Archivo de la categoría: Filosofía PT

Aqui puedes encontrar los principios generales de este modo de pensar y actuar, muy vinculado a la escuela filosófica del objetivismo, también llamada de la soberanía individual.

Trusts y Fundaciones: herramientas para la cuarta bandera.

Si bien nuestra intención inicial era describir la interesante oportunidad para establecer nuestra cuarta bandera en las islas Cook, en el Pacífico, hemos visto rápidamente que para una buena comprensión de los motivos y argumentos que se expondrán, era necesario previamente alguna explicación sobre los instrumentos legales que se emplean para depositar nuestros activos en una jurisdicción determinada.

Así pues, mejor dedicar esta entrada “aperitivo” a esos dos instrumentos, ampliamente conocidos en el mundo de las estructuras offshore: los trusts y las fundaciones.

El trust es una figura jurídica procedente del derecho anglosajón. Se trata de un contrato privado por el cual una persona física o jurídica (el “Settlor”) transfiere bienes o derechos a otra persona de su confianza, con el fin de que lo controle y administre en beneficio de terceras personas, normalmente familiares o allegados.

La persona de confianza que administra el trust, en el mundo moderno, suele ser un agente especializado (el “Trustee”’), de cuya gestión se benefician una serie de personas o sociedades designadas en la escritura de constitución del mismo..

Los bienes transferidos al Trustee devienen de su titularidad, pero en beneficio exclusivo de los beneficiarios, frente a quienes ostenta una obligación de tipo personal. El Trustee tiene una propiedad, por ende, nominativa o legal sobre dichos bienes, pero con la obligación de administrarla en pro de los beneficiarios y bajo las prerrogativas estipuladas por el Settlor en el documento constitutivo.

Su primer antecedente histórico lo encontramos en el llamado contrato de fiducia romano, por lo que a menudo la denominada relación fiduciaria se considera sinónimo del trust. No obstante, es en los siglos XII y XIII donde, en el derecho inglés, adquiere sus principales características actuales.

En aquella época era frecuente que caballeros que partían a guerras y cruzadas, transfirieran sus propiedades a un amigo u hombre de confianza. Este debía administrarlas en beneficio de la esposa y los hijos menores de edad del caballero, que en aquella época no podían ejercer el derecho de propiedad directamente. Normalmente también recibía instrucciones sobre cómo proceder en caso de fallecimiento del caballero. Los repetidos abusos que se producían por parte de estos hombres de confianza, hizo que la corte de justicia de la época, la Court of Chancery,  desarrollara una serie de normas para garantizar el cumplimiento de estas relaciones de confianza, que se denominaron como trusts. Es en ese momento cuando adquieren plena validez jurídica.

Resumiendo, estas son las figuras que intervienen en un trust:

  • Otorgante (Settlor): la persona a la que originalmente pertenece el bien y que decide transferirlo.
  • Administrador (Trustee): persona o entidad encargada de administrar el bien.
  • Beneficiario(Beneficiary): la(s) persona(s) designada(s) para recibir las ganancias obtenidas con el bien y, al vencimiento del contrato, el propio bien.
  • Activos(assets): es el bien o bienes objeto del contrato.
  • Escritura de constitución (Trust deed): el contrato privado en el que se recogen las condiciones que debe cumplir el administrador.
  • Protector (Appointor): Es una figura opcional que se puede designar para supervisar al administrador o al que incluso se le puede dar potestad de sustituirlo por otro en caso necesario. Normalmente el protector es una persona de confianza del otorgante, o un despacho profesional especializado.

La clave para comprender el funcionamiento del trust reside en la manera en que la ley inglesa, la Common Law, interpreta el derecho de propiedad. En la Common Law se reconocen dos maneras diferentes de ejercer la propiedad. Por un lado existe el legal ownership o legal estate, es decir, la titularidad o propiedad legal de un bien. Por otro lado, el llamado beneficial ownership o equitable estate, que podríamos definir como el derecho de uso y disfrute. Este concede ciertos derechos sobre el bien a una persona distinta de su propietario legal. El concepto de doble propiedad, aceptado por la ley inglesa y tan diferente a la clásica concepción unitaria e indivisible de la propiedad de el Código Civil español y del derecho continental en general, es lo que hace del trust una herramienta enormemente flexible, con muchísimas posibilidades y aplicaciones.

Así, se produce una situación compleja en la que el administrador es el propietario legal del bien, pero no tiene un dominio completo sobre el mismo, ya que a su vez tiene una obligación personal frente a los beneficiarios. Estos tienen derecho de recibir el bien, en el momento que se haya estipulado en la escritura de constitución, y en algunos casos también a utilizarlo y a disfrutar de él.

