Le lectura de este verano

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La lectura de este verano ha estado dedicada al análisis de, a nuestro parecer, una de las mejores obras de denuncia sobre el sistema extraterritorial u “offshore”. Se trata del libro de Nicholas Shaxson titulado “Las Islas del Tesoro”.  Efectivamente, la profundidad de los análisis que contiene, los argumentos vertidos y la profusión inmensa de datos y citas bibliográficas convierten a este libro en una referencia imprescindible para el estudio del mundo extraterritorial.

No en vano, su autor describe con humor como hasta los más arduos defensores del mundo “offshore” le han felicitado por la obra y apenas han podido contraponer argumentos de peso a la exposición realizada.

Y realmente merece todas nuestras felicitaciones y admiración, aunque el motivo de traerlo a nuestro blog es para expresar nuestro desacuerdo con sus conclusiones y sobre todo con las medidas propuestas para atajar el sangrante tema de la evasión fiscal y del escape de grandes fortunas y multinacionales gracias al mundo extraterritorial.

La obra desgrana numerosos casos de uso de las estructuras extraterritoriales para beneficio de grandes fortunas, grandes empresas, dictadores y delincuentes. Por sus páginas desfilan los hermanos Vestey, ilustres precursores en el uso de estructuras “offshore”,  la extinta compañía petrolera francesa Elf y su mundo de corrupción en Africa, la verdad sobre el origen del secreto bancario suizo, las extensiones “offshore” de la gran banca de inversión norteamericana, los amigos de Putin o el propio Meyer Lansky, el legendario mafioso.

Nicholas Shaxson sitúa con acierto el big bang del mundo offshore en el nacimiento del mercado de los eurodólares, de forma similar a como el experto español Juan Hernández Vigueras lo sitúa en el mercado de los petrodólares. Esas masas descontroladas de divisa norteamericana convertida en moneda universalmente aceptada, que debían gestionarse fuera del sistema regulador norteamericano, es lo que dio alas a la industria “offshore”. Pero a quién dio realmente alas fue a la city de Londres, a su establishment, y a su consideración como un territorio autorregulado. El cual a su vez, alentó la construcción de lo que Shaxson denomina “la telaraña”, es decir, el universo de pequeñas jurisdicciones extraterritoriales conectadas de algún modo a Gran Bretaña y permitidas oficiosamente….hasta que Estados Unidos reclamó su puesto.

Efectivamente, no es ninguna novedad que los EEUU son un paraíso fiscal para todo el mundo excepto para sus contribuyentes, que además pagan impuestos estén donde estén, eso sí, con generosas exenciones. Los EEUU no han firmado el AEOI (acuerdo de intercambio automático de información fiscal) tras haber impuesto sanciones a diestro y siniestro en el mundo por incumplir el FATCA (ley de declaración de activos en el extranjero por ciudadanos USA). Realmente vergonzoso, pero ahí está Delaware, Nevada, Wyoming y tantos otros con secreto absoluto.

La city de Londres es el verdadero corazón del mundo “offshore”, por donde se canalizan los mayores flujos de capitales, en un ambiente de secretismo y desregulación total. Shaxson dedica una parte notable del libro a desentrañar esta vergüenza del mundo occidental, supuestamente “ético”, y a demostrar como nada se puede hacer hoy por hoy para regular ese lugar, ni por parte del mismísimo gobierno británico. Del mismo modo dedica una laboriosa investigación a la isla de Jersey.

Shaxson sitúa el problema del efecto de arrastre, especialmente en Delaware, donde un banco ha arrastrado a otro y así, por pura competencia, todo el poderoso sistema financiero norteamericano se ha convertido en actor destacado en el mundo extraterritorial.

También demuestra cómo no ha habido escándalo o estafa financiera que no tuviese vínculos con las sedes extraterritoriales del sistema financiero.

Sostiene que los centros financieros extraterritoriales drenan la riqueza de los países pobres y la canalizan hacia los ricos. Cierto, pero una vez más, el arma debiera ser la intervención por parte de los organismos internacionales del país y no del banco que recibe las transferencias. No se resuelve nada matando al mensajero.

Sin embargo, y tras mostrar nuestra admiración por el rigor y la profundidad con que trata el tema, debemos ser críticos con las conclusiones. Shaxson sitúa el origen del mal en la existencia misma de las propias jurisdicciones extraterritoriales. Asimismo, expresa su confianza ciega en la buena gestión fiscal de los gobiernos, supuesto totalmente gratuito, al tiempo que reclama un intercambio general de información sin plantearse el derecho a la privacidad.

