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Le lectura de este verano

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La lectura de este verano ha estado dedicada al análisis de, a nuestro parecer, una de las mejores obras de denuncia sobre el sistema extraterritorial u “offshore”. Se trata del libro de Nicholas Shaxson titulado “Las Islas del Tesoro”.  Efectivamente, la profundidad de los análisis que contiene, los argumentos vertidos y la profusión inmensa de datos y citas bibliográficas convierten a este libro en una referencia imprescindible para el estudio del mundo extraterritorial.

No en vano, su autor describe con humor como hasta los más arduos defensores del mundo “offshore” le han felicitado por la obra y apenas han podido contraponer argumentos de peso a la exposición realizada.

Y realmente merece todas nuestras felicitaciones y admiración, aunque el motivo de traerlo a nuestro blog es para expresar nuestro desacuerdo con sus conclusiones y sobre todo con las medidas propuestas para atajar el sangrante tema de la evasión fiscal y del escape de grandes fortunas y multinacionales gracias al mundo extraterritorial.

La obra desgrana numerosos casos de uso de las estructuras extraterritoriales para beneficio de grandes fortunas, grandes empresas, dictadores y delincuentes. Por sus páginas desfilan los hermanos Vestey, ilustres precursores en el uso de estructuras “offshore”,  la extinta compañía petrolera francesa Elf y su mundo de corrupción en Africa, la verdad sobre el origen del secreto bancario suizo, las extensiones “offshore” de la gran banca de inversión norteamericana, los amigos de Putin o el propio Meyer Lansky, el legendario mafioso.

Nicholas Shaxson sitúa con acierto el big bang del mundo offshore en el nacimiento del mercado de los eurodólares, de forma similar a como el experto español Juan Hernández Vigueras lo sitúa en el mercado de los petrodólares. Esas masas descontroladas de divisa norteamericana convertida en moneda universalmente aceptada, que debían gestionarse fuera del sistema regulador norteamericano, es lo que dio alas a la industria “offshore”. Pero a quién dio realmente alas fue a la city de Londres, a su establishment, y a su consideración como un territorio autorregulado. El cual a su vez, alentó la construcción de lo que Shaxson denomina “la telaraña”, es decir, el universo de pequeñas jurisdicciones extraterritoriales conectadas de algún modo a Gran Bretaña y permitidas oficiosamente….hasta que Estados Unidos reclamó su puesto.

Efectivamente, no es ninguna novedad que los EEUU son un paraíso fiscal para todo el mundo excepto para sus contribuyentes, que además pagan impuestos estén donde estén, eso sí, con generosas exenciones. Los EEUU no han firmado el AEOI (acuerdo de intercambio automático de información fiscal) tras haber impuesto sanciones a diestro y siniestro en el mundo por incumplir el FATCA (ley de declaración de activos en el extranjero por ciudadanos USA). Realmente vergonzoso, pero ahí está Delaware, Nevada, Wyoming y tantos otros con secreto absoluto.

La city de Londres es el verdadero corazón del mundo “offshore”, por donde se canalizan los mayores flujos de capitales, en un ambiente de secretismo y desregulación total. Shaxson dedica una parte notable del libro a desentrañar esta vergüenza del mundo occidental, supuestamente “ético”, y a demostrar como nada se puede hacer hoy por hoy para regular ese lugar, ni por parte del mismísimo gobierno británico. Del mismo modo dedica una laboriosa investigación a la isla de Jersey.

Shaxson sitúa el problema del efecto de arrastre, especialmente en Delaware, donde un banco ha arrastrado a otro y así, por pura competencia, todo el poderoso sistema financiero norteamericano se ha convertido en actor destacado en el mundo extraterritorial.

También demuestra cómo no ha habido escándalo o estafa financiera que no tuviese vínculos con las sedes extraterritoriales del sistema financiero.

Sostiene que los centros financieros extraterritoriales drenan la riqueza de los países pobres y la canalizan hacia los ricos. Cierto, pero una vez más, el arma debiera ser la intervención por parte de los organismos internacionales del país y no del banco que recibe las transferencias. No se resuelve nada matando al mensajero.

Sin embargo, y tras mostrar nuestra admiración por el rigor y la profundidad con que trata el tema, debemos ser críticos con las conclusiones. Shaxson sitúa el origen del mal en la existencia misma de las propias jurisdicciones extraterritoriales. Asimismo, expresa su confianza ciega en la buena gestión fiscal de los gobiernos, supuesto totalmente gratuito, al tiempo que reclama un intercambio general de información sin plantearse el derecho a la privacidad.

Del mismo modo que defiende el derecho de los países pobres a gestionar su riqueza, es razonable respetar el derecho de cada jurisdicción a organizar su fiscalidad como mejor le convenga.

El problema de las multinacionales evadiendo impuestos y estableciendo precios de transferencia no se solucionará con la desaparición de los centros extraterritoriales, sino regulando la actividad de las mismas en origen. Del mismo modo, el dinero de la delincuencia o de los dictadores debe seguirse por otros medios, incluyendo al periodismo de investigación, pero no deben pagar todos por unos cuantos.

