Nueve jurisdicciones “offshore” poco conocidas

El experto Streber nos habla de algunas jurisdicciones “offshore” que resultan poco conocidas para el público general. Todos oímos hablar a diario de Suiza, Liechtenstein, Singapur, Panamá, Monaco y las islas del Canal o del Caribe, pero algunas de estas también nos pueden resultar de interés:

Samoa
Niue
Nauru
Labuan
Estonia
Uruguay
Comoros
Bahrein
Maldivas

1. Samoa

Samoa es un grupo independiente de islas en el Océano Pacífico Sur, a medio camino entre Hawai y Nueva Zelanda. Samoa se clasificó por primera vez como una jurisdicción extraterritorial al publicar la Ley de Sociedades Internacionales de 1987.

La legislación está redactada de forma tal que es especialmente útil para la protección de activos derivada de la Sección 228 (“Sin confiscación”), particularmente 228 (B), de la Ley de Sociedades Internacionales, que establece cómo se pueden distribuir los activos de la compañía en el caso de un evento especificado. Este evento puede ser cualquier cosa, incluso una orden de un tribunal extranjero o una confiscación.

2. Niue

Niue es un pequeño estado autónomo en asociación libre con Nueva Zelanda. Una isla quizás más famosa por su dominio de nivel superior de Internet ‘.nu’, Niue es otra perla en el Pacífico Sur. Su legislación offshore fue creada en 1994, el mismo año que en las Seychelles.

La Ley de Sociedades Comerciales Internacionales de 1994 (IBC), es muy similar a otras jurisdicciones. El único acuerdo fiscal de la jurisdicción es un tratado de intercambio de información (TIEA) con Nueva Zelanda. Nueva Zelandia actúa en nombre de Niue en asuntos exteriores y en defensa nacional.


3. Nauru

Aquí, cuidado. No sólo nos arriesgamos a cortarnos los pies en las afiladas rocas que rodean la isla. Nauru fue hace algún tiempo el hogar de leyes bancarias extraterritoriales extremadamente laxas, que a principios de la década de 2000 obligó a poner en la lista negra a todos los bancos del país. Se debió a un esfuerzo deliberado del gobierno para impulsar la economía, que de otro modo depende exclusivamente de los recursos naturales.

Debido a la política exterior bastante compleja del país, no ha firmado un solo acuerdo fiscal (TIEA o DTA). La historia del país dificultará la apertura de cuentas bancarias, pero nada es imposible. Nauru ha mejorado significativamente en los últimos años.

4. Labuan

Una provincia autónoma de Malasia cercana a Borneo, Labuan, es el hogar de una de las pocas jurisdicciones restantes con legislación específica sobre compañías holding. Mientras que el régimen de la sociedad holding de Luxemburgo de 1929 finalizó en 2011, la legislación de empresas offshore no comerciales de Labuan sigue siendo sólida.

Labuan es excelente para empresas de cartera, especialmente si hay DTA (acuerdos de doble imposición) que pueda utilizar. Pero hay que tener en cuenta en cuenta que algunos de los tratados fiscales de Malasia excluyen explícitamente a Labuan.


5. Estonia

El más avanzado de todos los estados ex soviéticos, Estonia es liberal y progresista en muchos aspectos. Es interesante como jurisdicción extraterritorial debido a su impuesto único de sociedades. Mientras que otras jurisdicciones gravan a una empresa sobre sus ganancias o incluso su volumen de negocios, Estonia solo aplica impuestos sobre la distribución de las ganancias. Esto lo convierte en una jurisdicción estelar de la compañía controladora. Es un país de la UE con registros públicos de los detalles de la empresa, lo que hace que abrir cuentas bancarias sea muy fácil.


6. Uruguay

Uruguay ofrece una combinación única de fiscalidad  territorial de baja imposición, por la cual las ganancias de fuera de Uruguay están exentas de impuestos, y una alta reputación. Los nombres de los accionistas y directores no figuran en los registros públicos, pero las finanzas de una empresa sí lo están. Esto coloca a Uruguay en un nicho único, en el que las empresas pueden ser anónimas, pero sus finanzas pueden ser inspeccionadas por cualquier persona. Esto hace que abrir una cuenta bancaria sea mucho más fácil en muchos casos, al mismo tiempo que se preserva su privacidad.

El secreto bancario es bastante fuerte en Uruguay.


7. Comoros

Si Nauru sonaba sombrío, bienvenido a una nación insular que autoriza casinos y bancos sin ningún control real. La isla de Anjouan se dedicaba a vender licencias bancarias a cualquiera que pudiera demostrar que tenía unos miles de dólares en reservas de capital. Estos bancos se marcharon cuando Comoros, junto con la Unión Africana, la invadieron y se apoderaron de la isla de Anjouan, que hoy disfruta de un estado mayoritariamente pacífico como provincia autónoma en las Comoros.

Con una empresa internacional de negocios offshore, no residente, creada en las Comoras, no hay impuestos, cero controles, acuerdos de cero impuestos y poderes limitados por parte de las autoridades: Comoros lo tiene todo.