Si por ejemplo el objeto del contrato fuese una propiedad inmobiliaria, el administrador figuraría como propietario legal en la escritura de compra-venta. Su dominio sobre la casa no obstante, no sería completo, ya que a su vez tendría la obligación legal de transferírsela a los beneficiarios en el momento que se haya establecido previamente. Por otro lado, los beneficiarios, si se acordó de esa manera, también podrían tener el derecho a disfrutar de la casa, por ejemplo para vivir en ella.

Este tipo de situaciones jurídicas son reguladas y aceptadas con naturalidad por la ley inglesa, y ello es así fundamentalmente por razones históricas.  En la tradición anglosajona, el único dueño absoluto de las tierras era el rey, el cual concedía a sus vasallos el uso y disfrute de las mismas y la facultad de dedicarlas a diversos fines. El propietario último seguía siendo el rey, mientras que sus súbditos se convertían en meros “inquilinos” o “tenants” de las tierras. De este modo, ya en la Edad Media se producía esa distinción entre propiedad legal y beneficial, que comentábamos anteriormente.

Es por ello que el trust es una figura jurídica íntimamente ligada a la Common Law y es aceptado en la mayoría de los países de influencia anglosajona, como lo son los Estados Unidos o los países de la llamada Commonwealth, antiguas colonias británicas. Por el contrario, es inexistente en prácticamente todos los estados que basan sus sistemas legales en el llamado Código Civil o derecho continental, es decir, la mayoría de los países de Europa (entre ellos España) y Latinoamérica. El código civil entiende el derecho de propiedad como un dominio absoluto, en exclusiva, definitivo, y por tanto lo considera como algo indivisible.

En el ámbito internacional, diferentes tipos de trusts sirven para los más variados propósitos: inversiones conjuntas, agrupar las participaciones de pequeños accionistas,  para administrar las inversiones privadas de un cargo público y evitar el conflicto de intereses o para garantizar pagos y transacciones en Internet (escrow).

En el ámbito privado, los trusts suelen utilizarse como alternativa o complemento al testamento o para administrar diferentes intereses privados y familiares. Durante las últimas décadas se ha hecho popular el llamado offshore trust, que recibe este nombre por estar constituido en una jurisdicción offshore. Se emplea sobre todo para proteger el patrimonio personal y familiar frente a potenciales acreedores o posibles demandantes (por diversos motivos como divorcios, conflictos laborales, embargos, etc.), aunque también con fines de planificación fiscal y sucesoria.

Algunas jurisdicciones offshore han promulgado leyes especialmente estrictas y favorables que dotan a los trusts constituidos en su territorio de gran protección y seguridad jurídica. Sin embargo su utilización por parte de ciudadanos residentes en países con legislaciones basadas en el Código Civil, no ha estado exenta de dificultades, aunque esté constituido en el exterior, si el trust maneja bienes y derechos que se encuentran situados en el país de residencia fiscal del otorgante o de los beneficiarios. Por ello también tendrá implicaciones legales y fiscales en dicho país. La falta de reconocimiento por parte de la legislación del país en el cual se encuentran situados los intereses económicos, y la diferente interpretación del derecho de propiedad, puede acarrear serios problemas jurídicos. Estos se producen especialmente en aspectos fiscales, en los relacionados con la transmisión de bienes (especialmente los inmuebles) o en el transcurso de juicios o demandas por cualquier motivo. En este caso las decisiones judiciales, debido a la falta de legislación aplicable, a menudo son imprevisibles y poco favorables.

Para tratar de ofrecer una solución a este tipo de problemas en las jurisdicciones de derecho continental, el 1 de julio de 1985 se presentó en la ciudad de la Haya el “Convenio sobre la ley aplicable a los trusts y su reconocimiento”, el cual entró en vigor el 1 de enero de 1992. Sin embargo, hasta la fecha, pocos han sido los países que lo han ratificado: Holanda, Luxemburgo, Italia y Suiza.

Al margen del tratado, existen actualmente sólo tres países europeos bajo derecho continental que no sólo reconocen al trust, sino que lo han recogido en sus ordenamientos jurídicos. Holanda permite la formación de una versión muy limitada del mismo, Mónaco lo reconoce siempre y cuando haya sido creado fuera de sus fronteras e incluso permite constituirlo dentro del principado, cuando las personas que lo hagan sean ciudadanos de países que a su vez lo permitan también. Esto quiere decir que en la práctica sólo pueden hacerlo los ciudadanos de países anglosajones. El principado de Liechtenstein es la única jurisdicción de derecho civil en Europa, que lo acepta plenamente en su ordenamiento jurídico y permite además su constitución sin limitaciones.

Por otro lado, varios países latinoamericanos, han introducido en sus legislaciones el fideicomiso, una figura jurídica que se asemeja bastante al trust. Sin embargo el fideicomiso, al ser típico de las jurisdicciones de derecho civil, está bastante más limitado en sus aplicaciones. Esto es debido a que no reconoce la existencia de la doble propiedad típica en la Common Law. Por este motivo, su utilización se circunscribe generalmente al mundo de los negocios, en especial para la presentación de garantías en diferentes tipos de transacciones.