Del mismo modo que defiende el derecho de los países pobres a gestionar su riqueza, es razonable respetar el derecho de cada jurisdicción a organizar su fiscalidad como mejor le convenga.

El problema de las multinacionales evadiendo impuestos y estableciendo precios de transferencia no se solucionará con la desaparición de los centros extraterritoriales, sino regulando la actividad de las mismas en origen. Del mismo modo, el dinero de la delincuencia o de los dictadores debe seguirse por otros medios, incluyendo al periodismo de investigación, pero no deben pagar todos por unos cuantos.

Y por último, Shaxson describe profusamente en su obra el poder de la city de Londres y de las corporaciones de Delaware. Si los gobiernos de estas potencias no quieren o pueden hacer nada en favor de la transparencia en sus propias casas, poca esperanza se puede tener en el efecto de asestar golpes a otras jurisdicciones, que no sea reforzar el monopolio de EEUU y Londres como paraísos fiscales tolerados. En este sentido, el catálogo de medidas propuesto en el último capítulo, caso de aplicarse, no haría más que reforzar ese monopolio.

Nuestra visión es que los paraísos fiscales existen, porque grandes élites desean que existan. Y puesto que existen es buena la competencia en ese ámbito, como lo es en general. Una supuesta transparencia universal, caso de lograrse, no garantiza ni la eficiencia de gasto de los gobiernos, ni el uso ético de toda la información disponible. Ante la duda, nos alineamos en el derecho a la privacidad y a la optimización de nuestra fiscalidad.

Nuestro compromiso es que la elusión fiscal no se quede en las élites, sino que se democratice hasta tal punto que imponga una seria reflexión a los gobernantes, impidiéndoles disponer de carta blanca para seguir drenando los recursos de quienes crean riqueza.

Puerto Rico: de paraíso fiscal a infierno deudor

La isla de Puerto Rico tiene unos 2,5 millones de habitantes en el área metropolitana de San Juan, su capital, y un total aproximado de 3,7 millones, recibiendo un promedio anual de 4 millones de turistas. Se trata de un estado libre asociado a Estados Unidos, por lo que se puede transitar y comerciar entre ambos sin ningún tipo de restricción.

La situación financiera de Puerto Rico es delicada. Hasta mayo estaba pidiendo préstamos para pagar los intereses de préstamos anteriores. A partir de mayo, su gobernador Ricardo Rosselló ha declarado la suspensión de pagos para reestructurar una deuda de más de 70.000 millones de dólares. Puede tener la tentación de lanzar rescates al estilo de Chipre, o de Grecia. Peor aún, los bancos de Puerto Rico son los principales acreedores de la deuda pública gubernamental, con lo que su balance dista mucho de transmitir confianza.

Sin embargo, es un lugar con grandes oportunidades para la optimización fiscal. Fiscalmente, para los ciudadanos estadounidenses, Puerto Rico ha sido una vía para abandonar la fiscalidad “made in USA” sin salir de territorio norteamericano. La legislación vigente, aprobada a partir de 2012,  permite ofrecer a Puerto Rico incentivos que no se permiten al resto de los estados. Del mismo modo que otras posesiones insulares de los USA, como Guam, Samoa, Palau o las Islas Vírgenes.

La ley para fomentar la exportación de servicios (Ley 20 de 2012), busca convertir a Puerto Rico en un centro internacional de servicios de exportación. Una herramienta para las empresas que opten por establecerse en la isla para ofrecer servicios globalmente desde Puerto Rico. La ley también beneficia a las personas que ofrecen servicios de promotor para lograr que nuevas empresas proveedoras de servicios establezcan operaciones allá. El estatuto beneficia a cualquier negocio con una oficina en Puerto Rico que se dedique a exportar servicios a personas residentes o entidades extranjeras.

Dicha ley para la exportación de servicios, “permite disfrutar del 100% de exención en dividendos, la 273 y 399 para el establecimiento de empresas financieras y aseguradoras internacionales, respectivamente, la ley 27 para incentivar el sector del cine y videojuegos, y la ley 73 de incentivos a la manufactura, se han convertido en un  poderoso imán de inversión  y negocios”

Con estas medidas, y siguiendo la estela de Singapur, Puerto Rico trata de dinamizar su economía y atraer emprendedores que generen empleo y bienestar duradero en la isla. Puerto Rico puede ser un destino adecuado para los siguientes tipos de empresas:

  • Comercio electrónico
  • Diseño gráfico
  • Gestión de activos
  • Call centers
  • Desarrollo de software
  • Publicidad y relaciones públicas.
  • Centros de almacenaje y distribución.
  • Consultoría económica, ambiental, tecnológica, científica, gerencial, marketing, recursos humanos, informática y auditoría.
  • Centros de procesamiento electrónico de información.
  • Centros de servicios compartidos.
  • Servicios médicos hospitalarios.