8. Bahrein

Un reino insular semi-totalitario frente a la costa de Arabia Saudita, Bahrein es una de las naciones más ricas del mundo (en renta per cápita) y combina la baja tributación con el estricto secreto bancario.

No hay impuestos corporativos, impuestos sobre la renta, impuestos a las ganancias de capital, controles cambiarios ni limitaciones a la repatriación de fondos, nada. Mientras no hagas nada para ofender al gobierno, estarás bien.


9. Maldivas

Se extiende entre el Mar Arábigo y el Océano Índico, la pobre nación de las Maldivas ocupa uno de los archipiélagos más bellos del planeta, un paraíso de infinitos atolones de  coral, codiciados por el turismo internacional. Depende en gran medida de ese turismo. No hay impuestos corporativos y, por escrito, solo se ha escrito un único tratado fiscal (con la India). El tratado tardó cinco años en entrar en vigor y no cumple con los estándares de la OCDE.

El secreto bancario es estricto, pero las opciones bancarias son limitadas. Si bien el país no tiene impuestos corporativos, hay discusiones sobre la imposición de uno. No está claro en este momento si esta tributación también se aplicaría a las empresas no residentes.

Y faltarían aún algunas más, entre las que destacan Seychelles, Mauricio y algunos emiratos árabes más. Pero esto queda ya para otra ocasión. Feliz semana y feliz 2018!

 

 

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Los peligros del fin del dinero en efectivo siempre acechan….

Hacia principios de este mes de diciembre, una columna bloguera en un conocido periódico gratuito español se hacía eco de los peligros de la desaparición del dinero en efectivo.  Además de alumbrar unos muy interesantes (y escalofriantes) datos, daba un repaso ejemplar a los peligros de los medios de pago electrónicos y a la engañosa sensación de riqueza momentánea que producen.

Efectivamente, Irene Lozano nos mostraba cómo por primera vez, en 2016, los españoles han pagado más con tarjeta (27.816 millones) que con dinero del cajero (26.603 millones). Hay que ver cómo gastamos….Constata asimismo la enorme ofensiva de todas las entidades financieras en facilitar cualquier pasarela de pago electrónica, ya no con la simple tarjeta de crédito, ahora contactless, sino también con el móvil , todo bien rápido y universal, para que, sobre todo, no nos de tiempo a pensar y cedamos al impulso, que es de lo que se trata, de inmediatez y poca reflexión.

Y también demuestra su clarividencia al denunciar cómo los bancos son los primeros interesados en erradicar el efectivo, bueno, los primeros no. El primer interesado son los Gobiernos. Esto sí es Gran Hermano servido en bandeja ( Si Orwell levantara la cabeza…)

Absolutamente certero el comentario que hace con respecto al sentimiento conocido como “dolor de pagar”, esa autoprotección que nos salva de malgastar nuestro dinero. Los medios de pago electrónicos relajan ese dolor de pagar a nada porque dan la falsa sensación de ser inagotables. Y si  eso añadimos el componente de la inmediatez, la capacidad de satisfacer cualquier capricho en el acto, entonces nos hallamos ante verdaderas armas de destrucción masiva para la economía individual.

Está claramente demostrado que pagar en efectivo disminuye las compras impulsivas y que administrarse el mes en efectivo  te hace ser infinitamente más conservador que con cualquier otro medio de pago. En todo curso para aprender a manejar la economía individual hay un gran principio: dispón de efectivo para todos tus gastos  y adminístrate viendo cómo se gasta y cuanto queda en todo momento, olvida las tarjetas en casa y desde luego nada de apps para pagar desde el móvil.

El contacto con el dinero en efectivo, en cantidades moderadas, te centra en tu relación con el gasto. Es conocida la anécdota del famoso especulador Jesse Livermore quien, tras pasar un año especulando en la Bolsa grandes cifras, pedía por favor a su banquero de confianza que le dejase pasar una noche en la cámara acorazada del banco para tener un contacto físico con el dinero en efectivo y tomar conciencia de lo que pasaba por sus manos cada día de mercado.

La impunidad con la que las entidades financieras nos imponen su modelo de transacciones sin efectivo, a la vez que imponen todas las restricciones posibles a los pagos en efectivo bien arropados por la legislación de los gobiernos, nos demuestra claramente a donde se quiere ir.  A una sociedad de economía controlada, a cuentas de particulares que se pueden intervenir en todo momento y a una pérdida total de privacidad en cualquier transacción. Pero creo firmemente que aún hay un lado más perverso, se quiere una sociedad endeudada hasta las cejas, que gasta descontroladamente y está a merced de banqueros y políticos. El escenario ideal.

Sí, se objetará el eterno tema de la lucha contra l economía sumergida y la lucha contra el blanqueo, pero a estas alturas todos sabemos que existen otras vías para luchar contra ello y que la delincuencia tiene mil maneras de burlar estas situaciones. Es el viejo debate sobre cómo cambiamos privacidad por (falsa) seguridad.

