Archivos Mensuales: mayo 2015

Dinero español en el extranjero…….. ¿y de qué se extrañan?

Viernes, 15 de mayo de 2015. Aparece a bombo y platillo en los periódicos del país que en tan sólo tres años la Agencia Tributaria ha logrado desenmascarar 124.000 millones de euros que los españoles guardan en el extranjero: 21.600 en cuentas, 11.000 en inmuebles y más de 91.700 en fondos, seguros, acciones y otros bienes mobiliarios. Hacienda saca pecho y enseguida levanta el dedo acusador filtrando en los medios que es muy posible que gran parte de esos bienes se hallen en el extranjero para defraudar al fisco, por lo que se deberá investigar el origen de todos ellos. Presunción de culpabilidad monda y lironda para todos aquellos que practiquen la diversificación internacional, de manera que al final todo acabe revuelto y se confundan los delincuentes con los ciudadanos que lo único que intentan es preservar parte de su patrimonio fuera de un país que, desgraciadamente, de lo que más puede presumir es de corrupción y de políticos absolutamente irresponsables con los destinos y la ética del mismo.
Muy penosa también la reacción de la prensa, alabando la dureza desproporcionada con la que la ley castiga las infracciones de los contribuyentes que eluden las obligadas declaraciones de bienes en el extranjero. Demagogia pura y dura para contentar – y excitar – a la masa ignorante, que cree de manera ingenua y a la vez farisea que toda fortuna debe guardarse en España por obligación, para que los gobernantes hagan lo que quieran con ella cuando se les antoje. Acabará siendo verdad aquella máxima de que el dinero – al igual que nuestro pasaporte – es todo del Gobierno, y el que está en nuestra hucha es sólo prestado.
Mientras tanto, la Comisión europea desde Bruselas anda analizando si abre o no expediente al gobierno español por las exageradas condiciones que impone el régimen sancionador de la ley que obliga a declarar bienes en el extranjero mediante el ya tristemente famoso impreso 720. Una de ellas es la imprescriptibilidad del delito, algo totalmente fuera de lo razonable jurídicamente.
El glorioso comentario de la prensa finaliza indicando que, aunque ya se sabe que el régimen sancionador es desmesurado, gracias a él se ha podido verificar una eficaz lucha contra la evasión fiscal que es una de las más altas de Europa. Bien, por esta regla de tres terminarían los robos si ejecutásemos a cualquier vulgar caco en la horca. Por favor, señores del Gobierno y público en general, no seamos ingenuos. La evasión fiscal terminará el día que no salga a cuenta correr el riesgo, y eso significa que la carga fiscal sea tan liviana que ni nos demos cuenta al pagarla. Y eso es posible: un 7% de IVA, un 10% de impuesto de sociedades, un 18% de impuesto sobre la renta, y así sucesivamente. Y obviamente sin trucos y pagando todos.
Pero no van por ahí los tiros. Los Estados, sumidos en una espiral de gasto infinito para mantener democracias corruptas han decidido exprimir más a los exprimibles. Si Vd es prudente y tiene parte de su patrimonio, duramente ganado, en el extranjero, porque – como es lógico – no se fía de los de aquí, váyase preparando para dar infinitas justificaciones del porqué y el de dónde. Ya se sabe, el españolito residente en España tributa por sus rentas mundiales, lo dice la ley muy clarito. Y que no se escape ni un solo centimito.
Es deplorable el espectáculo del Ministro de Hacienda metiendo miedo a los que se atreven a tener bienes en el extranjero, tildándolos de sospechosos de evasión fiscal indiscriminadamente. Y aún más deplorable es el coro de los medios de comunicación con su efecto ampliado, confundiendo a la multitud y dando el mensaje –falso – de que no se puede tener nada fuera, que es reprobable, poco ético y antipatriótico. La patria……¿de quién?
Créanme, si han leído hasta aquí, no se dejen arredrar. Hagan lo posible – y lo imposible – por diversificar los lugares donde guardan su fortuna. Es legal, y se debe hacer. La libre circulación de capitales no es para las multinacionales, sino para todo hijo de vecino. Cualquiera se juega a una carta el patrimonio de la familia, con estos, u otros, malandrines al volante.
La escasa cultura financiera existente en España no ha permitido que se desarrolle un mercado maduro para los agentes de fiducias y fideicomisos, como ocurre en los países anglosajones. Y aquí, sólo las fortunas muy notables acuden a contados y costosos bufetes jurídicos que les preparan este tipo de estructuras societarias. Pero todo se andará, como siga esta presión fiscal. Pronto cualquier familia de clase media se verá impulsada a crear una fiducia (trust) o una estructura patrimonial para salvaguardar su fortuna, desde luego en el extranjero. O peor, a cambiar de residencia fiscal, como ya ocurre con los famosos.

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