Y, en general, todos aquellos que puedan realizarse en Puerto Rico para clientes externos.

Los beneficios contributivos a los negocios dedicados a la exportación de servicios establecidos por ley son:

  • Tasa contributiva máxima de 4% sobre los ingresos relacionados con la exportación de servicios.
  • 100% de exención contributiva sobre dividendos o distribución de ganancias.
  • 60% de exención de patentes municipales.
  • 90% de exención contributiva sobre la propiedad mueble e inmueble a ciertos servicios elegibles.
  • Decreto de exención contributiva de 20 años, renovable por un término adicional de 10 años.

Por otra parte, estableciendo la residencia en Puerto Rico, el gobierno local garantiza que hasta 2035  no pagará impuestos sobre el rendimiento del capital depositado en la isla, ni sobre los dividendos generados en la isla. La Ley 22, promueve las siguientes ventajas fiscales:

  • 100% de exención contributiva a nuevos residentes de Puerto Rico sobre determinados ingresos provenientes de dividendos e intereses.
  • 100% de exención contributiva sobre toda ganancia capital a largo plazo obtenida después de convertirse en nuevo residente.

En el vínculo siguiente pueden verse interesantes detalles ofrecidos por estas leyes.

http://popular.leydeincentivos.com/pdf/Ley-20-y-22-Beneficios-de-los-Nuevos-Incentivos.pdf

Sin embargo, también están los contras. El sistema bancario y la oferta de productos financieros en Puerto Rico no es la ideal. Y el fantasma de la deuda pública pesa excesivamente. El éxodo de portorriqueños hacia Florida persiste y no se dan las garantías para un crecimiento contenido y estable.

Dado nuestro extremo conservadurismo en lo que a países PT se refiere, no podemos recomendar Puerto Rico en las circunstancias actuales. No obstante, si Vd. es un ciudadano norteamericano…..

¡Ya se acerca el día de la Libertad Fiscal!

Nos hallamos ya a mitad de Junio y, aunque puede parecer oportunista, conviene recordar que se acerca el día de la Libertad Fiscal, lo cual es siempre motivo de celebración.

Aunque en esta ocasión, antes que escribir un nuevo post, desearía recordar y reproducir el publicado hace unos pocos años por el blog Neoliberalismo.com con el título “Resistencia fiscal”. Es tan explícito, sintético y actual que creo vale la pena reproducirlo íntegramente para impedir que caiga en el olvido, pues expresa magníficamente lo que muchos pensamos. Mi agradecimiento y enhorabuena a este blog mexicano y a su autor Adolfo Rivero Caro. Ahí va, pues para vuestro disfrute y para difundir el mensaje del autor.

¿Cuánta de la riqueza que usted produce con su esfuerzo le es despojada por el Estado y cuánta finalmente queda en sus manos?

Una manera muy gráfica de responder a esta decisiva pregunta es el concepto Día de la Libertad Fiscal.

Si usted considera sus ingresos brutos de todo un año y los divide entre los 365 días, podrá determinar cuántos de esos días tiene que dedicar a trabajar para el Estado. En la fecha posterior a los días dedicados a mantener el gasto público, es cuando usted puede disfrutar –ahora sí- del fruto de su esfuerzo. Ese es su Día de la Libertad Fiscal.

Mientras más tarde en llegar ese día, peor para usted; mientras menos demore, tanto mejor para usted…y para el resto de los integrantes de la comunidad, porque el gasto que usted hace siempre será más benéfico para sus semejantes que cuando ese mismo dinero lo despilfarra el Estado.

El concepto y el término Día de la Libertad Fiscal fueron primeramente desarrollados por el empresario estadounidense Dallas Hostetler en 1948, quien incluso obtuvo una marca comercial que en 1971 cedió a la Tax Foundation, organización ciudadana que en Estados Unidos defiende los intereses de los contribuyentes, y que todavía lo hace en la actualidad.

https://taxfoundation.org/

Esta idea tan original parte de la ficción consistente en que cada uno trabaja desde el primero de enero para pagar sus impuestos y, luego de terminar de pagarlos, llega a trabajar para su propio bolsillo. Esta idea ha sido replicada por varias instituciones

En 1974, mediante un artículo que reproducimos más abajo, el gran Milton Friedman perfeccionó el concepto y propuso el nombre de Día de la Libertad Personal, aunque esta parte de su aportación no perduró. Lo que sí se mantuvo y que es más importante que una frase, es el que para el cálculo del Día se consideraran no los ingresos fiscales, sino el gasto del Estado. Los gobernantes hacen toda suerte de manipulaciones de términos para ocultar la magnitud de los impuestos, pero todo gasto estatal termina siendo pagado por los contribuyentes, pues el Estado no produce riqueza, ni siquiera cuando posee empresas.