Como asesor financiero siempre es ésta mi recomendación fundamental: pagarse primero a uno mismo, separar el ahorro del resto de dinero disponible y colocarlo de forma lo más inaccesible que se pueda. Por definición, el ahorro no debe estar alcanzable. De modo que ha llegado la  hora de llevar el agua a nuestro molino: para este fin nada más recomendable que cuentas bancarias y fondos en países extranjeros,  cajas de seguridad en jurisdicciones fiables, oro físico y activos de liquidez controlada.

Y por supuesto, como manda el sentido común, hacer exactamente lo contrario de lo que nos recomiendan bancos , políticos y los medios de información. Buena travesía.

 

 

Estonia sigue por el buen camino

Este año la pequeña república báltica de Estonia celebra  el tercer aniversario de la creación de la e-residencia. Ya hablamos del tema en una entrada allá por octubre de 2014.

El balance es espectacular: más de 27.000 nuevos e-residentes de 143 países diferentes han creado hasta 4272 empresas en estos tres años.

El proceso no ha estado exento de sustos. Algún ciberataque ha obligado a renovar los e-certificados de todos los e-residentes. Con Rusia tan cerca y una cierta parte de la población pro-Rusia tampoco se puede estar seguro del todo. Algún día Estonia podría ser una segunda Crimea, aunque ello es bien poco probable porque la OTAN mantiene bases militares en el país.

A lo largo de estos tres años la gama de servicios ofrecidos a los e-residentes no ha parado de crecer, ya era fácil crear una empresa sin desplazarse al país por medio de las agencias de incorporación que tramitaban todo el proceso a distancia. Pero desde hace poco ya todas las transacciones y la apertura de cuentas bancarias puede hacerse desde el lugar más remoto gracias a la tarjeta de e-residente, a su chip y  al lector de datos USB que acompaña la tarjeta. Abrir una cuenta, llevar la contabilidad, facturar, cobrar y pagar los impuestos, que por cierto no son exagerados. Todo tan sencillo!

Sorprende la agilidad del pequeño país nórdico, mientras otros más meridionales se pierden en complejas reformas legales para avanzar a velocidad de tortuga en facilitar la vida a emprendedores y autónomos.

Lo que menos importa es quién eres y de donde  vienes. Cuando en la vida real se constata que es posible operar así, es cuando se aprecia de verdad la losa que supone el hallarse atado a la voluntad del gobierno de un Estado.

El director del programa, Kaspar Korjus, expresa a las mil maravillas las limitaciones que imponen a sus ciudadanos las naciones-estado actuales (en inglés):

“This is where we are now — a very small period in human history in which the world’s population has been restrained by geographic boundaries. A nation is assigned to us at birth and then it usually stays with us for life. This random allocation of the world’s population determines our life opportunities more than almost any other single factor”

Esa es la realidad actual. Y eso es lo que programas como la e-residencia buscan cambiar. Ofrecer libertad de oportunidades sin que importe la nacionalidad, ni a qué estado pertenece nuestro pasaporte. Libertad para elegir dónde pago mis impuestos y qué servicios recibo a cambio. Libertad para poder negarse a seguir pagando burócratas, subvenciones a fondo perdido que compran votos o engordando estómagos agradecidos del sistema.

La comunidad de nómadas digitales crece y se interrelaciona. Otros países se plantean imitar a Estonia, que para siempre guardará el honor de haber sido el primero. El próximo paso, que ya se está analizando muy seriamente, es la creación de una criptomoneda propia, el “Estcoin”, y que sería ampliamente aceptada por la comunidad de e-residentes y, claro está, por el propio estado.

Todo apunta, y esto es un gran motivo de gozo para los PT’s,  a que la residencia virtual contribuirá a socavar la esclavitud del ciudadano actual hacia su estado y hacia el gobierno de turno. Sólo cuando el estado omnipotente se vea amenazado será capaz de plantearse el retorno a su condición original: la de servir al ciudadano en lugar de ordeñarlo.

Felicidades a todos los e-residentes, entre los que me incluyo, y a todos los que sin duda llegarán .

El poder del Estado….para muestra un botón

España, 2017. Desde el atentado del 17 de agosto en Barcelona, esta capital del Mediterráneo y por añadidura su región, Cataluña, acaparan la atención de los medios de comunicación mundiales. En el año 2010  se produjo por parte del Tribunal Constitucional la amputación del Estatuto de Cataluña aprobado por la población en referéndum. Esta primera afrenta a la voluntad del pueblo catalán ha derivado en 7 años de lucha que han acabado proporcionando una exigua mayoría independentista en el Parlamento regional. Ante la falta de propuestas para un mejor reconocimiento de la singularidad cultural y un mejor tratamiento fiscal en España, se ha llegado a una situación de enfrentamiento entre los gobiernos regional y estatal, donde el Gobierno de España se ha dedicado insistentemente a judicializar la situación en lugar de hacer política.

Como era de esperar, la resistencia popular ha ido a más y  a partir del 2015 se han vivido contínuos conflictos. Pero lo que trae este tema precisamente a este blog hoy no es  argumentar a favor de una de las dos posiciones, políticamente hablando.