En el derecho continental existe, no obstante, una figura jurídica medianamente similar: la llamada fundación privada. Las más conocidas son la panameña y la de Liechtenstein, aunque también existen variantes con más o menos restricciones en diferentes países europeos y caribeños. Estas fundaciones pueden ser empleadas de una manera muy eficiente, para la planificación fiscal y para la protección del patrimonio.  Incluso pueden llevar a cabo, sin mayores problemas, las funciones de un fideicomiso. Es de destacar sin embargo, que su inigualable versatilidad y flexibilidad, hacen del trust anglosajón una extraordinaria herramienta para la gestión tanto de intereses corporativos como privados y lo convierten en una figura jurídica y económica única en el mundo.

Por otra parte, conviene tener presente que no existe un registro central de trusts, con lo que es un instrumento que brinda una máxima confidencialidad entre las partes y terceros al mismo.

En España, la figura del trust no está reconocida jurídicamente. Es decir, no existe una normativa que la ampare, por lo que se trata de una entidad jurídica al margen de la legalidad. No obstante, el uso de trusts offshore es legal siempre y cuando el beneficiario último lo declare a las autoridades fiscales del país en el que reside fiscalmente.

Existen varias jurisdicciones offshore especializadas en la constitución y administración de trusts. Las más conocidas son las Islas Vírgenes Británicas y Nevis en el Caribe, Nueva Zelanda y las Islas Cook. Ahora sí estamos en condiciones de analizarlas en la próxima entrada.

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Cuentas en el extranjero, fin del secreto bancario y otros disparates.

Queridos lectores del blog Perpetuo Turista, creo obligada una disculpa por el largo lapso sin posts, consecuencia de una larga estancia en Latinoamérica, con poco tiempo libre.

Nos hallamos en  época de rendir cuentas con Hacienda y ante las numerosas demandas de lectores del blog, se aprecia la necesidad de retomar el viejo asunto de las cuentas bancarias en el extranjero.

Nunca nos cansaremos de repetir que la finalidad de  disponer de dinero en el extranjero es mitigar el riesgo país.  Y no es ocultarlo a Hacienda, en primer lugar porque cada vez es más difícil, y en segundo porque si se descubre las consecuencias pueden ser muy perjudiciales para nuestro patrimonio.

La fortaleza del Euro ya hace prever que la moneda se derrumbe, pero sigue siendo deseable tener cuentas multidivisa. Los recientes hechos en Cataluña son un claro ejemplo de riesgo país (sin entrar en más juicios al respecto). Se ha demostrado que el Estado puede obligar la voluntad de los ciudadanos mediante su ahogo económico, congelación de cuentas y embargo de activos. Como en el Oeste americano, primero dispara y después pregunta.

También ha habido interés en que los medios difundan que ya no es posible abrir cuentas en el extranjero, que los bancos ya no aceptan a no residentes, que el secreto bancario ha muerto y que tampoco vale la pena arriesgarse porque con los intercambios automáticos de información fiscal (AEOI) ya Hacienda sabe todos los datos.

Si bien todo esto es cierto hasta cierto punto, nada es absolutamente cierto. Y debemos desmentirlo. Se han dicho bastantes disparates, interesados, por supuesto.

En primer lugar, sigue siendo posible abrir cuentas bancarias en el extranjero: Swissquote, Dukascopy o cualquier otro bróker internacional como Interactive Brokers lo demuestran a diario. Otra cosa es que la banca privada de calidad sea cara. CIM Banque, en Suiza, es un ejemplo de banca por internet con múltiples posibilidades, pero cara. Pero hay muchos, muchos otros: DBS en Singapur, Afrasia en Mauricio, Alpine en Liechtenstein, Altajir en Cayman, Capital Security en Islas Cook, Caye en Belize…….la lista es interminable y…si, ofrecen secreto bancario.

Es cierto que el secreto bancario ha muerto en Europa, pero con matices. Cuando se abre una cuenta, por ejemplo, en Suiza, puede elegirse entre que se transmitan tus datos fiscales y movimientos de cuenta a las autoridades de tu país de residencia, o bien que se te retenga un 30% de impuestos sobre tus intereses percibidos, una parte se mandará a la Hacienda de tu país de residencia y otra parte se quedará en la Hacienda suiza, pero manteniendo el secreto bancario. En Suiza, es ley.

Por otra parte, está la Directiva europea sobre el ahorro, que obliga a reportar a las autoridades fiscales del país de residencia del titular la información y movimientos de una cuenta en el extranjero. El antídoto para esta molesta regla es obviamente abrir cuentas fuera de la UE, en Asia, Emiratos Arabes, muy pronto en UK y países afines de la Commonwealth y…….sorpresa….Estados Unidos !