Y por último, Shaxson describe profusamente en su obra el poder de la city de Londres y de las corporaciones de Delaware. Si los gobiernos de estas potencias no quieren o pueden hacer nada en favor de la transparencia en sus propias casas, poca esperanza se puede tener en el efecto de asestar golpes a otras jurisdicciones, que no sea reforzar el monopolio de EEUU y Londres como paraísos fiscales tolerados. En este sentido, el catálogo de medidas propuesto en el último capítulo, caso de aplicarse, no haría más que reforzar ese monopolio.

Nuestra visión es que los paraísos fiscales existen, porque grandes élites desean que existan. Y puesto que existen es buena la competencia en ese ámbito, como lo es en general. Una supuesta transparencia universal, caso de lograrse, no garantiza ni la eficiencia de gasto de los gobiernos, ni el uso ético de toda la información disponible. Ante la duda, nos alineamos en el derecho a la privacidad y a la optimización de nuestra fiscalidad.

Nuestro compromiso es que la elusión fiscal no se quede en las élites, sino que se democratice hasta tal punto que imponga una seria reflexión a los gobernantes, impidiéndoles disponer de carta blanca para seguir drenando los recursos de quienes crean riqueza.

Puerto Rico: de paraíso fiscal a infierno deudor

La isla de Puerto Rico tiene unos 2,5 millones de habitantes en el área metropolitana de San Juan, su capital, y un total aproximado de 3,7 millones, recibiendo un promedio anual de 4 millones de turistas. Se trata de un estado libre asociado a Estados Unidos, por lo que se puede transitar y comerciar entre ambos sin ningún tipo de restricción.

La situación financiera de Puerto Rico es delicada. Hasta mayo estaba pidiendo préstamos para pagar los intereses de préstamos anteriores. A partir de mayo, su gobernador Ricardo Rosselló ha declarado la suspensión de pagos para reestructurar una deuda de más de 70.000 millones de dólares. Puede tener la tentación de lanzar rescates al estilo de Chipre, o de Grecia. Peor aún, los bancos de Puerto Rico son los principales acreedores de la deuda pública gubernamental, con lo que su balance dista mucho de transmitir confianza.

Sin embargo, es un lugar con grandes oportunidades para la optimización fiscal. Fiscalmente, para los ciudadanos estadounidenses, Puerto Rico ha sido una vía para abandonar la fiscalidad “made in USA” sin salir de territorio norteamericano. La legislación vigente, aprobada a partir de 2012,  permite ofrecer a Puerto Rico incentivos que no se permiten al resto de los estados. Del mismo modo que otras posesiones insulares de los USA, como Guam, Samoa, Palau o las Islas Vírgenes.

La ley para fomentar la exportación de servicios (Ley 20 de 2012), busca convertir a Puerto Rico en un centro internacional de servicios de exportación. Una herramienta para las empresas que opten por establecerse en la isla para ofrecer servicios globalmente desde Puerto Rico. La ley también beneficia a las personas que ofrecen servicios de promotor para lograr que nuevas empresas proveedoras de servicios establezcan operaciones allá. El estatuto beneficia a cualquier negocio con una oficina en Puerto Rico que se dedique a exportar servicios a personas residentes o entidades extranjeras.

Dicha ley para la exportación de servicios, “permite disfrutar del 100% de exención en dividendos, la 273 y 399 para el establecimiento de empresas financieras y aseguradoras internacionales, respectivamente, la ley 27 para incentivar el sector del cine y videojuegos, y la ley 73 de incentivos a la manufactura, se han convertido en un  poderoso imán de inversión  y negocios”

Con estas medidas, y siguiendo la estela de Singapur, Puerto Rico trata de dinamizar su economía y atraer emprendedores que generen empleo y bienestar duradero en la isla. Puerto Rico puede ser un destino adecuado para los siguientes tipos de empresas:

  • Comercio electrónico
  • Diseño gráfico
  • Gestión de activos
  • Call centers
  • Desarrollo de software
  • Publicidad y relaciones públicas.
  • Centros de almacenaje y distribución.
  • Consultoría económica, ambiental, tecnológica, científica, gerencial, marketing, recursos humanos, informática y auditoría.
  • Centros de procesamiento electrónico de información.
  • Centros de servicios compartidos.
  • Servicios médicos hospitalarios.

Y, en general, todos aquellos que puedan realizarse en Puerto Rico para clientes externos.

Los beneficios contributivos a los negocios dedicados a la exportación de servicios establecidos por ley son:

  • Tasa contributiva máxima de 4% sobre los ingresos relacionados con la exportación de servicios.
  • 100% de exención contributiva sobre dividendos o distribución de ganancias.
  • 60% de exención de patentes municipales.
  • 90% de exención contributiva sobre la propiedad mueble e inmueble a ciertos servicios elegibles.
  • Decreto de exención contributiva de 20 años, renovable por un término adicional de 10 años.