La primera reacción del Estado para impedir la celebración de un referéndum de autodeterminación fue prohibirlo por anticonstitucional. Pero acto seguido…¿cual fue la segunda acción? Pues sí…..Intervenir las cuentas del gobierno autónomo (la Generalitat de Catalunya) para impedir que se dedicasen fondos públicos a la organización de la consulta.

Tras intervenir las cuentas, se desató una batalla en Internet para que los votantes conociesen su colegio electoral, campañas en twitter o webs informativas sobre el proceso del referéndum. A medida que aparecían nuevas webs, las unidades de delitos informáticos de las policías estatales (Guardia Civil y Policía Nacional) se dedicaban a bloquearlas y a ponerlas fuera de la red. Mientras tanto, se sucedían detenciones y registros.

La jornada del referéndum, el 1 de octubre fue lamentable por muchos motivos, entre ellos las cargas policiales, pero puede decirse que se llegó a votar en la mayoría de las poblaciones.

Con posterioridad se ha pasado a la batalla del pánico económico: las grandes empresas trasladan su sede fuera de Cataluña, algunas por temor y otras amenazadas  y multitud de ciudadanos atemorizados abren cuentas en oficinas de bancos  en ciudades limítrofes, fuera de la región, para evitar un supuesto corralito o quedar dentro de la protección del Fondo de Garantía de Depósitos de España.

El conflicto entre Cataluña y el Gobierno de España plantea un caso de manual sobre cómo el Estado puede intervenir a su antojo las finanzas y la privacidad de quien ose oponerse a la legalidad establecida, muchas veces interpretada a favor del pez gordo. Hasta el punto de que los disidentes van a prisión y los cientos de corruptos que hay siguen campando por el país.

El Estado ha demostrado con suficiencia su capacidad todopoderosa de hacernos la vida imposible cuando y como quiera. Bloquear cuentas,  incautarse de las mismas, disponer de nuestros ahorros, filtrar nuestras comunicaciones, decidir qué debemos ver y oir.  Y por supuesto decidir sobre nuestra libertad.

Los amigos de Agora Publicaciones se han adelantado ligeramente a este post y han publicado opiniones semejantes. Su experto internacional Jim Rickards dice (copio textualmente):

“….el Gobierno de Madrid ha congelado cuentas del gobierno regional catalán con el fin de impedirle a Cataluña celebrar su referéndum de independencia. Todo esto pone al descubierto que tu dinero en el banco, en realidad, no es tuyo – es del banco y de cualquiera que lo controle, usualmente un gobierno-. Si realmente quires tener control total sobre tu dinero, necesitas convertir algo de tu efectivo en oro físico”

De hecho, yo matizaría la frase de Jim en el sentido de que debes tener una parte de tu patrimonio fuera del sistema bancario, invertido en oro físico pero también en cualquier otro activo que no pueda ser intervenido tan fácilmente como un apunte bancario: inmuebles, cuentas en el extranjero, metales raros y piedras preciosas.

El desgraciado episodio que sucede en Cataluña nos muestra el verdadero rostro del Estado cuando decide aplicar su omnipotente poder contra algo o alguien. Para muestra, un botón. Si no somos capaces de reaccionar y proteger nuestros bienes a tiempo, puede que un día se demasiado tarde.

 

 

Le lectura de este verano

9789877190052

La lectura de este verano ha estado dedicada al análisis de, a nuestro parecer, una de las mejores obras de denuncia sobre el sistema extraterritorial u “offshore”. Se trata del libro de Nicholas Shaxson titulado “Las Islas del Tesoro”.  Efectivamente, la profundidad de los análisis que contiene, los argumentos vertidos y la profusión inmensa de datos y citas bibliográficas convierten a este libro en una referencia imprescindible para el estudio del mundo extraterritorial.

No en vano, su autor describe con humor como hasta los más arduos defensores del mundo “offshore” le han felicitado por la obra y apenas han podido contraponer argumentos de peso a la exposición realizada.

Y realmente merece todas nuestras felicitaciones y admiración, aunque el motivo de traerlo a nuestro blog es para expresar nuestro desacuerdo con sus conclusiones y sobre todo con las medidas propuestas para atajar el sangrante tema de la evasión fiscal y del escape de grandes fortunas y multinacionales gracias al mundo extraterritorial.

La obra desgrana numerosos casos de uso de las estructuras extraterritoriales para beneficio de grandes fortunas, grandes empresas, dictadores y delincuentes. Por sus páginas desfilan los hermanos Vestey, ilustres precursores en el uso de estructuras “offshore”,  la extinta compañía petrolera francesa Elf y su mundo de corrupción en Africa, la verdad sobre el origen del secreto bancario suizo, las extensiones “offshore” de la gran banca de inversión norteamericana, los amigos de Putin o el propio Meyer Lansky, el legendario mafioso.