Estados Unidos lleva camino de convertirse en el mayor paraíso fiscal del mundo. Como es ya sabido por muchos, en contraposición a su férrea legislación para detectar y controlar cuentas en el extranjero de ciudadanos estadounidenses (el famoso FATCA), EEUU no ha firmado ningún acuerdo de intercambio de información fiscal con ningún país del Globo, y por supuesto tampoco los CRS (Common Reporting Standards) ni la Directiva europea sobre el ahorro.

Como vemos, sigue siendo posible y relativamente fácil depositar dinero en cuentas bancarias y cuentas de inversión en el extranjero. Para quien aún tenga dudas puede consultar las páginas web de Foster Swiss, Fidusuisse o Breder Suasso, en español, y verá cuántas y cuan estupendas ofertas existen, por un módico honorario. No mantengo relaciones comerciales con ninguno de los tres,

La pregunta entonces es: ¿dónde está el truco?. Pues como no podía ser de otra manera en la residencia fiscal de la persona física. Podemos depositar tanto dinero como queramos donde queramos, pero lo que nos obliga  es nuestra residencia fiscal. En el caso de España, por ejemplo, estamos obligados a tributar por nuestra renta mundial. Y debemos cumplir la ley.

Esto implica que, para una (o varias) cuenta cuyo saldo supere los 50.000 € estamos obligados a formalizar el famoso impreso 720 declarando a Hacienda nuestros haberes. Y aún sin superar este importe, estamos obligados en la declaración de renta a exhibir los intereses percibidos en cada cuenta, si fuera el caso, los cuales tributarán en el apartado de rendimientos del ahorro. Aunque en este caso no hace falta citar procedencia.

De no hacerlo, estamos vulnerando la legalidad, y estamos expuestas al procedimiento sancionador de la misma, sabiendo que las sanciones por este tipo de infracciones son exageradamente elevadas, hasta el punto de que la Comunidad Europea ha llamado la atención al Gobierno de España para que modere los tipos y cuantía de las sanciones.

720 UE

Es así de simple, con lo que quien desee reducir el riesgo país en su patrimonio se ve abocado a sólo tres soluciones.

  • Tener menos de 50.000 € en el extranjero
  • Ocultar ilegalmente su patrimonio y exponerse a ser descubierto y “desplumado” por Hacienda.
  • Dejar de ser residente fiscal en España.

Algunos bufetes de asesores financieros, legales y tributarios lo pueden complicar tanto como quieran a fin de engordar sus honorarios, pero esta es la simple y llana realidad, para todos los ciudadanos de a pie, aquellos que han generado con ímprobo esfuerzo un patrimonio, y no quieren verlo expuesto a los riesgos de un país cuyo gobierno presenta fuertes síntomas de desequilibrio, amén de voracidad fiscal.

 

MALAYSIA, MY SECOND HOME???

El programa de inmigración puesto en marcha por el gobierno de Malasia, conocido por sus siglas MM2H (Malaysia My Second Home) se ha hecho famoso por las supuestas ventajas que aporta a los que se acogen al mismo.

Se trata de un visado a largo plazo que permite a los extranjeros residir en Malasia todo el tiempo que quieran. Lo creó el Gobierno de Malasia en el año 2000 como un modo de atraer a los extranjeros para residir durante largos periodos de tiempo o jubilarse en el país. Para la gente joven, es un visado a largo plazo. Pueden trabajar desde casa o tener su propio negocio en otro país y gestionarlo desde Malasia. Para las personas mayores, es un visado de jubilación.

Cuando se creó el visado MM2H, se comparó con otros programas similares de otros países. El MM2H corrigió las deficiencias y quejas de los otros programas para convertirse en el programa ideal. Algunas de estas quejas eran:

  • El visado de jubilación solamente es válido durante uno o dos años (10 años en el MM2H)
  • Abierto solamente a personas de más de 50 o 55 años (la edad mínima en el MM2H es de 21 años)
  • La renovación del visado es complicada, ya que depende de la oficina local de inmigración, que puede interpretar las solicitudes de diferentes maneras. (la aplicación y renovación de MM2H está centralizada en una sola oficina)
  • Las condiciones y los requisitos cambian continuamente, lo que disuade a los solicitantes (el MM2H te permite renovar con los mismos requisitos que cuando se formalizó la solicitud original (hasta 10 años antes).
  • Los extranjeros tienen que permanecer en el país durante un cierto número de día para que el visado sea válido. (con MM2H no hay un “mínimo de días de permanencia” y se puede entrar y salir de Malasia todas las veces que se desee)..
  • Los extranjeros tienen que comprar/alquilar una vivienda o contratar a una criada. (MM2H no obliga a nadie a comprar o alquilar una vivienda ni a contratar a una criada).
  • Los extranjeros tienen que comparecer ante el Departamento de Inmigración y la Policía cada varios meses. (MM2H no solicita una dirección ni obliga a nadie a comparecer ante personal del gobierno. Puedes desaparecer en el país, solamente debes acatar la ley y las sencillas normas del MM2H)

Desde el punto de vista fiscal, la opción resulta interesante porque en Malasia no hay impuesto de sucesiones y la residencia fiscal permite prácticamente quedar excluido del impuesto sobre la renta. Los extranjeros pueden comprar propiedades y ponerlas a su nombre (con mínimas restricciones) y Malasia es el único país de Asia que permite a los extranjeros comprar tierra a su nombre sin necesidad de tener un socio/empresa o un cónyuge del país. La compra de un coche también está exenta de impuestos.