Desde entonces organizaciones de contribuyentes y en general partidarios de la libertad económica en todo el mundo calculan cada año el Día de la Libertad Fiscal y los festejan. El Día de la Libertad Fiscal varía de país en país y de un año a otro, según sea la carga fiscal (entendida como el porcentaje que el gasto total del estado representa del PIB).

Así tenemos que debido a una carga fiscal menos onerosa, Taiwán, Singapur y Hong Kong celebran su día de la libertad en febrero, mientras que en el otro extremo lo celebran entre finales de junio y principios de julio países como Suecia, Francia y …España.

Y por supuesto la carga fiscal varía entre jurisdicciones sub-nacionales (estados, departamentos, condados, municipios), pero también según le nivel de ingresos de las personas. Las personas que mayores ingresos tienen celebran su Día de la Libertad Fiscal semanas después de la fecha en que lo hace el promedio de los habitantes.

¿Para qué y cómo celebrar el Día de la Libertad Fiscal?

El propósito central de calcular el Día de la Libertad Fiscal es ilustrar sobre el expolio del que son víctimas los contribuyentes y promover que estos luchen para reducirlo.

Hay otras economías desarrolladas con cargas fiscales mucho menores, que gracias a ello (además de libertad económica y respeto a los derechos de propiedad), accedieron al desarrollo y que no están en crisis como las europeas. Es el camino de éstas el que hay que imitar. Y para empujar en tal sentido es que debemos derrotar la tentativa de aumentar el expolio fiscal. El objetivo debe ser que el Día de la Libertad no sólo no se recorra a mayo o junio como pretenden los políticos, sino que se adelante a febrero como en Taiwán, Hong Kong y Singapur.

Los españoles dedican medio año a pagar impuestos

Un trabajador con un sueldo medio de 24.400 euros brutos al año dedica 182 días de trabajo al año al cumplimiento de sus obligaciones tributarias para sostener el Estado del Bienestar y empezar a generar ingresos para su propio disfrute. Así lo demuestra un estudio realizado por el Think Tank Civismo en 2015.

Así, este trabajador necesitaría 102 días de trabajo para pagar las cotizaciones a la Seguridad Social, 38 días para el IRPF, 25 para hacer frente al IVA, 11’5 para cubrir los impuestos especiales y, finalmente, 5’5 días para pagar otros impuestos. El Estado se lleva la mitad de la renta de los trabajadores, pero lo hace de una forma diseminada para que el contribuyente no se escandalice.

No obstante, no sólo se contabiliza la renta bruta, sino el coste total del trabajador para la empresa, al sumar también las cotizaciones del empresario a la Seguridad Social. Así, para una renta de 24.400 euros, el coste laboral sería de 31.696 euros

  • El 1 de julio los españoles celebran el Día de la Liberación Fiscal
  • El español medio tarda 182 días en trabajar para él mismo
  • Por primera vez en los últimos cinco años éste día se adelanta.

El impresionante y recomendable trabajo realizado por Cristina Berechet es de lo mejor que se ha publicado en lengua española y puede ser descargado íntegramente en este link:

https://www.civismo.org/es/investigaciones/informes/dia-de-la-liberacion-fiscal-2015

 

RF31h

Un nuevo día para festejar (“A New Holiday”)

                                                 por Milton Friedman

(Publicado en Newsweek en su edición del 5 de agosto de 1974 – Traducción: Resistencia Fiscal, México)

A medida que el silencio siguió a los fuegos artificiales (cada vez más sordos debido a las leyes de “protección” de los consumidores) del 4 de julio, se me ocurrió que este país necesita un nuevo día para completar nuestro Día de la Independencia Nacional. El nuevo día que podríamos festejar sería el Día de nuestra Independencia Personal, ese día en el año en que dejamos de trabajar para pagar los gastos del gobierno -federal, estatal y local- y empezamos a trabajar para pagar las cosas que solidaria e individualmente elegimos a la luz de nuestras propias necesidades y deseos.

El nuevo día de fiesta, por supuesto, tiene una fecha variable. Como muestra el cuadro adjunto, el total del gasto público ha crecido de un 10 por ciento de la renta nacional antes de 1929 hasta a alrededor del 40 por ciento actual. Durante el mismo período, el papel relativo del gobierno federal y los gobiernos estatales y locales ha cambiado. En 1929, los gobiernos estatales y locales gastaron más del doble de lo que gastó el gobierno federal; en 1970, el gobierno federal gastó casi dos veces más que los gobiernos estatales y locales. A medida que crecía, el Hermano Mayor se trasladó desde el ayuntamiento y del capitolio del estado a Washington.