Nicholas Shaxson sitúa con acierto el big bang del mundo offshore en el nacimiento del mercado de los eurodólares, de forma similar a como el experto español Juan Hernández Vigueras lo sitúa en el mercado de los petrodólares. Esas masas descontroladas de divisa norteamericana convertida en moneda universalmente aceptada, que debían gestionarse fuera del sistema regulador norteamericano, es lo que dio alas a la industria “offshore”. Pero a quién dio realmente alas fue a la city de Londres, a su establishment, y a su consideración como un territorio autorregulado. El cual a su vez, alentó la construcción de lo que Shaxson denomina “la telaraña”, es decir, el universo de pequeñas jurisdicciones extraterritoriales conectadas de algún modo a Gran Bretaña y permitidas oficiosamente….hasta que Estados Unidos reclamó su puesto.

Efectivamente, no es ninguna novedad que los EEUU son un paraíso fiscal para todo el mundo excepto para sus contribuyentes, que además pagan impuestos estén donde estén, eso sí, con generosas exenciones. Los EEUU no han firmado el AEOI (acuerdo de intercambio automático de información fiscal) tras haber impuesto sanciones a diestro y siniestro en el mundo por incumplir el FATCA (ley de declaración de activos en el extranjero por ciudadanos USA). Realmente vergonzoso, pero ahí está Delaware, Nevada, Wyoming y tantos otros con secreto absoluto.

La city de Londres es el verdadero corazón del mundo “offshore”, por donde se canalizan los mayores flujos de capitales, en un ambiente de secretismo y desregulación total. Shaxson dedica una parte notable del libro a desentrañar esta vergüenza del mundo occidental, supuestamente “ético”, y a demostrar como nada se puede hacer hoy por hoy para regular ese lugar, ni por parte del mismísimo gobierno británico. Del mismo modo dedica una laboriosa investigación a la isla de Jersey.

Shaxson sitúa el problema del efecto de arrastre, especialmente en Delaware, donde un banco ha arrastrado a otro y así, por pura competencia, todo el poderoso sistema financiero norteamericano se ha convertido en actor destacado en el mundo extraterritorial.

También demuestra cómo no ha habido escándalo o estafa financiera que no tuviese vínculos con las sedes extraterritoriales del sistema financiero.

Sostiene que los centros financieros extraterritoriales drenan la riqueza de los países pobres y la canalizan hacia los ricos. Cierto, pero una vez más, el arma debiera ser la intervención por parte de los organismos internacionales del país y no del banco que recibe las transferencias. No se resuelve nada matando al mensajero.

Sin embargo, y tras mostrar nuestra admiración por el rigor y la profundidad con que trata el tema, debemos ser críticos con las conclusiones. Shaxson sitúa el origen del mal en la existencia misma de las propias jurisdicciones extraterritoriales. Asimismo, expresa su confianza ciega en la buena gestión fiscal de los gobiernos, supuesto totalmente gratuito, al tiempo que reclama un intercambio general de información sin plantearse el derecho a la privacidad.

Del mismo modo que defiende el derecho de los países pobres a gestionar su riqueza, es razonable respetar el derecho de cada jurisdicción a organizar su fiscalidad como mejor le convenga.

El problema de las multinacionales evadiendo impuestos y estableciendo precios de transferencia no se solucionará con la desaparición de los centros extraterritoriales, sino regulando la actividad de las mismas en origen. Del mismo modo, el dinero de la delincuencia o de los dictadores debe seguirse por otros medios, incluyendo al periodismo de investigación, pero no deben pagar todos por unos cuantos.

Y por último, Shaxson describe profusamente en su obra el poder de la city de Londres y de las corporaciones de Delaware. Si los gobiernos de estas potencias no quieren o pueden hacer nada en favor de la transparencia en sus propias casas, poca esperanza se puede tener en el efecto de asestar golpes a otras jurisdicciones, que no sea reforzar el monopolio de EEUU y Londres como paraísos fiscales tolerados. En este sentido, el catálogo de medidas propuesto en el último capítulo, caso de aplicarse, no haría más que reforzar ese monopolio.

Nuestra visión es que los paraísos fiscales existen, porque grandes élites desean que existan. Y puesto que existen es buena la competencia en ese ámbito, como lo es en general. Una supuesta transparencia universal, caso de lograrse, no garantiza ni la eficiencia de gasto de los gobiernos, ni el uso ético de toda la información disponible. Ante la duda, nos alineamos en el derecho a la privacidad y a la optimización de nuestra fiscalidad.

Nuestro compromiso es que la elusión fiscal no se quede en las élites, sino que se democratice hasta tal punto que imponga una seria reflexión a los gobernantes, impidiéndoles disponer de carta blanca para seguir drenando los recursos de quienes crean riqueza.

Puerto Rico: de paraíso fiscal a infierno deudor

La isla de Puerto Rico tiene unos 2,5 millones de habitantes en el área metropolitana de San Juan, su capital, y un total aproximado de 3,7 millones, recibiendo un promedio anual de 4 millones de turistas. Se trata de un estado libre asociado a Estados Unidos, por lo que se puede transitar y comerciar entre ambos sin ningún tipo de restricción.