El visado MM2H no permite trabajar en Malasia para una empresa del país y cobrar en Ringgit. Pero sí se puede trabajar para empresas de fuera de Malasia con el visado MM2H.

Los requisitos son algo exigentes: se distingue entre mayores o menores de 50 años y se pide un depósito de hasta 500.000 Ringgit (105.000 €) así como unos ingresos mensuales de como mínimo 10.000 Ringgit (2.100 €)

En una visita reciente a Kuala Lumpur he podido constar un poco la realidad de la vida diaria en el país. Indagando la opinión de los locales he podido comprobar que en realidad parece que existen bastantes “peros” a convertir Malasia en nuestro segundo hogar.

Una de las razones son las molestias burocráticas, siendo una de las más preocupantes la poca diligencia de los ministros y altos funcionarios gubernamentales de Malasia. Los malasios tienen la impresión general de que no poseen el gobierno que merecen.

Se han producido numerosos casos de corrupción en las agencias autorizadas para gestionar la obtención de los visados, se han perdido depósitos y se ha cobrado más de la cuenta en gestión: hasta 15.000 US$ (52.500 Ringgit) cuando la tarifa máxima establecida por el gobierno es de 2.500 US$ (8.750 Ringgit).

Y al parecer los beneficios no son atractivos, por lo que muchos han decidido ir a Singapur o Tailandia.

Hasta la fecha, el mayor número de interesados han sido de China y Bangladesh, con un pequeño número de japoneses y surcoreanos. Recientemente, se ha visto una oleada de iraníes – ciertamente no los europeos, como era esperado.

El objetivo del programa era atraer a la gente “rica” para pasar sus años crepusculares en Malasia trayendo dinero y así ayudando a la economía. La realidad queda por el momento bastante lejos de eso.

La principal razón por la que se decide no acogerse al programa es la corrupción desenfrenada en todas las esferas de la sociedad malasia, la ruptura de la ley y el orden, el racismo, la falta de libertad de expresión, el pésimo servicio y la actitud de los funcionarios tras de los mostradores de información.  Estas son sólo algunas de las frustraciones que se experimentan y ven de primera mano en visitas frecuentes a Malasia.

No tiene nada que ver con el exceso de manifestaciones callejeras, como dicen los políticos. Tailandia tiene un programa similar y al parecer más exitoso. Tailandia tiene más  manifestaciones en sus calles y los extranjeros siguen acercándose a Phuket, Pattaya, Chiang Mai y Bangkok para un segundo hogar, especialmente los alemanes y los europeos del norte.

Esto es así es porque los tailandeses son un pueblo muy acogedor y hospitalario y Tailandia es más segura pues sus leyes también protegen a los extranjeros. A diferencia de Malasia, donde se cuenta que la policía religiosa incluso detuvo a una pareja de ancianos casados por supuesto delito de khalwat (proximidad excesiva en público). Una pena para otro pueblo en general muy acogedor, como es el malasio.

Si Malasia continua con sus “travesuras” religiosas no encontrará a nadie dispuesto a quedarse ahí, excepto los indonesios, los bangladesíes, los paquistaníes y algunos pícaros de África. El turismo de este país se va por el desagüe debido al chovinismo del gobierno. Además, Malasia ya no es un lugar tan seguro para los turistas, dado que también hay robos y vandalismo.

En Tailandia, la libertad de expresión es algo saludable. De hecho, puede ser una atracción “turística”. Tailandia ha experimentado más de 10 golpes de Estado y manifestaciones innumerables a través de los años y, sin embargo, su número de turistas sigue siendo alto. Basta con comparar su aeropuerto principal con el de Kuala Lumpur.

Una lectura de verano

El verano ya terminó, como decía la canción…..Y me queda en el recuerdo la lectura estival de este año. No ha sido un libro nuevo, sino un clásico que ya tuve ocasión de leer por primera vez en los 80. Un libro de historia, de historia moderna, y de historia de España. Se trata de “La España Imperial” de J. H. Elliott. Leído con los ojos de un historiador o de alguien aficionado a la historia, es un libro gratificante y me atrevería a decir que escrupulosamente objetivo, es sin duda una obra capital para comprender el período que va desde los Reyes Católicas, Isabel I de Castilla y Fernando V de Aragón, hasta la Guerra de Sucesión tras la muerte sin descendencia de Carlos II, el último de los Austrias.

