Archivos Mensuales: junio 2015

Mueve tus fondos en ultramar de forma segura y privada

Hay algo de ciencia en el modo de usar nuestros fondos depositados en el extranjero, especialmente los de ultramar (offshore). Conviene conocer las prácticas, o atenerse a las consecuencias en caso contrario.

Cuando damos el paso de tener parte de nuestros fondos de reserva en ultramar, estamos actuando prudente y sabiamente, y cumpliendo una regla esencial de las inversiones y la gestión del capital: diversificar. Estamos diversificando el riesgo país, ese es el principal objetivo cuando se da el paso de abrir una cuenta bancaria offshore y depositar ahí una parte de nuestros ahorros. Y hay que recordar que esto es perfectamente legal, siempre y cuando cumplamos la obligación legal de notificar la apertura de cuenta (el impreso DD1) y declarar su importe si éste fuera superior a 50.000,00 €.

Adicionalmente, puede que ese dinero produzca un rendimiento mejor que el resto de nuestro capital dado la mayor rentabilidad que habitualmente obtienen las cuentas offshore. Y ahí ya entramos en territorio gris, estos beneficios deben de declararse en nuestro impuesto sobre la renta, porque la fiscalidad española sostiene el principio de la tributación por rentas en todo el mundo, pero…..¿siempre se hace? ¿Puede eludirse el impuesto? ¿Qué riesgo implica? Esto ya son decisiones personales que conllevan el riesgo de incumplir la legislación vigente.

Sin embargo no es este el objeto de nuestro post de hoy. Para aquellos que han tomado la decisión de ocultar su cuenta en ultramar, se presenta el problema de cómo evitar que una transacción equivocada ponga al descubierto a aquélla. Son sobradamente conocidos, gracias a prensa y televisión, los casos de personajes famosos y políticos a los que se han descubierto cuentas en paraísos fiscales por haber realizado transferencias imprudentes o por haber repatriado su capital sin tomar las debidas precauciones.

No conviene frivolizar con el tema de los fondos en ultramar. El colapso general de un país, de su sistema bancario, una guerra o golpe de estado, un conflicto legal individual, u otras mil causas pueden llevarnos a necesitar esos fondos y, aún más, a ser los únicos que tengamos a nuestro alcance en un momento dado para arrancar una nueva vida en otro lugar.

Por todos los motivos citados podemos necesitar de un día para el siguiente nuestros fondos en ultramar. Pero precisamente cuando más los necesitamos, se hallan alejados de nosotros y son de difícil accesibilidad (olvidemos de inmediato una transferencia por banca electrónica). Cualquier técnica de repatriación de fondos que empleemos debe garantizar que la cuenta en ultramar sigue siendo invisible e inaccesible para todos. Por eso vamos a repasar los pros y contras de cada una de ellas rápidamente.

El efectivo, o metálico (cash), es perfecto para pequeñas cantidades. Es un medio ideal para sacar nuestro dinero “offshore” y también para repatriarlo, pero los límites impuestos por la legislación son cada vez más estrictos. Actualmente está en 10.000,00 € o $ en la mayoría de fronteras. Se pueden combinar unas vacaciones cortas con una visita a nuestro banco en ultramar y ya está resuelto. Para cantidades mayores, vamos a estar incumpliendo la ley y hay riesgo de confiscación, aparte de la obligación de demostrar el origen de los fondos. En cualquier caso es fundamental no llamar la atención y viajar del modo más discreto posible.

Un método más elaborado, y en la zona gris si el importe supera los límites requeridos, es ordenar al banco en ultramar que confeccione un cheque de caja y lo mande por correo postal certificado, con remitente anónimo, a una dirección de contacto indicada por nosotros. Sin embargo, la trazabilidad del pago en el interior de los circuitos bancarios una vez cobrado puede despertar sospechas y provocar una investigación.

Muchos creen que usar una tarjeta de débito asociada a la cuenta en ultramar es una forma segura de mover sus fondos. Nada más equivocado. Las tarjetas dejan un rastro permanente de los pagos efectuados al alcance de un gran número de entidades. Vean sino lo primero que los detectives investigan en las películas…….Ni se les ocurra sacar dinero de un cajero con la tarjeta asociada al banco en ultramar…. en nuestro país. Fuera, en el extranjero, puede ser algo más discreto. Y aún más si disponemos de una tarjeta de débito anónima precargada.

Si nuestro banco principal en ultramar se halla realmente lejos, puede ser conveniente abrir otra cuenta en un país vecino y obtener de él una tarjeta de débito o crédito, para realizar los reembolsos en cajero automático. En ese caso, hasta puede ordenar pagos de un banco a otro con cierta prudencia, ya que resulta difícil – aunque no imposible ni improbable – rastrear esos pagos a las autoridades fiscales de nuestro país de residencia.

En resumen, para evitar ser descubierto repatriando dinero en ultramar, y ser investigado o molestado más de la cuenta por las autoridades fiscales y hoy en día por nuestro propio banco, lo mejor es, como era de esperar, no repatriarlo. Si puede utilizarse fuera, es lo ideal, disfrute de sus ahorros en el extranjero, en metálico o con tarjeta de débito/crédito. Y si es anómima o de prepago, mucho mejor.

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