La situación financiera de Puerto Rico es delicada. Hasta mayo estaba pidiendo préstamos para pagar los intereses de préstamos anteriores. A partir de mayo, su gobernador Ricardo Rosselló ha declarado la suspensión de pagos para reestructurar una deuda de más de 70.000 millones de dólares. Puede tener la tentación de lanzar rescates al estilo de Chipre, o de Grecia. Peor aún, los bancos de Puerto Rico son los principales acreedores de la deuda pública gubernamental, con lo que su balance dista mucho de transmitir confianza.

Sin embargo, es un lugar con grandes oportunidades para la optimización fiscal. Fiscalmente, para los ciudadanos estadounidenses, Puerto Rico ha sido una vía para abandonar la fiscalidad “made in USA” sin salir de territorio norteamericano. La legislación vigente, aprobada a partir de 2012,  permite ofrecer a Puerto Rico incentivos que no se permiten al resto de los estados. Del mismo modo que otras posesiones insulares de los USA, como Guam, Samoa, Palau o las Islas Vírgenes.

La ley para fomentar la exportación de servicios (Ley 20 de 2012), busca convertir a Puerto Rico en un centro internacional de servicios de exportación. Una herramienta para las empresas que opten por establecerse en la isla para ofrecer servicios globalmente desde Puerto Rico. La ley también beneficia a las personas que ofrecen servicios de promotor para lograr que nuevas empresas proveedoras de servicios establezcan operaciones allá. El estatuto beneficia a cualquier negocio con una oficina en Puerto Rico que se dedique a exportar servicios a personas residentes o entidades extranjeras.

Dicha ley para la exportación de servicios, “permite disfrutar del 100% de exención en dividendos, la 273 y 399 para el establecimiento de empresas financieras y aseguradoras internacionales, respectivamente, la ley 27 para incentivar el sector del cine y videojuegos, y la ley 73 de incentivos a la manufactura, se han convertido en un  poderoso imán de inversión  y negocios”

Con estas medidas, y siguiendo la estela de Singapur, Puerto Rico trata de dinamizar su economía y atraer emprendedores que generen empleo y bienestar duradero en la isla. Puerto Rico puede ser un destino adecuado para los siguientes tipos de empresas:

  • Comercio electrónico
  • Diseño gráfico
  • Gestión de activos
  • Call centers
  • Desarrollo de software
  • Publicidad y relaciones públicas.
  • Centros de almacenaje y distribución.
  • Consultoría económica, ambiental, tecnológica, científica, gerencial, marketing, recursos humanos, informática y auditoría.
  • Centros de procesamiento electrónico de información.
  • Centros de servicios compartidos.
  • Servicios médicos hospitalarios.

Y, en general, todos aquellos que puedan realizarse en Puerto Rico para clientes externos.

Los beneficios contributivos a los negocios dedicados a la exportación de servicios establecidos por ley son:

  • Tasa contributiva máxima de 4% sobre los ingresos relacionados con la exportación de servicios.
  • 100% de exención contributiva sobre dividendos o distribución de ganancias.
  • 60% de exención de patentes municipales.
  • 90% de exención contributiva sobre la propiedad mueble e inmueble a ciertos servicios elegibles.
  • Decreto de exención contributiva de 20 años, renovable por un término adicional de 10 años.

Por otra parte, estableciendo la residencia en Puerto Rico, el gobierno local garantiza que hasta 2035  no pagará impuestos sobre el rendimiento del capital depositado en la isla, ni sobre los dividendos generados en la isla. La Ley 22, promueve las siguientes ventajas fiscales:

  • 100% de exención contributiva a nuevos residentes de Puerto Rico sobre determinados ingresos provenientes de dividendos e intereses.
  • 100% de exención contributiva sobre toda ganancia capital a largo plazo obtenida después de convertirse en nuevo residente.

En el vínculo siguiente pueden verse interesantes detalles ofrecidos por estas leyes.

http://popular.leydeincentivos.com/pdf/Ley-20-y-22-Beneficios-de-los-Nuevos-Incentivos.pdf

Sin embargo, también están los contras. El sistema bancario y la oferta de productos financieros en Puerto Rico no es la ideal. Y el fantasma de la deuda pública pesa excesivamente. El éxodo de portorriqueños hacia Florida persiste y no se dan las garantías para un crecimiento contenido y estable.

Dado nuestro extremo conservadurismo en lo que a países PT se refiere, no podemos recomendar Puerto Rico en las circunstancias actuales. No obstante, si Vd. es un ciudadano norteamericano…..

¡Ya se acerca el día de la Libertad Fiscal!

Nos hallamos ya a mitad de Junio y, aunque puede parecer oportunista, conviene recordar que se acerca el día de la Libertad Fiscal, lo cual es siempre motivo de celebración.

Aunque en esta ocasión, antes que escribir un nuevo post, desearía recordar y reproducir el publicado hace unos pocos años por el blog Neoliberalismo.com con el título “Resistencia fiscal”. Es tan explícito, sintético y actual que creo vale la pena reproducirlo íntegramente para impedir que caiga en el olvido, pues expresa magníficamente lo que muchos pensamos. Mi agradecimiento y enhorabuena a este blog mexicano y a su autor Adolfo Rivero Caro. Ahí va, pues para vuestro disfrute y para difundir el mensaje del autor.