La obra narra el advenimiento del imperio español con Carlos I y los avatares por lo que pasó dicho imperio hasta hundirse en la decadencia a finales del siglo  XVII. Algunos dirán que esta decadencia se instaló permanentemente hasta tiempos modernos, pues el siglo XIX no es precisamente un período de paz y prosperidad para España.

Mi primera lectura de la obra fue efectivamente en clave histórica, y disfruté mucho el rigor aportado y las documentadas precisiones. también a nivel sociológico, que el autor hace de la vida en España en esos siglos. Sin embargo, mi segunda lectura ha sido descaradamente parcial, en clave totalmente sociológica y política, y también económica. Y la impresión cuando se finaliza el periplo por los siglos XV a XVII no puede ser más desolador: el cúmulo de errores cometidos y las nulas aportaciones de sucesivos gobiernos y gobernantes al bienestar ciudadano es espeluznante, y deprimente.

Efectivamente,  el libro repasa cómo Carlos I vivió obsesionado con mantener un imperio de tal magnitud territorial que consumió todos los recursos llegados de América y la propia riqueza de una Castilla que acabaría exhausta por la presión fiscal. Guerras y más guerras, gastos y más gastos, y ninguna acción para promover el bienestar de la población o simplemente allanar el camino para el progreso económico.

Siempre guiados por ideas abstractas como la unidad del imperio, la pervivencia del mundo cristiano o la conquista de nuevas tierras, las empresas reales nunca contemplan el quehacer diario de los colectivos que generan riqueza, justo para ser expoliada por la legión de sicarios al servicio de cada rey, de cada gobierno.

Con la sucesión llega Felipe II, que ha pasado a la historia como un gran rey, pero que vivió entre bancarrotas y anhelos imposibles, como el de la armada invencible,  en una deriva donde su obsesión religiosa cegaba su razón. Felipe III y Felipe IV (ah! qué magistral interpretación la de Gabino Diego en “El rey pasmado”) con sus validos marcan el epíteto final del imperio. Da auténtico pavor, según se avanza en la lectura de la obra de Elliott, observar como uno a uno, ningún rey es capaz de redirigir la sociedad hacia la prosperidad, y como una vez y otra, se dilapida la riqueza de todo un país.

A pesar de la mala fama que arrastra Felipe V por las fechorías perpetradas en el levante español y en particular en Valencia y Cataluña, podría afirmarse que su reinado y el de Carlos III son los únicos en los que realmente se avanza algo en la modernización del Estado.

Sin embargo, acumulamos la experiencia de más de 500 años en los que los gobiernos no han servido prácticamente para nada. ¿Y aún dudamos? El momento actual, en el que España camina hacia unas terceras elecciones y el panorama político es patético, nos sitúa en perspectiva hacia esa historia de España que se rinde a la evidencia: El Estado no sirve y el gobierno es el peor gestor de recursos conocido, cuando no directamente corrupto.

Hay que tomar postura, el conformismo nos lleva a lo que nos lleva, hoy y ahora. Yo, hace ya un tiempo que decidí izar la bandera: la del perpetuo turista. Como Benjamin Franklin: “Donde mora la libertad, allí está mi patria” (Where liberty dwells, there is my country)

La asombrosa historia del principado de Sealand

Puede que alguno de los lectores de este blog ya haya oído hablar de la curiosa historia de este principado en medio del mar. Son de todos conocidos los micro-estados europeos de San Marino, Liechtenstein, Ciudad del Vaticano o Mónaco, y hace un tiempo descubrimos Liberland, el proyecto de un nuevo estado en las orillas del Danubio.

Pero la historia que hoy desvelamos es la de un principado que se auto-declaró independiente del Reino Unido y aunque no fue reconocido por otros estados ha proseguido su existencia con bandera y moneda propios. Estamos hablando del principado de Sealand, que no tiene nada que ver con la conocida empresa de contenedores.

http://www.sealandgov.org/

Sealand es uno de los micro-estados más pequeños de la tierra, puesto que ocupa una plataforma marina en el mar del Norte a unas 7,5 millas de la costa de Gran Bretaña, frente a Felixstowe y Harwich.  Cuando se declaró independiente del Reino Unido en 1967, el límite territorial alcanzaba 3 millas marinas, por lo que Sealand quedaba en mar abierto. Más tarde, cuando el límite se extendió a 12 millas, Reino  Unido siguió sin reconocer al micro-estado pero no hizo nada por anexionarse la plataforma, con lo que el principado continuó su existencia hasta hoy.