Este cambio es principalmente un producto de los últimos 40 años, que data del inicio del New Deal. Durante el primer siglo y medio de existencia de nuestra nación, el gasto total del gobierno –según podemos juzgar con los escasos datos disponibles- no superó el 10 por ciento de la renta nacional excepto en tiempos de guerra importante. Y el gasto estatal y local fue, a lo largo de ese lapso, aproximadamente dos veces más grande que el gasto federal. El gasto total como porcentaje del ingreso nacional casi se duplicó en el década después de 1929, y luego casi se duplicó de nuevo en las próximas tres décadas.

Nuestros antepasados habrían celebrado el Día de la Independencia Personal al final el invierno y nuestros padres cuando el invierno se tornaba en primavera.

Nosotros ahora lo celebramos al final de la primavera. Si la tendencia continúa, nuestros hijos lo celebran en verano, y los hijos de nuestros hijos en otoño.

Una simple extrapolación estadística de las fechas registradas en la tabla para 1929 y años posteriores, da 1988 como el año en que el Día de la Independencia Personal coincidiría con el 4 de julio, Día de la Independencia Nacional, aunque en el momento en que esto ocurra el Gran Hermano no podrá permitir que la inocente alegría llame la atención sobre su intromisión en nuestras vidas y, por supuesto, todos los signos de fuegos artificiales habrán desaparecido bajo el ceño de desaprobación de la NARJFL (la Administración para Quitar la Alegría de la Vida).

La fecha variable del nuevo día de fiesta es una ventaja. El Congreso o el Presidente serían obligados a declarar la fecha de cada año. Esto obligaría a que uno u otro nos informe cada año, como no lo hacen ahora, cuánto el gobierno en su conjunto nos está costando. Tal anuncio público podría ser más eficaz que las recientes, tan cacareadas, reformas presupuestarias del Congreso para imponer una cierta disciplina al gasto público y quizás revertería la tendencia.

Por otra parte, permitiría a los candidatos políticos dedicados a la mejora de nuestra libertad individual a tener un slogan fácilmente publicitado: “Regreso del Día de la Independencia Personal al 31 de marzo” o cualquier otra fecha que pueda parecer factible.

 El gasto del gobierno como porcentaje del ingreso nacional

Año Federal Estatal y local Total Día de la Libertad Personal
1900 3.4 6.1 9.5 4 de febrero
1929 3.0 8.9 11.9 12 de febrero
1940 12.3 10.4 22,7 23 de marzo
1950 16.9 8.3 25.2 2 de abril
1960 22.4 10.4 32.8 29 de abril
1970 25.5 13.6 39.1 23 de mayo
1988 50.8 4 de julio

 Fuentes: 1929-1970, “Informe Económico del Presidente”, 1974; 1900 y 1988, estimaciones del autor.

Por supuesto, la fecha del Día de la Independencia Personal que se registra en la tabla es un promedio nacional. La fecha correcta varía de estado a estado. Tal vez, una vez que el Día de la Independencia Personal nacional ha sido establecido, cada estado tomará las medidas necesarias para establecer un Día de la Independencia Personal estatal.

¿Puede pensarse en una competencia más atractiva entre estados?

 

Bien, estimados lectores, como pueden ver, sobran nuevos posts, aquí se dice todo. Feliz día de la Libertad Fiscal. Celébrenlo, y vuelvan a la lucha.

 

Cuentas bancarias en Dubai

Les llaman las madres de todas las cuentas bancarias.  Dubai es un destino mundial para los que buscan la privacidad en sus asuntos bancarios. A un coste asequible para cualquiera que desee preservar sus ahorros, existe una solución simple, sin peros, rápida y profesional a la vez. Banca por Internet con talonario de cheques y tarjeta de débito incluidos.

Es posible crear una sociedad en Dubai y abrir una cuenta a su nombre en cualquier banco clasificado AAA en Dubai como, por ejemplo, el prestigioso Standard Chartered Bank o el Abu Dhabi Commercial Bank. Dubai ofrece una oportunidad casi única en el mundo offshore de hoy. Porque reúne una serie de ventajas las cuales, una vez combinadas entre sí, proporcionan a los clientes una de las mejores y más seguras soluciones offshore que jamás hayan existido.