¿Cuánta de la riqueza que usted produce con su esfuerzo le es despojada por el Estado y cuánta finalmente queda en sus manos?

Una manera muy gráfica de responder a esta decisiva pregunta es el concepto Día de la Libertad Fiscal.

Si usted considera sus ingresos brutos de todo un año y los divide entre los 365 días, podrá determinar cuántos de esos días tiene que dedicar a trabajar para el Estado. En la fecha posterior a los días dedicados a mantener el gasto público, es cuando usted puede disfrutar –ahora sí- del fruto de su esfuerzo. Ese es su Día de la Libertad Fiscal.

Mientras más tarde en llegar ese día, peor para usted; mientras menos demore, tanto mejor para usted…y para el resto de los integrantes de la comunidad, porque el gasto que usted hace siempre será más benéfico para sus semejantes que cuando ese mismo dinero lo despilfarra el Estado.

El concepto y el término Día de la Libertad Fiscal fueron primeramente desarrollados por el empresario estadounidense Dallas Hostetler en 1948, quien incluso obtuvo una marca comercial que en 1971 cedió a la Tax Foundation, organización ciudadana que en Estados Unidos defiende los intereses de los contribuyentes, y que todavía lo hace en la actualidad.

https://taxfoundation.org/

Esta idea tan original parte de la ficción consistente en que cada uno trabaja desde el primero de enero para pagar sus impuestos y, luego de terminar de pagarlos, llega a trabajar para su propio bolsillo. Esta idea ha sido replicada por varias instituciones

En 1974, mediante un artículo que reproducimos más abajo, el gran Milton Friedman perfeccionó el concepto y propuso el nombre de Día de la Libertad Personal, aunque esta parte de su aportación no perduró. Lo que sí se mantuvo y que es más importante que una frase, es el que para el cálculo del Día se consideraran no los ingresos fiscales, sino el gasto del Estado. Los gobernantes hacen toda suerte de manipulaciones de términos para ocultar la magnitud de los impuestos, pero todo gasto estatal termina siendo pagado por los contribuyentes, pues el Estado no produce riqueza, ni siquiera cuando posee empresas.

Desde entonces organizaciones de contribuyentes y en general partidarios de la libertad económica en todo el mundo calculan cada año el Día de la Libertad Fiscal y los festejan. El Día de la Libertad Fiscal varía de país en país y de un año a otro, según sea la carga fiscal (entendida como el porcentaje que el gasto total del estado representa del PIB).

Así tenemos que debido a una carga fiscal menos onerosa, Taiwán, Singapur y Hong Kong celebran su día de la libertad en febrero, mientras que en el otro extremo lo celebran entre finales de junio y principios de julio países como Suecia, Francia y …España.

Y por supuesto la carga fiscal varía entre jurisdicciones sub-nacionales (estados, departamentos, condados, municipios), pero también según le nivel de ingresos de las personas. Las personas que mayores ingresos tienen celebran su Día de la Libertad Fiscal semanas después de la fecha en que lo hace el promedio de los habitantes.

¿Para qué y cómo celebrar el Día de la Libertad Fiscal?

El propósito central de calcular el Día de la Libertad Fiscal es ilustrar sobre el expolio del que son víctimas los contribuyentes y promover que estos luchen para reducirlo.

Hay otras economías desarrolladas con cargas fiscales mucho menores, que gracias a ello (además de libertad económica y respeto a los derechos de propiedad), accedieron al desarrollo y que no están en crisis como las europeas. Es el camino de éstas el que hay que imitar. Y para empujar en tal sentido es que debemos derrotar la tentativa de aumentar el expolio fiscal. El objetivo debe ser que el Día de la Libertad no sólo no se recorra a mayo o junio como pretenden los políticos, sino que se adelante a febrero como en Taiwán, Hong Kong y Singapur.

Los españoles dedican medio año a pagar impuestos

Un trabajador con un sueldo medio de 24.400 euros brutos al año dedica 182 días de trabajo al año al cumplimiento de sus obligaciones tributarias para sostener el Estado del Bienestar y empezar a generar ingresos para su propio disfrute. Así lo demuestra un estudio realizado por el Think Tank Civismo en 2015.

Así, este trabajador necesitaría 102 días de trabajo para pagar las cotizaciones a la Seguridad Social, 38 días para el IRPF, 25 para hacer frente al IVA, 11’5 para cubrir los impuestos especiales y, finalmente, 5’5 días para pagar otros impuestos. El Estado se lleva la mitad de la renta de los trabajadores, pero lo hace de una forma diseminada para que el contribuyente no se escandalice.

No obstante, no sólo se contabiliza la renta bruta, sino el coste total del trabajador para la empresa, al sumar también las cotizaciones del empresario a la Seguridad Social. Así, para una renta de 24.400 euros, el coste laboral sería de 31.696 euros

  • El 1 de julio los españoles celebran el Día de la Liberación Fiscal
  • El español medio tarda 182 días en trabajar para él mismo
  • Por primera vez en los últimos cinco años éste día se adelanta.