Por otra parte, estableciendo la residencia en Puerto Rico, el gobierno local garantiza que hasta 2035  no pagará impuestos sobre el rendimiento del capital depositado en la isla, ni sobre los dividendos generados en la isla. La Ley 22, promueve las siguientes ventajas fiscales:

  • 100% de exención contributiva a nuevos residentes de Puerto Rico sobre determinados ingresos provenientes de dividendos e intereses.
  • 100% de exención contributiva sobre toda ganancia capital a largo plazo obtenida después de convertirse en nuevo residente.

En el vínculo siguiente pueden verse interesantes detalles ofrecidos por estas leyes.

http://popular.leydeincentivos.com/pdf/Ley-20-y-22-Beneficios-de-los-Nuevos-Incentivos.pdf

Sin embargo, también están los contras. El sistema bancario y la oferta de productos financieros en Puerto Rico no es la ideal. Y el fantasma de la deuda pública pesa excesivamente. El éxodo de portorriqueños hacia Florida persiste y no se dan las garantías para un crecimiento contenido y estable.

Dado nuestro extremo conservadurismo en lo que a países PT se refiere, no podemos recomendar Puerto Rico en las circunstancias actuales. No obstante, si Vd. es un ciudadano norteamericano…..

¡Ya se acerca el día de la Libertad Fiscal!

Nos hallamos ya a mitad de Junio y, aunque puede parecer oportunista, conviene recordar que se acerca el día de la Libertad Fiscal, lo cual es siempre motivo de celebración.

Aunque en esta ocasión, antes que escribir un nuevo post, desearía recordar y reproducir el publicado hace unos pocos años por el blog Neoliberalismo.com con el título “Resistencia fiscal”. Es tan explícito, sintético y actual que creo vale la pena reproducirlo íntegramente para impedir que caiga en el olvido, pues expresa magníficamente lo que muchos pensamos. Mi agradecimiento y enhorabuena a este blog mexicano y a su autor Adolfo Rivero Caro. Ahí va, pues para vuestro disfrute y para difundir el mensaje del autor.

¿Cuánta de la riqueza que usted produce con su esfuerzo le es despojada por el Estado y cuánta finalmente queda en sus manos?

Una manera muy gráfica de responder a esta decisiva pregunta es el concepto Día de la Libertad Fiscal.

Si usted considera sus ingresos brutos de todo un año y los divide entre los 365 días, podrá determinar cuántos de esos días tiene que dedicar a trabajar para el Estado. En la fecha posterior a los días dedicados a mantener el gasto público, es cuando usted puede disfrutar –ahora sí- del fruto de su esfuerzo. Ese es su Día de la Libertad Fiscal.

Mientras más tarde en llegar ese día, peor para usted; mientras menos demore, tanto mejor para usted…y para el resto de los integrantes de la comunidad, porque el gasto que usted hace siempre será más benéfico para sus semejantes que cuando ese mismo dinero lo despilfarra el Estado.

El concepto y el término Día de la Libertad Fiscal fueron primeramente desarrollados por el empresario estadounidense Dallas Hostetler en 1948, quien incluso obtuvo una marca comercial que en 1971 cedió a la Tax Foundation, organización ciudadana que en Estados Unidos defiende los intereses de los contribuyentes, y que todavía lo hace en la actualidad.

https://taxfoundation.org/

Esta idea tan original parte de la ficción consistente en que cada uno trabaja desde el primero de enero para pagar sus impuestos y, luego de terminar de pagarlos, llega a trabajar para su propio bolsillo. Esta idea ha sido replicada por varias instituciones

En 1974, mediante un artículo que reproducimos más abajo, el gran Milton Friedman perfeccionó el concepto y propuso el nombre de Día de la Libertad Personal, aunque esta parte de su aportación no perduró. Lo que sí se mantuvo y que es más importante que una frase, es el que para el cálculo del Día se consideraran no los ingresos fiscales, sino el gasto del Estado. Los gobernantes hacen toda suerte de manipulaciones de términos para ocultar la magnitud de los impuestos, pero todo gasto estatal termina siendo pagado por los contribuyentes, pues el Estado no produce riqueza, ni siquiera cuando posee empresas.

Desde entonces organizaciones de contribuyentes y en general partidarios de la libertad económica en todo el mundo calculan cada año el Día de la Libertad Fiscal y los festejan. El Día de la Libertad Fiscal varía de país en país y de un año a otro, según sea la carga fiscal (entendida como el porcentaje que el gasto total del estado representa del PIB).

Así tenemos que debido a una carga fiscal menos onerosa, Taiwán, Singapur y Hong Kong celebran su día de la libertad en febrero, mientras que en el otro extremo lo celebran entre finales de junio y principios de julio países como Suecia, Francia y …España.

Y por supuesto la carga fiscal varía entre jurisdicciones sub-nacionales (estados, departamentos, condados, municipios), pero también según le nivel de ingresos de las personas. Las personas que mayores ingresos tienen celebran su Día de la Libertad Fiscal semanas después de la fecha en que lo hace el promedio de los habitantes.

