino que se democratice hasta tal punto que imponga una seria reflexión a los gobernantes, impidiéndoles disponer de carta blanca para seguir drenando los recursos de quienes crean riqueza.

El indicador de atractividad fiscal

Un par de economistas del centro de estudios económicos Leibnitz de Alemania crearon en 2013 un ´”indicador de atractivo fiscal” estableciendo un ranking de países a través de un análisis basado en 16 variables diferentes. Puede descargarse para su lectura completa en:

https://www.econstor.eu/bitstream/10419/75220/1/749829451.pdf

El tipo impositivo para el impuesto de sociedades es por supuesto una de las variables medidas, pero también analiza políticas como la imposición a los dividendos y ganancias de capital, retenciones en origen, la existencia de un régimen de tributación para holdings, la compensación de pérdidas, la red de tratados para evitar la doble imposición , las reglas de capitalización, y las reglas para empresas controladas desde el  extranjero.

Resulta que todas estas variables adicionales pueden marcar una gran diferencia en el atractivo general del régimen fiscal corporativo en una nación. Como se puede ver en esta lista de los diez países que obtienen mejor puntuación, los Emiratos Árabes Unidos tienen uno de los sistemas de impuestos corporativos más atractivos del mundo, a pesar de tener la tasa más alta del impuesto de sociedades.

Contra todo pronóstico, Estados Unidos sigue atascado en la parte inferior. La “buena noticia” es que le gana a  Argentina y Venezuela, dos de los países más corruptos y despóticos del mundo.

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Cabe explicar que la cifra más cercana a 1 es la mejor y la más cercana a 0 la peor puesto que el índice de atractividad mide un porcentaje, cuanto mayor más atractivo.

Como era de esperar, los llamados paraísos fiscales dominan los primeros lugares en el ranking. Y eso a pesar de que las leyes de privacidad financiera no son parte de la ecuación.

En la tabla siguiente están todos los resultados en el informe. Se enumeran las naciones en orden alfabético, así que no es muy fácil de usar si se quiere hacer comparaciones. Pero un simple regla de oro es que, cualquier puntuación sobre 0.6000 es relativamente buena y cualquier puntuación por debajo de 0.4000 sugiere un país se está disparando en el pie.

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Por si sirve de algo, Suiza y Estonia superan el umbral de 0,6000, como era de esperar, pero me sorprendió que tanto Hong Kong y Liechtenstein queden en la mitad del ranking.  Algo no está del todo bien calibrado cuando  ambas naciones se calificaron como peores que Francia!

Eso me da la oportunidad de emitir una advertencia muy importante. Es bueno tener un sistema fiscal corporativa atractivo, pero hay docenas de otros factores que ayudan a determinar la prosperidad y la competitividad de un país. De hecho, la política fiscal es sólo el 20 por ciento de la puntuación de un país en el ranking de la Libertad Económica  mundial. Así que no tan solo es importante considerar  las políticas fiscales y la carga total de los gastos del gobierno para evaluar la política fiscal de un país, también hay que mirar a otros grandes factores tales como la política monetaria, la política comercial y la política regulatoria.

Como tal, aunque es irritante que el sistema tributario corporativo estadounidense se encuentra por debajo de Francia (y de Italia, Grecia, Ucrania, Nigeria, etc), Estados Unidos lo hace mejor por suerte  en la mayoría de las otras áreas. Dicho esto, es preocupante que haya caído en la clasificación mundial de libertad económica general , desde el 3r lugar  cuando Bill Clinton dejó el cargo al puesto 18 en el ranking más reciente, por lo que la tendencia obviamente no es muy alentadora.

Otra advertencia a tener en cuenta es que son clasificaciones  con datos del período 2005-2009, por lo que algunas naciones se habrán movido hacia arriba o hacia abajo desde entonces. Me sorprende mucho, por ejemplo, que Chipre todavía aparezca en la parte superior entre las 10 primeras. Puede ser  también que la caída de puntuación de EE.UU., sea por culpa de los aumentos de impuestos debidos al “Obamacare” y al acuerdo que se dio en llamar “precipicio fiscal”.

Desconozco si existe un ranking de las naciones basado únicamente en el impuesto sobre la renta, pero el Liberales Institut en Suiza ha compilado un “Indicador de Opresión Fiscal” para las naciones industrializadas y los Estados Unidos obtuvieron el puesto 19 entre las 30 naciones de la OECD, en las que se midió cómo son tratados  los contribuyentes individuales . España está algo mejor e Italia bastante peor, pero siempre queda la picaresca…..

Los 8 Magníficos de Hoyt Barber

 

Uno de los autores indiscutibles de literatura “offshore” es Hoyt L. Barber. Este consultor especialista en finanzas de ultramar ha publicado más de 8 libros sobre el tema, algunos de ellos novelas.

Es el propietario del Grupo Barber, el cual incluye asesorías finacieras “offshore”,  y otras empresas dedicadas a relacionar clientes del mundo entero con los proveedores de servicios “offshore”. Sus empresas, sin embargo, no ofrecen introducción en cualquier destino.  Cada año, Hoyt Barber selecciona cuidadosamente, como si de una buena añada de vino se tatase,  las ocho mejores jurisdicciones “offshore” .

