Archivos Mensuales: abril 2016

Del FATCA al GATCA….. y a peor.

En Estados Unidos, la ley que establece la obligación de declarar las cuentas en el extranjero se conoce por su abreviatura FATCA (Foreign Account Tax Compliance Act), y se ha hecho famosa porque la Hacienda estadounidense, el IRS (Internal Revenue Service), ha podido presionar a todos los bancos y entidades financieras del mundo para que suministren información de los ciudadanos de EEUU que posean cuentas en sus entidades. Y ello bajo amenaza de atacar los intereses de esos bancos en los EEUU, o de dejar al país pecador sin divisa de reserva mundial, con lo que el primer efecto conseguido ha sido que en numerosos bancos del mundo lo primero que preguntan al que desea abrir una cuenta es si es ciudadano americano, cerrándole la puerta de inmediato en caso afirmativo. Los pobres yankees se ven obligados a abrir cuentas por medio de intermediarios financieros o  gestores de patrimonio, que se llevan siempre sus buenas comisiones.

Es difícil que eso pase en otros países porque no tienen la capacidad de influencia de EEUU, pero desde luego países mucho más insignificantes, como España, se han aplicado con la máxima diligencia a publicar una ley casi análoga a la FATCA, la Ley 7/2012, de 29 de octubre y el Real Decreto 1558/2012, de 15 de noviembre, de modificación de la normativa tributaria, por la que se obliga a la declaración de bienes en el extranjero, cuyo procedimiento sancionador es tan exorbitante que hasta se contradice con la normativa europea.

Pues bien, la maquinaria gubernamental global sigue adelante y no se va a detener ahí. Con China y Rusia a punto de aceptar el ordenamiento impuesto por la FATCA,  se ha llegado de hecho a una mundialización del libre intercambio de la  información financiera de particulares y sociedades. Es lo que se ha dado en denominar GATCA, abreviatura de Global Account Tax Compliance Act, o ley de cumplimiento fiscal global para las cuentas bancarias. Doug Casey, siempre tan ocurrente, dice que es como si a FATCA le inyectaran esteroides.

En definitiva, esto significa que todos los Gobiernos del mundo se intercambiarán datos sobre sus ciudadanos con una tecla del ordenador y nuestros ahorros quedaran a la vista de todo aquel que quiera husmear en nuestra privacidad. Siendo esta situación ya angustiosa por sí misma, ese no es el futuro más sombrío que podemos esperar. El GATCA es el paso previo a cualquier fantasía recaudatoria que nos deseen imponer, cualquier nuevo impuesto “global” por el bien de la Humanidad, no podrá ser neutralizado de ningún modo. La Hacienda Global tendrá plenos poderes para tratar a cualquier humano como a una vaca lechera y ordeñarle a voluntad,  siempre en favor de causas justas y necesarias bien defendidas por los gobernantes.

Veremos pues hasta dónde se nos puede oprimir en este nuevo feudalismo fiscal del siglo XXI.  Ya hay quien está investigando vías de salida. Estaremos atentos.

 

 

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Panamá: papeles, fantasías e ingenuos

El escándalo “offshore” está servido con los papeles de Panamá. Los periodistas andan ocupados llenando columnas y más columnas de cualquier historia profusa de términos como “paraíso fiscal”, “empresa offshore”, evasión de capitales, blanqueo, delincuencia de cuello blanco, despachos jurídicos corruptos, entramados empresariales ficticios, y así hasta el fin del mundo.

La realidad es que gran parte de la tinta escrita se regodea en enumerar una y otra vez los nombres de personajes públicos y mandatarios “pillados” (ay! cómo nos puede ese sesgo ibérico por el chisme !!) con una pasmosa y poco ética presunción de culpabilidad que no tiene otra intención que la de calentar a las masas, como si así se ajustasen cuentas frente a las penurias cotidianas del ciudadanito de a pie.

No todo lo publicado es “casi basura” o pura especulación. En “La Vanguardia” de ayer, en  Barcelona (ESP), dos artículos resultan ejemplarizantes: el de J Luna en tono muy jocoso quitándole importancia al tema ante la hipocresía que supone  figurar que ahora descubrimos estos tejemanejes como una gran novedad ya que o se sabe o se supone que estas cosas suceden en el mundo de hoy, y en el de siempre. Y sobretodo el de A. Puigverd, quien tras unas reflexiones interesantes, concluye que la que acabará pagando por todo este embrollo es una vez más la clase media, mediante mayor represión fiscal. Que visión!

Al igual que con la crisis todos aprendimos en cuestión de días lo que era la prima de riesgo, también ahora todo el mundo podrá opinar sobre jurisdicciones “offshore” y sobre qué montaje es mejor para eludir impuestos: qué agradable será poder conversar con la pescadera o el taxista sobre si es más recomendable una fundación en Panamá, una IBC en las Islas Vírgenes o un buen trust en Niue, o  Nauru, depende.