¿Para qué y cómo celebrar el Día de la Libertad Fiscal?

El propósito central de calcular el Día de la Libertad Fiscal es ilustrar sobre el expolio del que son víctimas los contribuyentes y promover que estos luchen para reducirlo.

Hay otras economías desarrolladas con cargas fiscales mucho menores, que gracias a ello (además de libertad económica y respeto a los derechos de propiedad), accedieron al desarrollo y que no están en crisis como las europeas. Es el camino de éstas el que hay que imitar. Y para empujar en tal sentido es que debemos derrotar la tentativa de aumentar el expolio fiscal. El objetivo debe ser que el Día de la Libertad no sólo no se recorra a mayo o junio como pretenden los políticos, sino que se adelante a febrero como en Taiwán, Hong Kong y Singapur.

Los españoles dedican medio año a pagar impuestos

Un trabajador con un sueldo medio de 24.400 euros brutos al año dedica 182 días de trabajo al año al cumplimiento de sus obligaciones tributarias para sostener el Estado del Bienestar y empezar a generar ingresos para su propio disfrute. Así lo demuestra un estudio realizado por el Think Tank Civismo en 2015.

Así, este trabajador necesitaría 102 días de trabajo para pagar las cotizaciones a la Seguridad Social, 38 días para el IRPF, 25 para hacer frente al IVA, 11’5 para cubrir los impuestos especiales y, finalmente, 5’5 días para pagar otros impuestos. El Estado se lleva la mitad de la renta de los trabajadores, pero lo hace de una forma diseminada para que el contribuyente no se escandalice.

No obstante, no sólo se contabiliza la renta bruta, sino el coste total del trabajador para la empresa, al sumar también las cotizaciones del empresario a la Seguridad Social. Así, para una renta de 24.400 euros, el coste laboral sería de 31.696 euros

  • El 1 de julio los españoles celebran el Día de la Liberación Fiscal
  • El español medio tarda 182 días en trabajar para él mismo
  • Por primera vez en los últimos cinco años éste día se adelanta.

El impresionante y recomendable trabajo realizado por Cristina Berechet es de lo mejor que se ha publicado en lengua española y puede ser descargado íntegramente en este link:

https://www.civismo.org/es/investigaciones/informes/dia-de-la-liberacion-fiscal-2015

 

RF31h

Un nuevo día para festejar (“A New Holiday”)

                                                 por Milton Friedman

(Publicado en Newsweek en su edición del 5 de agosto de 1974 – Traducción: Resistencia Fiscal, México)

A medida que el silencio siguió a los fuegos artificiales (cada vez más sordos debido a las leyes de “protección” de los consumidores) del 4 de julio, se me ocurrió que este país necesita un nuevo día para completar nuestro Día de la Independencia Nacional. El nuevo día que podríamos festejar sería el Día de nuestra Independencia Personal, ese día en el año en que dejamos de trabajar para pagar los gastos del gobierno -federal, estatal y local- y empezamos a trabajar para pagar las cosas que solidaria e individualmente elegimos a la luz de nuestras propias necesidades y deseos.

El nuevo día de fiesta, por supuesto, tiene una fecha variable. Como muestra el cuadro adjunto, el total del gasto público ha crecido de un 10 por ciento de la renta nacional antes de 1929 hasta a alrededor del 40 por ciento actual. Durante el mismo período, el papel relativo del gobierno federal y los gobiernos estatales y locales ha cambiado. En 1929, los gobiernos estatales y locales gastaron más del doble de lo que gastó el gobierno federal; en 1970, el gobierno federal gastó casi dos veces más que los gobiernos estatales y locales. A medida que crecía, el Hermano Mayor se trasladó desde el ayuntamiento y del capitolio del estado a Washington.

Este cambio es principalmente un producto de los últimos 40 años, que data del inicio del New Deal. Durante el primer siglo y medio de existencia de nuestra nación, el gasto total del gobierno –según podemos juzgar con los escasos datos disponibles- no superó el 10 por ciento de la renta nacional excepto en tiempos de guerra importante. Y el gasto estatal y local fue, a lo largo de ese lapso, aproximadamente dos veces más grande que el gasto federal. El gasto total como porcentaje del ingreso nacional casi se duplicó en el década después de 1929, y luego casi se duplicó de nuevo en las próximas tres décadas.

Nuestros antepasados habrían celebrado el Día de la Independencia Personal al final el invierno y nuestros padres cuando el invierno se tornaba en primavera.

Nosotros ahora lo celebramos al final de la primavera. Si la tendencia continúa, nuestros hijos lo celebran en verano, y los hijos de nuestros hijos en otoño.