El “ranking” de  estas ocho mejores jurisdicciones se determina por el propio Barber, el cual utiliza un baremo de doce criterios para valorar la mejor jurisdicción para las tercera y cuarta bandera de todo buen PT, es decir, para la base de negocios y el depósito de activos. Gracias a la perseverancia en el mantenimiento de esta lista de los 8 magníficos”, a Mr. Barber no le faltan lectores y clientes de todo el mundo, que siguen atentamente su selección.

En su obra del año 2007 “Tax Havens today”, que es una reedición modernizada de su best seller  “Tax Havens” publicado por primera vez en 1992,  Hoyt Barber describe sus criterios de selección:

  1. Estructura Fiscal
  2. Estabilidad económica y política
  3. Control de movimiento de capitales
  4. Tratados
  5. Actitud del Gobierno
  6. Legislación sobre empresas
  7. Comunicaciones y Transporte
  8. Servicios bancarios, fiancieros y profesionales
  9. Sistema Legal
  10. Secreto y confidencialidad
  11. Incentivos a la inversión y oportunidades
  12. Emplazamiento

Sin embargo, desde su primera publicación hasta ahora, la lista no ha sufrido variaciones importantes. Quizá el momento más convulso ha sido cuando jurisdicciones como las Islas del Canal (Jersey, Guernsey, Alderney, y en cierto modo, Sark) han perdido su encanto como paraísos fiscales debido a la presión de Gran Bretaña, del mismo modo que la isla de Man, las Bahamas y las islas Cayman ya no son lo que eran.

Así pues, esta es la lista de los 8 magníficos seleccionada por Hoy Barber, en estricto orden de preferencia:

  1. Suiza / Liechtenstein
  2. Austria
  3. Panamá
  4. Saint Kitts and Nevis – San Vicente y Granadinas
  5. Belize
  6. Hong Kong
  7. Cook Islands
  8. Vanuatu

Cierto es que algunos admiten discusión,  pues creo personalmente que Singapur debería estar en la lista y también los Emiratos Arabes Unidos. Es comprensible que no aparezca ningún otro país de la UE, incluido Luxemburgo, debido a las presiones existentes en el sistema, aunque el ducado sigue siendo favorito entre los gestores de fondos, SICAV y “asset managers”. También es posible que lugares bien conocidos en Europa como Andorra y Gibraltar no sean suficientemente considerados por  remotos o poco comunicados.

Pero no es una mala selección. Ahí la dejamos para que cada PT vaya eligiendo sus banderas.

Otros libros publicados por Barber son:  “Secrets of Swiss Banking”,  Offshore Money (novela), From Hell to Havana (novela),  Banques Suisses (traducción del primero) y Freedom without Borders.

Paraísos e Infiernos Fiscales

Hola a todos. Hoy, aprovechando un día lluvioso en el que es mejor no salir de casa, me dispongo a para recordaros un artículo publicado hace ya tiempo, en 2008, en La Ilustración Liberal, por Thierry Aschrift, en el que hace un alegato a favor de los paraísos fiscales.

Y viene a cuento porque los medios de información y los portavoces políticos, al tiempo que muchas ONG’s han logrado mentalizar a la población sobra la huida de capitales hacia estas jurisdicciones de baja tributación, y sus nefastas consecuencias para el erario público, lanzando apocalípticos mensajes sobre las escuelas, hospitales y ayudas que se pierden debido a la evasión fiscal que supone esa huida de capitales.

Es muy triste que este mensaje haya llegado a calar tanto en la población y que a estas alturas se escuche constantmeente a pie de calle. Y lo más grave es que supone la aceptación de que el Estado posee la Verdad absoluta y que todos deberíamos someternos a sus criterios sin rechistar, cuando de fiscalidad se trata.

Si bien es irregular que las grandes mutlinacionales aprovechen estructuras fiscales para no pagar sus impuestos en el lugar donde se consumen sus bienes, igual de irregular es que los países del mundo se vean sometidos a presiones por parte de la OECD, los Estados Unidos o la Unión Europea para imponerles la obligación  de intercambio de información fiscal o a la organización de su fiscalidad de un determinado modo. Son notorias las presiones que algunos países y organizaciones han efectuado sobre otros para, mediante coacción pura y dura,  obtener la colaboración en materia de intercambio de datos fiscales de personas físicas y jurídicas o imponer en esos paises una carga fiscal que nunca se hubieran planteado aisladamente.

Andorra, Liechtenstein, Luxemburgo y Mónaco son algunos ejemplos en Europa. pero el más reciente y en boca de todos es ahora Panamá.

Este artículo que os propongo leer resulta interesante porque es provocador y en medio de la dirigida y manipulada opinión púublica actual merece la pena ver el asunto desde otra óptica y reflexionar sobre lo buena que es la competencia fiscal y lo indeseable que es la injerencia de cuatro países poderosos en los asuntos internos de pequeñas jurisdicciones del mundo.

La huida de capitales hacia los paraísos fiscales es sólo una parte del problema, la otra – la cual depende exclusivamente de nuestros gobiernos – es diseñar una fiscalidad en la que no valga la pena esa huida y que provoque la atracción de esas mismas multinacionales hacia nuestro territorio.

Aqui os dejo el link de este artículo tan de actualidad ahora mismo….

http://www.ilustracionliberal.com/36/en-defensa-de-los-paraisos-fiscales-thierry-afschrift.html