Dubai es, como es sabido, uno de los estados más liberales del Golfo, que ha acertado en invertir las ganancias procedentes del petróleo en la creación de una economía diversificada y equilibrada. Actualmente, el PIB está dominado por los servicios financieros, el turismo, el comercio y las manufacturas, de modo que el petróleo ya sólo interviene en un 3%.

Posee un sector bancario maduro, apto para dar un adecuado servicio a los ricos locales, expatriados y a la clientela offshore en general. Dubai ofrece privacidad bancaria, igual o mejor que la de Suiza, y el estilo de vida de Mónaco. No es ningún secreto que Dubai está en el punto de mira de los ultra-ricos y famosos de hoy en día.

En cuanto a fiscalidad, no hay impuestos bajos, en realidad no hay impuestos de ningún tipo en actividades onshore o offshore. Por eso Dubai no es un paraíso fiscal de impuestos reducidos, ES UN PAIS SIN IMPUESTOS!!. Vamos a verlo en detalle:

  • No existe Hacienda ni impuestos de ningún tipo.
  • No hay obligación de presentar declaraciones ni estados contables
  • No hay registro público de Directores o Accionistas
  • Sistema bancario muy flexible adaptado a las exigencias de los megarricos y los inversores globales
  • Legislación fuerte que protege la confidencialidad de los inversores

De modo que, combinándolo todo, Dubai ofrece una solución de ventanilla única para los negocios offshore del siglo 21.

Para obtener la máxima privacidad, es posible formar una sociedad mediante un poder otorgado a un agente local, Si esta sociedad toma la forma de una filial en la zona de libre comercio, el promotor puede tener derecho a un visado de residente, o disponer de él directamente si realiza la adquisición de una vivienda.

Sin embargo, no es una operación barata. Y para la simple privacidad pueden existir soluciones más simples y económicas. En Perpetuo Turista siempre recomendamos analizar caso por caso para optimizar el consejo.

Además, privacidad no es sinónimo de anonimato, puesto que las políticas de conocer al cliente (KYC, por sus siglas en inglés) aplican también en Dubai. Nuestra recomendación es proceder siempre dentro de la legalidad, pero conociendo todas las opciones que se hallan a nuestro alcance, también en el mundo offshore.

Los papeles de Panamá, “revisited”

Ya habíamos publicado un post sobre el tema. Termino ahora la lectura del libro publicado por los periodistas de investigación cuyo  trabajo permitió el acceso de unos 400 periodistas del ICIJ  a un monumental cúmulo de documentos de más 200 Gigabytes, destapando la operativa del bufete panameño Mossack Fonseca entre los años 1977 y 2015. Se trata de los hermanos Bastian y Frederik Obermayer, del Suddeutsche Zeitung, de Múnich.

La obra resume los casos más sonados descubiertos por el momento, pues todavía queda mucho por investigar, los cuales implican a gobernantes, estrellas del espectáculo, empresarios globales, deportistas y muchos políticos. Todos ellos tuvieron relación  con  el bufete panameño a través de intermediarios, algunos pocos directamente, para la creación de estructuras societarias “offshore” mediante las cuales gestionar asuntos y bienes de forma privada, ocultándolo a sus conciudadanos, al fisco de su país o a otros socios indiscretos.

A lo largo de 29 capítulos se describen estos casos ejemplares, explicando con detalle cómo los periodistas de investigación van acorralando poco a poco en la contradicción a los que niegan ninguna relación con la industria de las corporaciones  “offshore”.  Algunos casos ponen verdaderamente los pelos de punta, y en general es desolador comprobar el panorama mundial que ofrecen los políticos y mandatarios públicos, sea cual sea su origen e ideología. Por si nos fiábamos poco de los políticos, esta lectura es el martillazo que remacha el clavo.

Sin embargo el motivo de este post es de crítica al libro publicado por los hermanos Obermayer. A lo largo de sus páginas se cae de nuevo en la demonización de los así llamados paraísos fiscales (recordemos que en inglés “tax haven” significa refugio fiscal….) y por supuesto del malvado bufete autor de los hechos. Es indudable que el bufete Mossack Fonseca, llevado probablemente por una codicia no bien medida, caminó excesivamente al borde de la legalidad en muchos casos y en más de uno la desatendió directamente. Pero la globalización tiene este reverso, no se puede defender la globalización según cómo sopla el viento.

Siempre decimos que los ciudadanos corrientes no hemos inventado la globalización, nos la hemos encontrado hecha e impuesta. Y el que obtenga conocimientos suficientes sabrá aprovecharse de ella, y el que no analice e investigue se quedará donde estaba, en su círculo vicioso. Sólo nos tenemos a nosotros mismos, en el futuro la guerra de la libertad individual se ganará por el conocimiento diferenciador. No,  no somos todos iguales.