Una simple extrapolación estadística de las fechas registradas en la tabla para 1929 y años posteriores, da 1988 como el año en que el Día de la Independencia Personal coincidiría con el 4 de julio, Día de la Independencia Nacional, aunque en el momento en que esto ocurra el Gran Hermano no podrá permitir que la inocente alegría llame la atención sobre su intromisión en nuestras vidas y, por supuesto, todos los signos de fuegos artificiales habrán desaparecido bajo el ceño de desaprobación de la NARJFL (la Administración para Quitar la Alegría de la Vida).

La fecha variable del nuevo día de fiesta es una ventaja. El Congreso o el Presidente serían obligados a declarar la fecha de cada año. Esto obligaría a que uno u otro nos informe cada año, como no lo hacen ahora, cuánto el gobierno en su conjunto nos está costando. Tal anuncio público podría ser más eficaz que las recientes, tan cacareadas, reformas presupuestarias del Congreso para imponer una cierta disciplina al gasto público y quizás revertería la tendencia.

Por otra parte, permitiría a los candidatos políticos dedicados a la mejora de nuestra libertad individual a tener un slogan fácilmente publicitado: “Regreso del Día de la Independencia Personal al 31 de marzo” o cualquier otra fecha que pueda parecer factible.

 El gasto del gobierno como porcentaje del ingreso nacional

Año Federal Estatal y local Total Día de la Libertad Personal
1900 3.4 6.1 9.5 4 de febrero
1929 3.0 8.9 11.9 12 de febrero
1940 12.3 10.4 22,7 23 de marzo
1950 16.9 8.3 25.2 2 de abril
1960 22.4 10.4 32.8 29 de abril
1970 25.5 13.6 39.1 23 de mayo
1988 50.8 4 de julio

 Fuentes: 1929-1970, “Informe Económico del Presidente”, 1974; 1900 y 1988, estimaciones del autor.

Por supuesto, la fecha del Día de la Independencia Personal que se registra en la tabla es un promedio nacional. La fecha correcta varía de estado a estado. Tal vez, una vez que el Día de la Independencia Personal nacional ha sido establecido, cada estado tomará las medidas necesarias para establecer un Día de la Independencia Personal estatal.

¿Puede pensarse en una competencia más atractiva entre estados?

 

Bien, estimados lectores, como pueden ver, sobran nuevos posts, aquí se dice todo. Feliz día de la Libertad Fiscal. Celébrenlo, y vuelvan a la lucha.

 

Los papeles de Panamá, “revisited”

Ya habíamos publicado un post sobre el tema. Termino ahora la lectura del libro publicado por los periodistas de investigación cuyo  trabajo permitió el acceso de unos 400 periodistas del ICIJ  a un monumental cúmulo de documentos de más 200 Gigabytes, destapando la operativa del bufete panameño Mossack Fonseca entre los años 1977 y 2015. Se trata de los hermanos Bastian y Frederik Obermayer, del Suddeutsche Zeitung, de Múnich.

La obra resume los casos más sonados descubiertos por el momento, pues todavía queda mucho por investigar, los cuales implican a gobernantes, estrellas del espectáculo, empresarios globales, deportistas y muchos políticos. Todos ellos tuvieron relación  con  el bufete panameño a través de intermediarios, algunos pocos directamente, para la creación de estructuras societarias “offshore” mediante las cuales gestionar asuntos y bienes de forma privada, ocultándolo a sus conciudadanos, al fisco de su país o a otros socios indiscretos.

A lo largo de 29 capítulos se describen estos casos ejemplares, explicando con detalle cómo los periodistas de investigación van acorralando poco a poco en la contradicción a los que niegan ninguna relación con la industria de las corporaciones  “offshore”.  Algunos casos ponen verdaderamente los pelos de punta, y en general es desolador comprobar el panorama mundial que ofrecen los políticos y mandatarios públicos, sea cual sea su origen e ideología. Por si nos fiábamos poco de los políticos, esta lectura es el martillazo que remacha el clavo.

Sin embargo el motivo de este post es de crítica al libro publicado por los hermanos Obermayer. A lo largo de sus páginas se cae de nuevo en la demonización de los así llamados paraísos fiscales (recordemos que en inglés “tax haven” significa refugio fiscal….) y por supuesto del malvado bufete autor de los hechos. Es indudable que el bufete Mossack Fonseca, llevado probablemente por una codicia no bien medida, caminó excesivamente al borde de la legalidad en muchos casos y en más de uno la desatendió directamente. Pero la globalización tiene este reverso, no se puede defender la globalización según cómo sopla el viento.

Siempre decimos que los ciudadanos corrientes no hemos inventado la globalización, nos la hemos encontrado hecha e impuesta. Y el que obtenga conocimientos suficientes sabrá aprovecharse de ella, y el que no analice e investigue se quedará donde estaba, en su círculo vicioso. Sólo nos tenemos a nosotros mismos, en el futuro la guerra de la libertad individual se ganará por el conocimiento diferenciador. No,  no somos todos iguales.

