Archivo de la etiqueta: Offshore

Le lectura de este verano

9789877190052

La lectura de este verano ha estado dedicada al análisis de, a nuestro parecer, una de las mejores obras de denuncia sobre el sistema extraterritorial u “offshore”. Se trata del libro de Nicholas Shaxson titulado “Las Islas del Tesoro”.  Efectivamente, la profundidad de los análisis que contiene, los argumentos vertidos y la profusión inmensa de datos y citas bibliográficas convierten a este libro en una referencia imprescindible para el estudio del mundo extraterritorial.

No en vano, su autor describe con humor como hasta los más arduos defensores del mundo “offshore” le han felicitado por la obra y apenas han podido contraponer argumentos de peso a la exposición realizada.

Y realmente merece todas nuestras felicitaciones y admiración, aunque el motivo de traerlo a nuestro blog es para expresar nuestro desacuerdo con sus conclusiones y sobre todo con las medidas propuestas para atajar el sangrante tema de la evasión fiscal y del escape de grandes fortunas y multinacionales gracias al mundo extraterritorial.

La obra desgrana numerosos casos de uso de las estructuras extraterritoriales para beneficio de grandes fortunas, grandes empresas, dictadores y delincuentes. Por sus páginas desfilan los hermanos Vestey, ilustres precursores en el uso de estructuras “offshore”,  la extinta compañía petrolera francesa Elf y su mundo de corrupción en Africa, la verdad sobre el origen del secreto bancario suizo, las extensiones “offshore” de la gran banca de inversión norteamericana, los amigos de Putin o el propio Meyer Lansky, el legendario mafioso.

Nicholas Shaxson sitúa con acierto el big bang del mundo offshore en el nacimiento del mercado de los eurodólares, de forma similar a como el experto español Juan Hernández Vigueras lo sitúa en el mercado de los petrodólares. Esas masas descontroladas de divisa norteamericana convertida en moneda universalmente aceptada, que debían gestionarse fuera del sistema regulador norteamericano, es lo que dio alas a la industria “offshore”. Pero a quién dio realmente alas fue a la city de Londres, a su establishment, y a su consideración como un territorio autorregulado. El cual a su vez, alentó la construcción de lo que Shaxson denomina “la telaraña”, es decir, el universo de pequeñas jurisdicciones extraterritoriales conectadas de algún modo a Gran Bretaña y permitidas oficiosamente….hasta que Estados Unidos reclamó su puesto.

Efectivamente, no es ninguna novedad que los EEUU son un paraíso fiscal para todo el mundo excepto para sus contribuyentes, que además pagan impuestos estén donde estén, eso sí, con generosas exenciones. Los EEUU no han firmado el AEOI (acuerdo de intercambio automático de información fiscal) tras haber impuesto sanciones a diestro y siniestro en el mundo por incumplir el FATCA (ley de declaración de activos en el extranjero por ciudadanos USA). Realmente vergonzoso, pero ahí está Delaware, Nevada, Wyoming y tantos otros con secreto absoluto.

La city de Londres es el verdadero corazón del mundo “offshore”, por donde se canalizan los mayores flujos de capitales, en un ambiente de secretismo y desregulación total. Shaxson dedica una parte notable del libro a desentrañar esta vergüenza del mundo occidental, supuestamente “ético”, y a demostrar como nada se puede hacer hoy por hoy para regular ese lugar, ni por parte del mismísimo gobierno británico. Del mismo modo dedica una laboriosa investigación a la isla de Jersey.

Shaxson sitúa el problema del efecto de arrastre, especialmente en Delaware, donde un banco ha arrastrado a otro y así, por pura competencia, todo el poderoso sistema financiero norteamericano se ha convertido en actor destacado en el mundo extraterritorial.

También demuestra cómo no ha habido escándalo o estafa financiera que no tuviese vínculos con las sedes extraterritoriales del sistema financiero.

Sostiene que los centros financieros extraterritoriales drenan la riqueza de los países pobres y la canalizan hacia los ricos. Cierto, pero una vez más, el arma debiera ser la intervención por parte de los organismos internacionales del país y no del banco que recibe las transferencias. No se resuelve nada matando al mensajero.

Sin embargo, y tras mostrar nuestra admiración por el rigor y la profundidad con que trata el tema, debemos ser críticos con las conclusiones. Shaxson sitúa el origen del mal en la existencia misma de las propias jurisdicciones extraterritoriales. Asimismo, expresa su confianza ciega en la buena gestión fiscal de los gobiernos, supuesto totalmente gratuito, al tiempo que reclama un intercambio general de información sin plantearse el derecho a la privacidad.

Del mismo modo que defiende el derecho de los países pobres a gestionar su riqueza, es razonable respetar el derecho de cada jurisdicción a organizar su fiscalidad como mejor le convenga.