Los hermanos Obermayer criminalizan todo lo que huela a privacidad y diversificación internacional bajo el supuesto de que el que oculta algo es un delincuente, un corrupto o un inmoral. Lógicamente, abogan por un control mundial exhaustivo de todos los titulares de sociedades y un control a escala mundial de las transacciones financieras así como de las transmisiones patrimoniales. Propugnan el fin de los paraísos fiscales mediante sanciones y medidas coactivas del resto de estados. Sin darse cuenta, se echan en los brazos del Gran Hermano en su afán de transparencia y justicia.

Y no creemos que ese sea el camino. Al igual que con  las armas de fuego, en la industria “offshore” son los usuarios y no la herramienta lo que produce el daño. El crimen internacional no desaparecería por la simple desaparición de los “paraísos fiscales”. Y se perdería una de las claves de la libertad individual: la competencia fiscal, la capacidad de actuar individualmente para pagar los impuestos que corresponde, pero ni uno más. Y evitando si es posible pagar por dinero ya gravado, como ocurre en los países que tienen impuesto sobre el patrimonio o sobre sucesiones.

Como bien indica el profesor Gay de Liébana, las empresas del índice bursátil español, el IBEX 35, apenas pagan impuesto de sociedades, y tienen más de mil filiales o asociadas en paraísos fiscales. La justicia fiscal no pasa pues por la supresión de los refugios fiscales sino por ordenar primero la casa por dentro. Que no nos distraigan.

En la obra de los hermanos Obermayer la denuncia es correcta, y necesaria. Pero la terapia propugnada no es la adecuada. El  mundo es grande y distinto como para que haya diversidad de políticas, también fiscales. Y gracias a ello surgen oportunidades. Lo cual es muy distinto de defraudar, robar o estafar.

En el anterior post dijimos que, milagrosamente, en los papeles de Panamá no aparecía nadie de los Estados Unidos. En este libro tampoco….¿Y porqué será?

Un buen año…..sin Gobierno!!!!

Tras un paréntesis demasiado largo para el gusto del que escribe, debido a viajes y compromisos profesionales,  tengo el placer de reproducir en este blog, para darle mayor audiencia si cabe, un post extraído del portal Inversor Global y que firma Alberto Redondo, colaborador habitual de este portal sobre inversión y oportunidades en el mundo financiero.

El texto destaca y ratifica uno de nuestros mantras principales: que cuanto menos gobierno mejor y que su relevancia en el bienestar de la sociedad está muchas veces sobrevalorada. Disfrutad la lectura y gracias a Alberto por estas reflexiones.

2016 pasará a la historia de España por dos cosas: por ser el año en el que estuvimos 10 meses sin gobierno y por ser el mejor año para el empleo hasta ahora, ya que 390.534 personas salieron del paro, la mayor cantidad en un solo año desde que se contabiliza esta magnitud.

Resulta paradójico que, en un año en el que la oferta de empleo público se ha congelado, el empleo total generado sea superior al medio millón de personas, con 540.655 personas que en la actualidad cotizan a la Seguridad Social y hace un año no lo hacían.

Ante estos hechos debemos preguntarnos si es casualidad que justo el mejor año para el empleo sea el único año en el que España no ha contado con un gobierno con capacidad de legislar.

Mi opinión es que, si bien no podemos atribuir los excelentes datos de empleo del año pasado a la ausencia de un gobierno exclusivamente, sí creo que la menor actividad del sector público en este sentido ha beneficiado al sector privado.

En Inversor Global tenemos la convicción de que el Estado, lejos de contribuir al crecimiento económico y a la creación de empleo subvencionando sectores ineficientes e incompetentes, pone trabas a las empresas y a los emprendedores que generan crecimiento económico y prosperidad con impuestos y regulaciones a menudo excesivas.

Ejemplos de sectores ineficientes que sobreviven gracias a la asistencia del Estado abundan en España. Desde el cine español a las grandes infraestructuras deficitarias como las autopistas rescatadas, pasando por las cajas de ahorros o las televisiones públicas.

Estas empresas y sectores absorben todos los años miles de millones de euros en recursos generados por empresas y trabajadores competitivos, con el Estado como intermediario, supervisor y promotor de esta transferencia de riqueza.

Resulta curioso, como decía al principio de la columna, que justo el año en el que el Estado ha tenido las manos más atadas para intervenir en la economía, ha sido uno de los años más positivos para la actividad económica y sobre todo para el empleo.

Sin embargo, a pesar de la evidencia empírica que demuestra que más Estado no es más crecimiento económico sino todo lo contrario, para los próximos años es previsible que la influencia del Estado aumente en la economía.