Los hermanos Obermayer criminalizan todo lo que huela a privacidad y diversificación internacional bajo el supuesto de que el que oculta algo es un delincuente, un corrupto o un inmoral. Lógicamente, abogan por un control mundial exhaustivo de todos los titulares de sociedades y un control a escala mundial de las transacciones financieras así como de las transmisiones patrimoniales. Propugnan el fin de los paraísos fiscales mediante sanciones y medidas coactivas del resto de estados. Sin darse cuenta, se echan en los brazos del Gran Hermano en su afán de transparencia y justicia.

Y no creemos que ese sea el camino. Al igual que con  las armas de fuego, en la industria “offshore” son los usuarios y no la herramienta lo que produce el daño. El crimen internacional no desaparecería por la simple desaparición de los “paraísos fiscales”. Y se perdería una de las claves de la libertad individual: la competencia fiscal, la capacidad de actuar individualmente para pagar los impuestos que corresponde, pero ni uno más. Y evitando si es posible pagar por dinero ya gravado, como ocurre en los países que tienen impuesto sobre el patrimonio o sobre sucesiones.

Como bien indica el profesor Gay de Liébana, las empresas del índice bursátil español, el IBEX 35, apenas pagan impuesto de sociedades, y tienen más de mil filiales o asociadas en paraísos fiscales. La justicia fiscal no pasa pues por la supresión de los refugios fiscales sino por ordenar primero la casa por dentro. Que no nos distraigan.

En la obra de los hermanos Obermayer la denuncia es correcta, y necesaria. Pero la terapia propugnada no es la adecuada. El  mundo es grande y distinto como para que haya diversidad de políticas, también fiscales. Y gracias a ello surgen oportunidades. Lo cual es muy distinto de defraudar, robar o estafar.

En el anterior post dijimos que, milagrosamente, en los papeles de Panamá no aparecía nadie de los Estados Unidos. En este libro tampoco….¿Y porqué será?

Con el 2017 llegó la AEOI

Lamento y me disculpo por esta prolongada ausencia que hace parecerme a otro gran bloguero de la causa del Perpetuo Turista:  el amigo Streber de Streber Weekly. Vayan desde aquí saludos para él y su blog.

Todo empezó con un viaje a Malasia, a la que muy pronto voy a dedicar un post para comentar en detalle el famoso programa “Malaysia my second home” abreviadamente MM2H, y en el que bajaremos a los detalles de esta posible segunda bandera.

Pero el retraso acumulado y el hecho de que sea el primer post del año hace que debamos girar nuestra atención hacia el hecho más significativo de los que han ocurrido desde que se iniciara 2017. Se trata cómo no de la entrada en vigor de la AEOI, para los amigos, el intercambio automático de información (Automatic Exchange Of Information) entre países que han firmado el acuerdo de la OCDE. También se le conoce por las siglas CRS, que significan Common Reporting Standards.

54 países han iniciado el intercambio automático de información fiscal en 2017 y otros 47 van a iniciarla en 2018, los cuales pueden verse en los cuadros, directamente publicados por la OCDE. Como puede comprobarse, no se salvan ni los tradicionales paraísos fiscales con el mayor secreto bancario. Suiza, por ejemplo, se incorpora al club en 2018 y a partir de este año sus bancos enviarán religiosamente los datos de sus clientes a la administración fiscal helvética, quien a su vez los enviará a las autoridades fiscales de cada titular de cuenta.

aeoi-tabla

Los datos enviados será la información sensible como datos del titular, saldo a 31 de diciembre, movimientos significativos, y todo tipo de rentas percibidas en la cuenta. Por tanto, vista la lista de países, ya no quedan opciones para aquél que aún se plantee esconder dinero de la autoridad fiscal. Por lo menos en cuentas a nombre de personas físicas, aunque la obligación de intercambio de información también alcanza a sociedades, fundaciones y fideicomisos (trusts).

Lo advertimos en abril del año pasado (post: Del FATCA al GATCA y a peor). Finalmente no se ha llamado GATCA sino AEOI, pero estamos hablando de lo mismo. Varias son pues las consideraciones que debemos hacer ante esta ofensiva de la OCDE hacia la fiscalidad global:

  1. En primer lugar la AEOI obliga a las entidades financieras, son ellas las que soportan la obligación de informar.
  2. En segundo lugar, las entidades transmiten la información cuando el titular de la cuenta no es residente fiscal en el mismo país. Claro está un país no se informa a sí mismo, ya recibe los datos fiscales por la vía habitual.
  3. En tercer lugar, cuando hay dudas sobre la residencia fiscal del titular, la información se envía a todos los países posibles, por lo que el individuo puede ser requerido para pagar impuestos sobre una misma renta en varios países. En el caso de las sociedades, si el beneficiario último, que debe estar identificado por el banco,  es extranjero, se envía la información al país de residencia fiscal de aquél.

Pero todo está aún por hacer y tanto los bancos como las administraciones fiscales tendrán por delante un duro trabajo si realmente quieren utilizar la información.