El impresionante y recomendable trabajo realizado por Cristina Berechet es de lo mejor que se ha publicado en lengua española y puede ser descargado íntegramente en este link:

https://www.civismo.org/es/investigaciones/informes/dia-de-la-liberacion-fiscal-2015

 

RF31h

Un nuevo día para festejar (“A New Holiday”)

                                                 por Milton Friedman

(Publicado en Newsweek en su edición del 5 de agosto de 1974 – Traducción: Resistencia Fiscal, México)

A medida que el silencio siguió a los fuegos artificiales (cada vez más sordos debido a las leyes de “protección” de los consumidores) del 4 de julio, se me ocurrió que este país necesita un nuevo día para completar nuestro Día de la Independencia Nacional. El nuevo día que podríamos festejar sería el Día de nuestra Independencia Personal, ese día en el año en que dejamos de trabajar para pagar los gastos del gobierno -federal, estatal y local- y empezamos a trabajar para pagar las cosas que solidaria e individualmente elegimos a la luz de nuestras propias necesidades y deseos.

El nuevo día de fiesta, por supuesto, tiene una fecha variable. Como muestra el cuadro adjunto, el total del gasto público ha crecido de un 10 por ciento de la renta nacional antes de 1929 hasta a alrededor del 40 por ciento actual. Durante el mismo período, el papel relativo del gobierno federal y los gobiernos estatales y locales ha cambiado. En 1929, los gobiernos estatales y locales gastaron más del doble de lo que gastó el gobierno federal; en 1970, el gobierno federal gastó casi dos veces más que los gobiernos estatales y locales. A medida que crecía, el Hermano Mayor se trasladó desde el ayuntamiento y del capitolio del estado a Washington.

Este cambio es principalmente un producto de los últimos 40 años, que data del inicio del New Deal. Durante el primer siglo y medio de existencia de nuestra nación, el gasto total del gobierno –según podemos juzgar con los escasos datos disponibles- no superó el 10 por ciento de la renta nacional excepto en tiempos de guerra importante. Y el gasto estatal y local fue, a lo largo de ese lapso, aproximadamente dos veces más grande que el gasto federal. El gasto total como porcentaje del ingreso nacional casi se duplicó en el década después de 1929, y luego casi se duplicó de nuevo en las próximas tres décadas.

Nuestros antepasados habrían celebrado el Día de la Independencia Personal al final el invierno y nuestros padres cuando el invierno se tornaba en primavera.

Nosotros ahora lo celebramos al final de la primavera. Si la tendencia continúa, nuestros hijos lo celebran en verano, y los hijos de nuestros hijos en otoño.

Una simple extrapolación estadística de las fechas registradas en la tabla para 1929 y años posteriores, da 1988 como el año en que el Día de la Independencia Personal coincidiría con el 4 de julio, Día de la Independencia Nacional, aunque en el momento en que esto ocurra el Gran Hermano no podrá permitir que la inocente alegría llame la atención sobre su intromisión en nuestras vidas y, por supuesto, todos los signos de fuegos artificiales habrán desaparecido bajo el ceño de desaprobación de la NARJFL (la Administración para Quitar la Alegría de la Vida).

La fecha variable del nuevo día de fiesta es una ventaja. El Congreso o el Presidente serían obligados a declarar la fecha de cada año. Esto obligaría a que uno u otro nos informe cada año, como no lo hacen ahora, cuánto el gobierno en su conjunto nos está costando. Tal anuncio público podría ser más eficaz que las recientes, tan cacareadas, reformas presupuestarias del Congreso para imponer una cierta disciplina al gasto público y quizás revertería la tendencia.

Por otra parte, permitiría a los candidatos políticos dedicados a la mejora de nuestra libertad individual a tener un slogan fácilmente publicitado: “Regreso del Día de la Independencia Personal al 31 de marzo” o cualquier otra fecha que pueda parecer factible.

 El gasto del gobierno como porcentaje del ingreso nacional

Año Federal Estatal y local Total Día de la Libertad Personal
1900 3.4 6.1 9.5 4 de febrero
1929 3.0 8.9 11.9 12 de febrero
1940 12.3 10.4 22,7 23 de marzo
1950 16.9 8.3 25.2 2 de abril
1960 22.4 10.4 32.8 29 de abril
1970 25.5 13.6 39.1 23 de mayo
1988 50.8 4 de julio

 Fuentes: 1929-1970, “Informe Económico del Presidente”, 1974; 1900 y 1988, estimaciones del autor.

Por supuesto, la fecha del Día de la Independencia Personal que se registra en la tabla es un promedio nacional. La fecha correcta varía de estado a estado. Tal vez, una vez que el Día de la Independencia Personal nacional ha sido establecido, cada estado tomará las medidas necesarias para establecer un Día de la Independencia Personal estatal.

¿Puede pensarse en una competencia más atractiva entre estados?

 

Bien, estimados lectores, como pueden ver, sobran nuevos posts, aquí se dice todo. Feliz día de la Libertad Fiscal. Celébrenlo, y vuelvan a la lucha.