Al cierto consenso en torno a un modelo de Estado socialdemócrata que existe entre todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria, hay que añadirle la creciente influencia del Partido Socialista tanto como parte necesaria para la aprobación e implementación de nuevas iniciativas legislativas, como por su capacidad para vetar aquellas iniciativas promovidas por el Partido Popular o por Ciudadanos que no cuenten con su respaldo.

Ya la semana pasada hacía mención en mi columna “Víctimas de las apariencias políticas” que el PSOE se encuentra en una posición difícil ante su nueva postura más proclive al entendimiento con el Partido Popular y que, para mantener satisfechas a sus bases –contrarias en gran medida a este entendimiento-, iba a hacer de la derogación de la reforma laboral su caballo de batalla para contener el avance de Podemos como fuerza política de referencia en la izquierda.

La mayor implicación de los políticos en la regulación del mercado laboral contribuirá a que previsiblemente, junto con una ralentización del crecimiento económico que pronostican algunas instituciones, en 2017 no se alcancen las cifras de creación de empleo que vimos el año pasado.

Corralito en la India, y……?

En noviembre del año pasado,  sin previo aviso, el primer ministro de la India anunció que los billetes de 500 y 1.000 rupias iban a dejar de ser de curso legal en menos de cuatro horas, con el supuesto propósito de combatir la economía sumergida, que según se dijo alcanza al 20% del PIB.

Las protestas y los disturbios no se hicieron esperar, obligando a millones de ciudadanos a hacer largas horas de cola en los bancos para cambiar su efectivo en billetes de gran denominación por otros  nuevos, incluyendo al de 2.000 rupias, con mejor tecnología anti-falsificación.

El momento del cambio se aprovecha para escudriñar el origen de los billetes. Y la población padece una crisis general de efectivo por lo que todo el mundo mira sus gastos al milímetro, produciéndose un enorme descenso en el consumo.Se habló de una reducción en el PIB hindú del 2 %. Tras casi una semana, los comerciantes se quejan de un estancamiento de las ventas y muchos ciudadanos carecen de dinero en efectivo para comprar los productos más básicos, mientras crecen las colas en los cajeros automáticos y bancos.

Ante el creciente descontento, el Gobierno anunció que incrementaba en 500 rupias el máximo diario a cambiar en bancos, hasta ahora de 4.000 rupias (unos 55 euros), y en el de retirada en cajeros, que estaba fijado en 2.000 rupias (27 euros).

En los pueblos se recurre al trueque ante la falta de efectivo y en las ciudades los trabajadores autónomos ven caer en picado sus ingresos.

Mientras tanto, los grandes depositarios de dinero negro, los que de verdad conocen y dominan la economía sumergida, hace tiempo que han cambiado el mismo por oro, inmuebles o valores. Los joyeros y las tiendas de productos de lujo hacen su agosto durante las últimas horas de vigencia de los billetes, incrementando su margen más del 100%. ¿Quién sale entonces realmente perjudicado con la medida?

El gobierno advierte que cada vez se autorizarán menos operaciones con billetes antiguos y que las cuentas corrientes con saldos mayores de 3.500 euros (al cambio) serán investigadas. Al dinero negro regularizado se le aplicará una multa del 50% y al que no que sea descubierto, del 85%.

Los empresarios alquilan las libretas de ahorro de sus empleados a cambio de una comisión para guardar ahí el dinero  no declarado.

Y todo eso en un país donde la mitad de la población no tiene cuenta corriente y sólo un 22% posee una tarjeta de débito.

Parece ser que el motivo real de la medida fue estrangular la compra de votos  por parte de la oposición en vísperas de elecciones. En fin, si un gobernante puede sumir al país en el caos, por algo así, claramente se ha traspasado el límite de la supervivencia para la gente corriente.

Esto fue lo que ocurrió en la India en noviembre, pero……..¿suena tan alejado e imposible para cualquiera de nosotros, conociendo a nuestros políticos y a nuestras élites? Da que pensar, y de paso da bastante miedo, que pueda llegar a ocurrir algo semejante en nuestro propio país. La posibilidad existe. Y todo aquél que tenga unos ahorros o patrimonio a preservar, pequeño o grande, haría bien en investigar soluciones a situaciones como las descritas. Desde luego, el recurso a cuentas en divisas en el extranjero y metales preciosos almacenados fuera del sistema bancario en jurisdicciones seguras y estables son la primera y más importante medida a tomar.  Con calma, tiempo por delante y antes de que ocurra nada. No cuando ya sea demasiado tarde.