Curiosamente, sorprende extraordinariamente que Estados Unidos no está en la lista de países que han firmado la AEOI. Y tiene sentido, porque para los no residentes ahí, los EEUU llevan camino de convertirse en el mejor paraíso fiscal, pues  no es evidente que sus bancos reporten nada. Para el resto del mundo, aplicación a rajatabla del FATCA, pero ellos, a su aire. ¿No es brillante?

No hay mucho modos de rehuir el AEOI. Básicamente tres:

  1. Disponer de cuenta bancaria en países que no hayan firmado ni vayan a firmar la AEOI (poco recomendable por lo remotos e inseguros que pueden ser).
  2. Ceder los activos, desvinculándose de los mismos, mediante donación o cesión.
  3. Trasladar nuestra residencia a un país con fiscalidad territorial o directamente a un paraíso fiscal para personas físicas.

Todas más difíciles de lo que parece y costosas. La AEOI ha llegado para quedarse y exige un posicionamiento nuevo, y desde luego más inteligente que el de simplemente tratar de esconder el dinero en una cuenta por esos mundos.

Pon a salvo tu patrimonio !!

Si todo lo que posees está a tu propio nombre y en tu propio país, entonces estás expuesto a cualquier decisión que el gobierno pueda tomar acerca de qué hacer con ello, a lo que eres absolutamente vulnerable, y además tampoco podrás decidir a quién irá a parar la riqueza que tú has generado.

El día de mañana, el Gobierno podría sacarse de la nada una nueva medida, una ley que afectara a todos, o bien una regla ideada especialmente para la gente como tú. O incluso podría ser una acción administrativa dirigida directamente a ti. En cualquier caso, con todos tus activos en tu país, pronto descubrirás cómo se siente la langosta  cuando la trampa en que ha caido se extrae fuera del agua. Nada puede hacer al respecto.

La única manera de protegerse contra el riesgo de ser hervido en una olla del Gobierno es mantener algunos de tus activos en otro país. Dependiendo de cómo lo hayas organizado, los beneficios específicos que puedes alcanzar son:

 Protección de los controles de cambio de divisas
Protección frente a la confiscación de metales preciosos
 Un perfil más bajo evitando ser objeto de pleitos
Ventajas derivadas de la planificación fiscal en renta y sucesiones
Un acceso más fácil a las inversiones en otros países
Una medida de la privacidad financiera
Disponibilidad práctica
para mover activos rápidamente
 Preparación psicológica para pensar y actuar a nivel internacional cuando se necesita

Hay muchas maneras de conseguir esos beneficios. Ninguna es adecuado para todos, y todos ellos vienen con algo de coste o inconveniencia. Aquí solo verás el menú principal.

Pequeña cuenta bancaria . Una pequeña cuenta en un banco extranjero le da un lugar de aterrizaje listo y privado si alguna vez decide que quiere mover una gran cantidad de dinero a toda prisa. No será declarable si no supera un cierto importe.

Cuenta bancaria grande. Una gran cuenta en un banco extranjero también proporciona un lugar de aterrizaje para cualquier importe que desee enviar más tarde. Si los controles de divisas se imponen,  las nuevas normas pueden requerir repatriar el dinero – o puede que no.- Dependiendo de las características específicas de las nuevas reglas, su cuenta puede ser fiduciaria. En ese caso, los fondos en el extranjero podrán moverse por fuera de su propio país, mientras que otros se verán obligados a quedarse en casa. La desventaja de una cuenta bancaria grande frente a una cuenta bancaria pequeña es la pérdida de privacidad, está obligado a reportarla al fisco.

Oro físico. El oro almacenado en una caja de seguridad en un banco extranjero no se tipifica como una cuenta financiera del exterior. Así, cualquier persona puede almacenar una cantidad ilimitada de metal sin provocar ningún requisito de información. Evitar la necesidad de un reporte es una ventaja, pero no confíe demasiado en la privacidad que se obtiene con una caja de seguridad, ya que los pasos necesarios para que el oro  llegue ahí pueden crear registros de su cuenta.

Seguro de vida diferido. Una póliza variable emitido por una empresa extranjera que produce pagos periódicos a partir de una fecha no es considerada una cuenta financiera en determinados países. El importe de la poliza puede ser invertido en las principales divisas o en carteras de acciones y bonos internacionales. Si la prima de la póliza es lo suficientemente grande (un mínimo de US$ 1 millón o más, dependiendo de la compañía de seguros), se puede invertir en el sector inmobiliario, una empresa privada, o cualquier otra cosa.

Para un acreedor puede hacerse muy difícil acceder a una póliza de vida de derecho suizo o luxemburgués.

Fondos de inversión “offshore”. La gama de fondos de inversión disponibles a nivel internacional es aún más amplia y más variada que los que están disponibles en  cada país. Y, como la cuenta bancaria extranjera, su fondo extranjero está a salvo de un ataque relámpago de tu propio gobierno. Sin embargo deben examinarse atentamente los efectos fiscales de cuentas de fondos o de corretaje en el extranjero.