La plataforma marina, inicialmente conocida como Fort Roughs, era una instalación militar de defensa que formaba parte de un rosario de islas artificiales denominadas los fuertes Maunsell, erigidas en la Segunda Guerra Mundial como parte de un plan de defensa ante una invasión de los nazis. Fue colocada en su emplazamiento en 1942. Tuvo efectivos militares hasta 1956 en que el resto de las islas artificiales fueron arrastradas de nuevo hacia tierra. Pero no así Fort Roughs que quedo abandonado en aguas internacionales siendo declarado legalmente res derelicta et terra nullius.

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En 1967,  el mayor Roy Bates, retirado, tomó posesión de la plataforma para instalar una emisora de radio pirata “Radio Essex”, desde donde podía transmitir informaciones fuera del control gubernamental. A continuación, hallándose en esa época fuera de las aguas territoriales, utilizando el concepto jurídico del “Jus Gentium” declaró la independencia y fundó el principado de Sealand, nombrándose a sí mismo el príncipe Roy y a su esposa la princesa Joan. Tras un altercado con la marina británica, un juez dictaminó que Sealand estaba más allá del límite de las aguas territoriales del Reino Unido, por lo que escapaba a la autoridad de Londres y desde entonces, el principado ha actuado con total independencia.

La bandera del principado consta de franjas diagonales en rojo y negro y un escudo de armas que reza la frase “E mare libertas”: Desde el mar, la libertad.

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Cuando las aguas territoriales se extendieron 9 millas más, incluyendo a Sealand en su interior, el gobierno de Londres no se interesó por enfrentarse al principado aunque no lo ha reconocido hasta la fecha.

Sealand acuña su propia moneda, el dólar de Sealand, cuyo valor está equiparado al del dólar norteamericano. Aunque los que se venden por internet en su propia tienda online resultan más caros.

El príncipe actual es Michael Bates, de 63 años, hijo de Roy Bates, que murió a los 91 años, en 2012. A pesar de su escasa extensión, 550 m2, Sealand dispone de su atleta oficial, su equipo nacional de fútbol y equipo de Pitch & Putt.

El acceso normal es naturalmente por bote, que debe ser izado a la plataforma mediante una grúa. Aunque también dispone de helipuerto.

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Quizá el principal negocio de Sealand sea la venta de títulos nobiliarios y documentos de identificación. Es posible ser conde o condesa  por 242€ y obtener un carnet de identidad por 40 €, en su tienda online.  Pero el último destino de Sealand es el de “paraíso digital” ,  desde que una empresa vio la oportunidad de utilizar este autoproclamado micropaís para ubicar hospedaje web fuera de todo control y convertir Sealand en el primer paraíso digital del mundo.

En 1987 hubo un intento de golpe de estado por parte de disidentes internos, pero fueron capturados sin más novedad.

Durante el año 2000 saltó a la opinión pública una turbia operación en la que hubo ventas de pasaportes falsos de Sealand y se especuló con la compra de armamento militar a la Unión Soviética por parte de supuestos representantes de Sealand en España, que incluso tenían “embajada” en una de las zonas más caras de Madrid. El entramado desmantelado en Madrid incluso había mantenido estrechas relaciones con la Fundación Goya, entidad de la que fue patrono Sabino Fernández Campo, ex jefe de la Casa Real, y que tuvo como presidenta de honor a Eugenia Martínez de Irujo, hija de la duquesa de Alba. Fernández Campo abandonó su vinculación con la fundación en cuanto trascendió que estaban entablando relaciones con un principado falso situado en una plataforma oxidada construida durante la Segunda Guerra Mundial. Pasaportes falsos de Sealand también estuvieron implicados en el asesinato de Gianni Versace.

El verano de 2006 sufrió un aparatoso incendio que provocó daños en el generador eléctrico pero que no afectó para nada al “paraíso digital” que alberga en su interior.

A lo largo de 2007 se barajó la posibilidad de “traspaso”, no de venta, ya que un “principado” no puede venderse, al mejor postor. Lo cual se hizo a través de una inmobiliaria española, habituada a la compraventa de islas privadas, solicitando 750 millones de dólares, la cual no tuvo contrapartida. La inmobiliaria malagueña cerraría sus puertas un año después.

Sealand, a pesar de no estar reconocida oficialmente, es un ejemplo que se toma en numerosos estudios legales sobre derecho internacional y legislación informática.

mapa sealand

 

Malas noticias para la democracia

Persisten los comentarios sobre el inmenso error que ha supuesto el “Brexit” para los británicos y las consecuencias que puede acarrear para toda Europa, precipitando un “principio del fin” en la Unión Europea. Los medios de comunicación, que ya deberían empezar a llamarse en serio “medios de manipulación” no escasean adjetivos para lamentar lo triste que es no querer formar parte de una gran comunidad y beneficiarse de las ventajss de estar cobijados bajo el gran manto protector de la libre circulación de personas y capitales, así como de regirse por los sabios dictados de unas élites, los burócratas europeos, que sin haber sido elegidos por el pueblo deciden el futuro de millones de abotargados ciudadanos de la UE.

