Archivos Mensuales: agosto 2015

El futuro de los pasaportes

Passports EU

Una propiedad elemental del mercado libre es que cuando surge una demanda, alguien produce la oferta.

En los años recientes, los gobiernos andan cada vez más preocupados en retener a sus contribuyentes, y temen que ante una excesiva presión fiscal, los más espabilados piensen en abandonar el barco.

Invariablemente, cada vez que un gobierno ha dilapidado sus recursos de forma irresponsable, reacciona imponiendo nuevas leyes, regulaciones e impuestos para cubrir sus vacías arcas. Lo cual sólo sirve para que los individuos productivos y que aportan su creatividad a la sociedad huyan despavoridos y dirijan todo su capital intelectual a pensar cómo largarse del nuevo infierno fiscal.

A medida que la situación se enrarece, se dificulta cada vez más la salida del país, que pasa a convertirse en una prisión fiscal. O se crean nuevos impuestos disuasorios como el “Exit Tax” de Estados Unidos, que su gobierno aplica a todos los que renuncian a esa nacionalidad. Es en estos momentos cuando debemos recordar, tal como dice W. G . Hill, padre de la filosofía PT, que el pasaporte no nos pertenece, pertenece al Estado. Es un librito que indica de qué Estado somos súbditos.

El avance del terrorismo internacional ha sido la excusa perfecta para que cada vez más gobiernos restrinjan la libertad de movimientos, sin que exista una perceptible oposición ciudadana. Los controles y acciones adicionales para viajar (visados, listas, declaraciones, etc.) van a ser cada vez más comunes, y todo en nombre de la seguridad. Los viajeros frecuentes corren el riesgo de ser investigados y escrutados todos sus movimientos, así como sus cuestiones más personales, desde la cuenta bancaria hasta los correos electrónicos, y quién sabe si hasta un registro domiciliario o un interrogatorio por sorpresa. El viajero frecuente pasara a ser sospechoso.

Sin embargo, ya lo dijimos al principio. Cuando unas puertas se cierran, otras se abren. Al tiempo que aumentan las restricciones sobre el derecho a viajar, otros países ponen en marcha programas de ciudadanía para acoger a los ciudadanos que desean romper amarras con los caducos estados que han pasado a convertirse en infiernos fiscales y en prisiones de individuos librepensadores.

La oferta es notable, desde programas de ciudadanía económica (Portugal, España, islas del Caribe) hasta programas de ciudadanía por ancestros (Europa) o por méritos destacados. Y la lista de países dispuestos a ofrecer la ciudadanía económica y un segundo pasaporte no para de crecer: Croacia, Montenegro, Albania, Eslovenia, Jamaica,….y en el futuro es probable que se apunten más y más países. Sin olvidar la muy interesante experiencia que Estonia y Malta están llevando a cabo con la creación de la e-residencia.

Creada la demanda, no tardará en producirse una evolución del concepto “pasaporte” que conocemos actualmente, de modo que quizá regresen a su condición original en la que eran un mero salvoconducto y no una carta de ciudadanía. Podría tratarse de documentos de viaje económicos que dan derecho a residir y a viajar bajo una bandera, pero sin ser nacionales del país en cuestión.

Esta mutación produciría como resultado que los estados dejarían de ser “propietarios de ciudadanos”. No podrían en la práctica exigir el mantenimiento de la ciudadanía a sus súbditos , con lo que se crearía una verdadera competencia entre estados por captar ciudadanos, obligando a ofrecer condiciones ventajosas, fiscales, por ejemplo.

Los individuos productivos por naturaleza buscarán esos estados que ofrezcan las mejores ventajas fiscales y un entorno sólido de libertad individual.

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