La documentación publicada es inmensa y dará para mucho tiempo de estudio concienzudo por parte de los periodistas de investigación.  Aunque me temo que cuando pase de moda el tema irán a por otra noticia reciente y dejarán de leer e-mails de hace doce años. Como siempre, veremos dentro de un tiempo en que ha parado todo el escándalo, como pasó con el amigo Falciani o con Snowden. Mientras tanto, el Ministro de Hacienda y otros colegas suyos de países vecinos se han vestido la capa de Drácula y andan amenazando que van a investigar a todo hijo de vecino por si detectan alguna implicación de quinto orden con algún pariente lejano de los que han salido en las listas. Obama, por su parte, también está  indignadísimo y jura acabar, ahora sí, con la lacra de los paraísos fiscales, aunque no sabemos si empezará por Delaware, Nevada o Wyoming. Por cierto: ¿no hay norteamericanos en los papeles de Panamá?

Por último, hay un aspecto que llama poderosamente la atención. Además de la fantasía especulativa derrochada por el gremio periodístico, resulta del todo inconcebible la ingenuidad de los aparecidos en los documentos. ¿Cómo es posible que personas políticamente expuestas (PEP) o figuras públicamente conocidas como deportistas, aristócratas y famosos no tomasen las más elementales precauciones de manual?  Algo tan sencillo como un testaferro, a fin de que no apareciesen los verdaderos beneficiarios últimos en las estructuras corporativas creadas.

En este blog, en donde hablamos del PT, y desde el cual no alentamos a ningún tipo de actuación fuera de la legalidad, hemos recalcado siempre que la primera virtud del PT  es el perfil bajo, el anonimato, la discreción, el pasar desapercibido.  Personajes famosos, políticos y mandatarios no encajan en el rol de PT, y por ese motivo el mundo offshore no es para ellos, y lo cierto es que hay fórmulas legales para proteger sus activos y minimizar las cargas fiscales  (no para evadir impuestos, que es indecente). La conclusión es que han pecado de exceso de confianza o han estado mal asesorados. En este sentido el prestigioso bufete Mossack-Fonseca, y  sus asociados locales, han pecado de imprudencia y de negligencia ante sus clientes. Y han dañado la reputación de un país que pudiera muy bien ser un ejemplo para otros en cuanto a fiscalidad soportable.

Quien va a sufrir también las consecuencias de todo este embrollo va a ser la banca privada, que aparece como colaborador necesario del desaguisado. Si algo les faltaba a los HSBC, UBS, ….,  de turno es esto: otra crisis. Es decir, que si tenemos algún pequeño tesoro que ocultar….. mejor fuera del banco.

 

 

Europa, sólo para turistas…

Definitivamente, Europa – me refiero a la Unión Europea – se está transformando en un parque temático sólo apto para turistas amantes de la historia y del pasado. La conjunción de fenómenos que se van sucediendo en esta última década no hacen más que confirmar una lenta, lentísima eso sí, agonía de lo que debía ser allá por el 2003 un proyecto de futuro para el más viejo de los continentes, lleno de humanidad, solidaridad (bien entendida), acción emprendedora, libertad y respeto para los individuos.

Todo esto se reflejaba en el espíritu inicial de la libre circulación de personas y capitales, el Euro, el espacio Schengen,  y también el “otro” espacio Schengen: el de la interculturalidad, el libre intercambio de ideas, el crecimiento por el avance sociocultural. Si Erasmo o Calvino levantaran la cabeza se hubieran sentido como en casa.

Sin embargo, trece años después, Europa no levanta cabeza al tiempo que está en una situación de desintegración similar (ella misma y algunos de los estados que la conforman) a la del Imperio Romano en el siglo IV. Hasta la presión migratoria recuerda a la de entonces, aunque Dios me libre de comparar a los refugiados con los bárbaros del Norte.

Los fenómenos a los que antes nos referíamos no pueden ser más desoladores:

– Los Estados de siempre luchando por conservar sus prerrogativas para garantizar la supervivencia, ostentosa diría yo, de sus propias élites y burocracias

– La doble moral y la frivolidad que se observa en los parlamentos y cámaras de representantes, incapaces de solucionar los problemas que afectan al ciudadano.

– La incapacidad, y la ceguera, de las élites dominantes para proporcionar un marco de vida estable al conjunto de la población, a la que han abandonado en aras de una persecución infinita de acumulación de riqueza a cualquier precio.

– El fracaso de la UE como proyecto de Estados Unidos de Europa, convertido en una lacra costosísima y una burocracia superpuesta a la de cada Estado.

– Y todo ello aderezado con una presión fiscal que se agudiza por el hecho del libre intercambio de información entre Estados, eso sí, muy efectivo, a fin de que ningún residente pueda optimizar su fiscalidad mientras ande por estos lares.

Estos efectos se plasman en la realidad cotidiana de todos, como en la indecente gestión de la crisis migratoria, o en el soporte de medias tintas a Ucrania, cuando la  amenaza es un país que sí tiene claros los objetivos, aunque sea por puro despotismo, como Rusia.

Al igual que genera dudas el hecho de ser, por ejemplo,  español en estos tiempos, también genera dudas el ser europeo.  Y no parece que se haga ningún esfuerzo desde ninguna parte para remediarlo. Europa puede acabar siendo acogedora sólo para turistas, eso sí, con residencia en otras partes del mundo.