Por otro lado, la posible convocatoria de un nuevo referéndum de independencia en Escocia también es tratado en la prensa como una desgracia, que acabará con el desmembramiento del Reino Unido…como si esto fuera grave! Es la evolución, estupidos!

Hombre, ya está bien. Todo individuo (insisto in-di-vi-duo) dotado de razón sabe que puede desenvolverse en distintos entornos con el recurso de su inteligencia y sus capacidades. Somos humanos y se nos supone inteligentes.

La UE tendrá sus ventajas pero su realidad dista mucho de lo que se supuso que sería. Y va a peor, se encamina hacia otra gran crisis sistémica. Entonces ¿es malo que un pueblo (una mayoría) haya decidido que puede y quiere andar en otra dirección? ¿Que el corto plazo le va a exigir sacrificios? Pues como todo en la vida!. Pero labrarán su propio porvenir, con plena responsabilidad, como se espera de cada ser humano. ¿O es que, implícitamente, nos están diciendo, los medios y la UE, que es mejor que otros decidan por nosotros? ¿No será que ese es el mensaje que quieren transmitirnos? Que siempre es mejor quedarnos como estamos y delegar a otros nuestras decisiones. ¿No será ese el mensaje de fondo?

Las elecciones en España también sugieren una reflexión al respecto. Un país que contiene una energía y unas capacidades inagotables vota mayoritariamente quedarse como está, sin resolver sus problemas de fondo. Sin tomar en absoluto una posición política, el voto ha estado muy influido por el miedo. Es un grito en demanda de seguridad. Y no debemos olvidar la frase de Franklin: “Aquél que cambia libertad por seguridad, muy a menudo no merece ni la libertad ni la seguridad”.

Si la mayoría de la población está sometida y secuestrada en su opinión o es víctima del miedo, o cambia su libertad por seguridad, la democracia no funcionará. Maquiavelo ya describió esta situación en que las masas se dejan llevar por el engaño de las promesas de un futuro lleno de seguridad y bienestar ficticio.

Y a estas alturas os preguntaréis qué tiene todo esto que ver con los PT’s. Pues a la vista está que debemos aferrarnos más que nunca a nuestro espíritu crítico y a nuestro concepto de la libertad individual. Es muy fácil caer en la llamada de las masas, dejarse vencer por el sentimiento gregario. Pero no. El nuestro es un camino personal e intransferible, individual, responsable, donde ponemos nuestra capacidad de transformar la realidad al servicio de un mundo mejor. No delegamos ni derechos ni deberes. Ser PT está empezando a ser cuestión de vida o muerte.

La obra completa del Dr. W. G. Hill, gurú del estilo PT

Tal como hemos indicado en anteriores posts, existen numerosas fuentes documentales en la red sobre las publicaciones del Dr. Hill. Y es posible adquirirlos en diversas páginas web, normalmente en edición electrónica. Sin embargo es preciso advertir a quién se aventure a investigar por su cuenta que la mayor parte de ediciones corresponden a originales que como mucho datan de 1996, últimos años de Scope International Ltd. Debido a esta antigüedad, la mayor parte de contenidos sensibles, relativos a la banca o a ciudadanía de diferentes estados, no son fiables, y no deben ser tomados por vigentes sin asesoramiento previo. Por lo tanto, recomendamos desconfiar de aquellas páginas web que anuncien ediciones recientes o actualizadas de la obra de Hill, simplemente no es verdad.

Desgraciadamente, éstas abundan porque Internet es un buen lugar para estafadores y “vendedores de cepillos”. Aún peor, existen páginas web, todas ellas en inglés, que ofrecen servicios a los interesados en poner en práctica el estilo PT, y aunque puede ser cierto que sus productos o servicios sean reales, en lo referente a publicaciones siguen empeñados en vender libros del Dr hill en el siglo XXI cuando esos textos no son más que un ejemplar de coleccionista.

Hasta donde el autor de este blog ha podido investigar, Perpetuoturista.wordpress.com es el único blog-web en castellano que difunde la cultura PT, y desde luego aquí tenemos muy claro que hay que actualizar, y en numerosas ocasiones matizar, los escritos del Dr. Hill.

Para empezar, y para que quede constancia de ello, aqui va una relación de los libros originales escritos por el autor:

Think like a tycoon
The Perpetual Traveller
PT2: The practice, freedom and privacy tactics.
The passport report
The Tax Free Car Report
The Andorra and Gibraltar report
The Sark Report: how to acquire a tax haven domicile
Le Livre du Corps Diplomatique
The Campione Report
The Monaco Report
The Lloyd’s Report
Banking in silence
The Computer privacy report
The Big Black book of Sex Havens: Best brothels, Redlight districts and Sex Clubs of the World