Sociedad “offshore”. Se puede utilizar una sociedad de responsabilidad limitada constituida fuera de tu país de origen como un holding internacional. Esa sociedad, y no  tú personalmente, sería la titular de los fondos e inversiones que formen tu cartera..

Una sociedad offshore puede ser también utilizada a efectos de planificación sucesoria, del mismo modo que los fideicomisos (trusts) o las fundaciones.

Bienes raíces en el extranjero. Una inversión directa extranjera en el sector inmobiliario está sometida a reglas fiscales variables según cada país, pero proporciona una capa de seguridad al patrimonio y lo diversifica, siempre y cuando se halle en países estables políticamente. .

Los bienes raíces en el extranjero también pagan un “dividendo psicológico”. Sabes que tienes un lugar para ir, por si alguna vez quieres o necesitas marcharte de tu país, proporcionándote una sensación de seguridad. Ese apartamento en Buenos Aires o la finca en Paraguay significan que nunca serás una langosta.

Contrato privado de inversión internacional. Dependiendo de las circunstancias, puede ser posible estructurar un contrato de inversión entre el usuario y una institución financiera internacional con impuestos diferidos, no notificable, y protegido de control de cambios futuros o prohibiciones de poseer oro. Este es un trabajo de encargo por lo que, por supuesto, es sólo práctico para grandes capitales.

Fideicomiso (trust) internacional de protección de activos. Un fideicomiso internacional debidamente estructurado proporciona el máximo nivel de protección respecto a todo lo que sucede en su propio país. El fiduciario está fuera de tu país de origen y por lo tanto no está sujeto a sus leyes. Y  tú no posees la autoridad para obligar al administrador para invertir o distribuir el patrimonio en fideicomiso de una manera determinada. Por lo tanto no hay medios directos para que tu propio gobierno pueda imponer cualquier régimen de control o restricciones a la inversión en el fideicomiso.

Un fideicomiso internacional es de lejos el más poderoso de todos los dispositivos de planificación financiera. Si se maneja adecuadamente, es prácticamente impenetrable para los futuros acreedores y es especialmente útil en la planificación del patrimonio. También es el dispositivo más complejo y por lo tanto el que más posibilidades tiene de ser gestionado con ineptitud. De todas las herramientas mencionadas en este artículo, es el que exige mayores reportes de información al fisco, habitualmente.

 

 

Paraísos e Infiernos Fiscales

Hola a todos. Hoy, aprovechando un día lluvioso en el que es mejor no salir de casa, me dispongo a para recordaros un artículo publicado hace ya tiempo, en 2008, en La Ilustración Liberal, por Thierry Aschrift, en el que hace un alegato a favor de los paraísos fiscales.

Y viene a cuento porque los medios de información y los portavoces políticos, al tiempo que muchas ONG’s han logrado mentalizar a la población sobra la huida de capitales hacia estas jurisdicciones de baja tributación, y sus nefastas consecuencias para el erario público, lanzando apocalípticos mensajes sobre las escuelas, hospitales y ayudas que se pierden debido a la evasión fiscal que supone esa huida de capitales.

Es muy triste que este mensaje haya llegado a calar tanto en la población y que a estas alturas se escuche constantmeente a pie de calle. Y lo más grave es que supone la aceptación de que el Estado posee la Verdad absoluta y que todos deberíamos someternos a sus criterios sin rechistar, cuando de fiscalidad se trata.

Si bien es irregular que las grandes mutlinacionales aprovechen estructuras fiscales para no pagar sus impuestos en el lugar donde se consumen sus bienes, igual de irregular es que los países del mundo se vean sometidos a presiones por parte de la OECD, los Estados Unidos o la Unión Europea para imponerles la obligación  de intercambio de información fiscal o a la organización de su fiscalidad de un determinado modo. Son notorias las presiones que algunos países y organizaciones han efectuado sobre otros para, mediante coacción pura y dura,  obtener la colaboración en materia de intercambio de datos fiscales de personas físicas y jurídicas o imponer en esos paises una carga fiscal que nunca se hubieran planteado aisladamente.

Andorra, Liechtenstein, Luxemburgo y Mónaco son algunos ejemplos en Europa. pero el más reciente y en boca de todos es ahora Panamá.

Este artículo que os propongo leer resulta interesante porque es provocador y en medio de la dirigida y manipulada opinión púublica actual merece la pena ver el asunto desde otra óptica y reflexionar sobre lo buena que es la competencia fiscal y lo indeseable que es la injerencia de cuatro países poderosos en los asuntos internos de pequeñas jurisdicciones del mundo.

La huida de capitales hacia los paraísos fiscales es sólo una parte del problema, la otra – la cual depende exclusivamente de nuestros gobiernos – es diseñar una fiscalidad en la que no valga la pena esa huida y que provoque la atracción de esas mismas multinacionales hacia nuestro territorio.

Aqui os dejo el link de este artículo tan de actualidad ahora mismo….

http://www.ilustracionliberal.com/36/en-defensa-de-los-paraisos-fiscales-thierry-afschrift.html