El problema de las multinacionales evadiendo impuestos y estableciendo precios de transferencia no se solucionará con la desaparición de los centros extraterritoriales, sino regulando la actividad de las mismas en origen. Del mismo modo, el dinero de la delincuencia o de los dictadores debe seguirse por otros medios, incluyendo al periodismo de investigación, pero no deben pagar todos por unos cuantos.

Y por último, Shaxson describe profusamente en su obra el poder de la city de Londres y de las corporaciones de Delaware. Si los gobiernos de estas potencias no quieren o pueden hacer nada en favor de la transparencia en sus propias casas, poca esperanza se puede tener en el efecto de asestar golpes a otras jurisdicciones, que no sea reforzar el monopolio de EEUU y Londres como paraísos fiscales tolerados. En este sentido, el catálogo de medidas propuesto en el último capítulo, caso de aplicarse, no haría más que reforzar ese monopolio.

Nuestra visión es que los paraísos fiscales existen, porque grandes élites desean que existan. Y puesto que existen es buena la competencia en ese ámbito, como lo es en general. Una supuesta transparencia universal, caso de lograrse, no garantiza ni la eficiencia de gasto de los gobiernos, ni el uso ético de toda la información disponible. Ante la duda, nos alineamos en el derecho a la privacidad y a la optimización de nuestra fiscalidad.

Nuestro compromiso es que la elusión fiscal no se quede en las élites, sino que se democratice hasta tal punto que imponga una seria reflexión a los gobernantes, impidiéndoles disponer de carta blanca para seguir drenando los recursos de quienes crean riqueza.

Anuncios

Los 8 Magníficos de Hoyt Barber

 

Uno de los autores indiscutibles de literatura “offshore” es Hoyt L. Barber. Este consultor especialista en finanzas de ultramar ha publicado más de 8 libros sobre el tema, algunos de ellos novelas.

Es el propietario del Grupo Barber, el cual incluye asesorías finacieras “offshore”,  y otras empresas dedicadas a relacionar clientes del mundo entero con los proveedores de servicios “offshore”. Sus empresas, sin embargo, no ofrecen introducción en cualquier destino.  Cada año, Hoyt Barber selecciona cuidadosamente, como si de una buena añada de vino se tatase,  las ocho mejores jurisdicciones “offshore” .

El “ranking” de  estas ocho mejores jurisdicciones se determina por el propio Barber, el cual utiliza un baremo de doce criterios para valorar la mejor jurisdicción para las tercera y cuarta bandera de todo buen PT, es decir, para la base de negocios y el depósito de activos. Gracias a la perseverancia en el mantenimiento de esta lista de los 8 magníficos”, a Mr. Barber no le faltan lectores y clientes de todo el mundo, que siguen atentamente su selección.

En su obra del año 2007 “Tax Havens today”, que es una reedición modernizada de su best seller  “Tax Havens” publicado por primera vez en 1992,  Hoyt Barber describe sus criterios de selección:

  1. Estructura Fiscal
  2. Estabilidad económica y política
  3. Control de movimiento de capitales
  4. Tratados
  5. Actitud del Gobierno
  6. Legislación sobre empresas
  7. Comunicaciones y Transporte
  8. Servicios bancarios, fiancieros y profesionales
  9. Sistema Legal
  10. Secreto y confidencialidad
  11. Incentivos a la inversión y oportunidades
  12. Emplazamiento

Sin embargo, desde su primera publicación hasta ahora, la lista no ha sufrido variaciones importantes. Quizá el momento más convulso ha sido cuando jurisdicciones como las Islas del Canal (Jersey, Guernsey, Alderney, y en cierto modo, Sark) han perdido su encanto como paraísos fiscales debido a la presión de Gran Bretaña, del mismo modo que la isla de Man, las Bahamas y las islas Cayman ya no son lo que eran.

Así pues, esta es la lista de los 8 magníficos seleccionada por Hoy Barber, en estricto orden de preferencia:

  1. Suiza / Liechtenstein
  2. Austria
  3. Panamá
  4. Saint Kitts and Nevis – San Vicente y Granadinas
  5. Belize
  6. Hong Kong
  7. Cook Islands
  8. Vanuatu

Cierto es que algunos admiten discusión,  pues creo personalmente que Singapur debería estar en la lista y también los Emiratos Arabes Unidos. Es comprensible que no aparezca ningún otro país de la UE, incluido Luxemburgo, debido a las presiones existentes en el sistema, aunque el ducado sigue siendo favorito entre los gestores de fondos, SICAV y “asset managers”. También es posible que lugares bien conocidos en Europa como Andorra y Gibraltar no sean suficientemente considerados por  remotos o poco comunicados.

Pero no es una mala selección. Ahí la dejamos para que cada PT vaya eligiendo sus banderas.

