Archivos Mensuales: noviembre 2017

Estonia sigue por el buen camino

Este año la pequeña república báltica de Estonia celebra  el tercer aniversario de la creación de la e-residencia. Ya hablamos del tema en una entrada allá por octubre de 2014.

El balance es espectacular: más de 27.000 nuevos e-residentes de 143 países diferentes han creado hasta 4272 empresas en estos tres años.

El proceso no ha estado exento de sustos. Algún ciberataque ha obligado a renovar los e-certificados de todos los e-residentes. Con Rusia tan cerca y una cierta parte de la población pro-Rusia tampoco se puede estar seguro del todo. Algún día Estonia podría ser una segunda Crimea, aunque ello es bien poco probable porque la OTAN mantiene bases militares en el país.

A lo largo de estos tres años la gama de servicios ofrecidos a los e-residentes no ha parado de crecer, ya era fácil crear una empresa sin desplazarse al país por medio de las agencias de incorporación que tramitaban todo el proceso a distancia. Pero desde hace poco ya todas las transacciones y la apertura de cuentas bancarias puede hacerse desde el lugar más remoto gracias a la tarjeta de e-residente, a su chip y  al lector de datos USB que acompaña la tarjeta. Abrir una cuenta, llevar la contabilidad, facturar, cobrar y pagar los impuestos, que por cierto no son exagerados. Todo tan sencillo!

Sorprende la agilidad del pequeño país nórdico, mientras otros más meridionales se pierden en complejas reformas legales para avanzar a velocidad de tortuga en facilitar la vida a emprendedores y autónomos.

Lo que menos importa es quién eres y de donde  vienes. Cuando en la vida real se constata que es posible operar así, es cuando se aprecia de verdad la losa que supone el hallarse atado a la voluntad del gobierno de un Estado.

El director del programa, Kaspar Korjus, expresa a las mil maravillas las limitaciones que imponen a sus ciudadanos las naciones-estado actuales (en inglés):

“This is where we are now — a very small period in human history in which the world’s population has been restrained by geographic boundaries. A nation is assigned to us at birth and then it usually stays with us for life. This random allocation of the world’s population determines our life opportunities more than almost any other single factor”

Esa es la realidad actual. Y eso es lo que programas como la e-residencia buscan cambiar. Ofrecer libertad de oportunidades sin que importe la nacionalidad, ni a qué estado pertenece nuestro pasaporte. Libertad para elegir dónde pago mis impuestos y qué servicios recibo a cambio. Libertad para poder negarse a seguir pagando burócratas, subvenciones a fondo perdido que compran votos o engordando estómagos agradecidos del sistema.

La comunidad de nómadas digitales crece y se interrelaciona. Otros países se plantean imitar a Estonia, que para siempre guardará el honor de haber sido el primero. El próximo paso, que ya se está analizando muy seriamente, es la creación de una criptomoneda propia, el “Estcoin”, y que sería ampliamente aceptada por la comunidad de e-residentes y, claro está, por el propio estado.

Todo apunta, y esto es un gran motivo de gozo para los PT’s,  a que la residencia virtual contribuirá a socavar la esclavitud del ciudadano actual hacia su estado y hacia el gobierno de turno. Sólo cuando el estado omnipotente se vea amenazado será capaz de plantearse el retorno a su condición original: la de servir al ciudadano en lugar de ordeñarlo.

Felicidades a todos los e-residentes, entre los que me incluyo, y a todos los que sin duda llegarán .

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