Otros libros publicados por Barber son:  “Secrets of Swiss Banking”,  Offshore Money (novela), From Hell to Havana (novela),  Banques Suisses (traducción del primero) y Freedom without Borders.

Panamá: papeles, fantasías e ingenuos

El escándalo “offshore” está servido con los papeles de Panamá. Los periodistas andan ocupados llenando columnas y más columnas de cualquier historia profusa de términos como “paraíso fiscal”, “empresa offshore”, evasión de capitales, blanqueo, delincuencia de cuello blanco, despachos jurídicos corruptos, entramados empresariales ficticios, y así hasta el fin del mundo.

La realidad es que gran parte de la tinta escrita se regodea en enumerar una y otra vez los nombres de personajes públicos y mandatarios “pillados” (ay! cómo nos puede ese sesgo ibérico por el chisme !!) con una pasmosa y poco ética presunción de culpabilidad que no tiene otra intención que la de calentar a las masas, como si así se ajustasen cuentas frente a las penurias cotidianas del ciudadanito de a pie.

No todo lo publicado es “casi basura” o pura especulación. En “La Vanguardia” de ayer, en  Barcelona (ESP), dos artículos resultan ejemplarizantes: el de J Luna en tono muy jocoso quitándole importancia al tema ante la hipocresía que supone  figurar que ahora descubrimos estos tejemanejes como una gran novedad ya que o se sabe o se supone que estas cosas suceden en el mundo de hoy, y en el de siempre. Y sobretodo el de A. Puigverd, quien tras unas reflexiones interesantes, concluye que la que acabará pagando por todo este embrollo es una vez más la clase media, mediante mayor represión fiscal. Que visión!

Al igual que con la crisis todos aprendimos en cuestión de días lo que era la prima de riesgo, también ahora todo el mundo podrá opinar sobre jurisdicciones “offshore” y sobre qué montaje es mejor para eludir impuestos: qué agradable será poder conversar con la pescadera o el taxista sobre si es más recomendable una fundación en Panamá, una IBC en las Islas Vírgenes o un buen trust en Niue, o  Nauru, depende.

La documentación publicada es inmensa y dará para mucho tiempo de estudio concienzudo por parte de los periodistas de investigación.  Aunque me temo que cuando pase de moda el tema irán a por otra noticia reciente y dejarán de leer e-mails de hace doce años. Como siempre, veremos dentro de un tiempo en que ha parado todo el escándalo, como pasó con el amigo Falciani o con Snowden. Mientras tanto, el Ministro de Hacienda y otros colegas suyos de países vecinos se han vestido la capa de Drácula y andan amenazando que van a investigar a todo hijo de vecino por si detectan alguna implicación de quinto orden con algún pariente lejano de los que han salido en las listas. Obama, por su parte, también está  indignadísimo y jura acabar, ahora sí, con la lacra de los paraísos fiscales, aunque no sabemos si empezará por Delaware, Nevada o Wyoming. Por cierto: ¿no hay norteamericanos en los papeles de Panamá?

Por último, hay un aspecto que llama poderosamente la atención. Además de la fantasía especulativa derrochada por el gremio periodístico, resulta del todo inconcebible la ingenuidad de los aparecidos en los documentos. ¿Cómo es posible que personas políticamente expuestas (PEP) o figuras públicamente conocidas como deportistas, aristócratas y famosos no tomasen las más elementales precauciones de manual?  Algo tan sencillo como un testaferro, a fin de que no apareciesen los verdaderos beneficiarios últimos en las estructuras corporativas creadas.

En este blog, en donde hablamos del PT, y desde el cual no alentamos a ningún tipo de actuación fuera de la legalidad, hemos recalcado siempre que la primera virtud del PT  es el perfil bajo, el anonimato, la discreción, el pasar desapercibido.  Personajes famosos, políticos y mandatarios no encajan en el rol de PT, y por ese motivo el mundo offshore no es para ellos, y lo cierto es que hay fórmulas legales para proteger sus activos y minimizar las cargas fiscales  (no para evadir impuestos, que es indecente). La conclusión es que han pecado de exceso de confianza o han estado mal asesorados. En este sentido el prestigioso bufete Mossack-Fonseca, y  sus asociados locales, han pecado de imprudencia y de negligencia ante sus clientes. Y han dañado la reputación de un país que pudiera muy bien ser un ejemplo para otros en cuanto a fiscalidad soportable.

Quien va a sufrir también las consecuencias de todo este embrollo va a ser la banca privada, que aparece como colaborador necesario del desaguisado. Si algo les faltaba a los HSBC, UBS, ….,  de turno es esto: otra crisis. Es decir, que si tenemos algún pequeño tesoro que ocultar….. mejor fuera del banco.