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Pon a salvo tu patrimonio !!

Si todo lo que posees está a tu propio nombre y en tu propio país, entonces estás expuesto a cualquier decisión que el gobierno pueda tomar acerca de qué hacer con ello, a lo que eres absolutamente vulnerable, y además tampoco podrás decidir a quién irá a parar la riqueza que tú has generado.

El día de mañana, el Gobierno podría sacarse de la nada una nueva medida, una ley que afectara a todos, o bien una regla ideada especialmente para la gente como tú. O incluso podría ser una acción administrativa dirigida directamente a ti. En cualquier caso, con todos tus activos en tu país, pronto descubrirás cómo se siente la langosta  cuando la trampa en que ha caido se extrae fuera del agua. Nada puede hacer al respecto.

La única manera de protegerse contra el riesgo de ser hervido en una olla del Gobierno es mantener algunos de tus activos en otro país. Dependiendo de cómo lo hayas organizado, los beneficios específicos que puedes alcanzar son:

 Protección de los controles de cambio de divisas
Protección frente a la confiscación de metales preciosos
 Un perfil más bajo evitando ser objeto de pleitos
Ventajas derivadas de la planificación fiscal en renta y sucesiones
Un acceso más fácil a las inversiones en otros países
Una medida de la privacidad financiera
Disponibilidad práctica
para mover activos rápidamente
 Preparación psicológica para pensar y actuar a nivel internacional cuando se necesita

Hay muchas maneras de conseguir esos beneficios. Ninguna es adecuado para todos, y todos ellos vienen con algo de coste o inconveniencia. Aquí solo verás el menú principal.

Pequeña cuenta bancaria . Una pequeña cuenta en un banco extranjero le da un lugar de aterrizaje listo y privado si alguna vez decide que quiere mover una gran cantidad de dinero a toda prisa. No será declarable si no supera un cierto importe.

Cuenta bancaria grande. Una gran cuenta en un banco extranjero también proporciona un lugar de aterrizaje para cualquier importe que desee enviar más tarde. Si los controles de divisas se imponen,  las nuevas normas pueden requerir repatriar el dinero – o puede que no.- Dependiendo de las características específicas de las nuevas reglas, su cuenta puede ser fiduciaria. En ese caso, los fondos en el extranjero podrán moverse por fuera de su propio país, mientras que otros se verán obligados a quedarse en casa. La desventaja de una cuenta bancaria grande frente a una cuenta bancaria pequeña es la pérdida de privacidad, está obligado a reportarla al fisco.

Oro físico. El oro almacenado en una caja de seguridad en un banco extranjero no se tipifica como una cuenta financiera del exterior. Así, cualquier persona puede almacenar una cantidad ilimitada de metal sin provocar ningún requisito de información. Evitar la necesidad de un reporte es una ventaja, pero no confíe demasiado en la privacidad que se obtiene con una caja de seguridad, ya que los pasos necesarios para que el oro  llegue ahí pueden crear registros de su cuenta.

Seguro de vida diferido. Una póliza variable emitido por una empresa extranjera que produce pagos periódicos a partir de una fecha no es considerada una cuenta financiera en determinados países. El importe de la poliza puede ser invertido en las principales divisas o en carteras de acciones y bonos internacionales. Si la prima de la póliza es lo suficientemente grande (un mínimo de US$ 1 millón o más, dependiendo de la compañía de seguros), se puede invertir en el sector inmobiliario, una empresa privada, o cualquier otra cosa.

Para un acreedor puede hacerse muy difícil acceder a una póliza de vida de derecho suizo o luxemburgués.

Fondos de inversión “offshore”. La gama de fondos de inversión disponibles a nivel internacional es aún más amplia y más variada que los que están disponibles en  cada país. Y, como la cuenta bancaria extranjera, su fondo extranjero está a salvo de un ataque relámpago de tu propio gobierno. Sin embargo deben examinarse atentamente los efectos fiscales de cuentas de fondos o de corretaje en el extranjero.

Sociedad “offshore”. Se puede utilizar una sociedad de responsabilidad limitada constituida fuera de tu país de origen como un holding internacional. Esa sociedad, y no  tú personalmente, sería la titular de los fondos e inversiones que formen tu cartera..

Una sociedad offshore puede ser también utilizada a efectos de planificación sucesoria, del mismo modo que los fideicomisos (trusts) o las fundaciones.

Bienes raíces en el extranjero. Una inversión directa extranjera en el sector inmobiliario está sometida a reglas fiscales variables según cada país, pero proporciona una capa de seguridad al patrimonio y lo diversifica, siempre y cuando se halle en países estables políticamente. .

Los bienes raíces en el extranjero también pagan un “dividendo psicológico”. Sabes que tienes un lugar para ir, por si alguna vez quieres o necesitas marcharte de tu país, proporcionándote una sensación de seguridad. Ese apartamento en Buenos Aires o la finca en Paraguay significan que nunca serás una langosta.

Contrato privado de inversión internacional. Dependiendo de las circunstancias, puede ser posible estructurar un contrato de inversión entre el usuario y una institución financiera internacional con impuestos diferidos, no notificable, y protegido de control de cambios futuros o prohibiciones de poseer oro. Este es un trabajo de encargo por lo que, por supuesto, es sólo práctico para grandes capitales.

Fideicomiso (trust) internacional de protección de activos. Un fideicomiso internacional debidamente estructurado proporciona el máximo nivel de protección respecto a todo lo que sucede en su propio país. El fiduciario está fuera de tu país de origen y por lo tanto no está sujeto a sus leyes. Y  tú no posees la autoridad para obligar al administrador para invertir o distribuir el patrimonio en fideicomiso de una manera determinada. Por lo tanto no hay medios directos para que tu propio gobierno pueda imponer cualquier régimen de control o restricciones a la inversión en el fideicomiso.

Un fideicomiso internacional es de lejos el más poderoso de todos los dispositivos de planificación financiera. Si se maneja adecuadamente, es prácticamente impenetrable para los futuros acreedores y es especialmente útil en la planificación del patrimonio. También es el dispositivo más complejo y por lo tanto el que más posibilidades tiene de ser gestionado con ineptitud. De todas las herramientas mencionadas en este artículo, es el que exige mayores reportes de información al fisco, habitualmente.

 

 

La Cuarta Bandera: Dónde depositar nuestros fondos

matterhorn

La Cuarta Bandera de los PT’s tiene que ver con la gestión patrimonial, o el más comúnmente empleado término inglés “asset management”. En definitiva, cómo proteger nuestros ahorros una vez generados, en secreto y a salvo de cualquier burócrata intrusivo deseoso de hacerse con ellos. Nunca solemos recordar bastante que es más fácil hacer dinero que conservarlo una vez ganado. Cuando tras el esfuerzo de toda una vida se ha logrado acumular un patrimonio considerable, surgen siempre a nuestro alrededor una infinidad de personajes codiciosos que pretenden despojarnos del mismo.

Disponer de un patrimonio equivale a preocuparse por mantenerlo y acrecentarlo. Ello nos lleva invariablemente al turbulento mundo de la inversión. Los ciclos económicos producen momentos de euforia y de crisis y la historia nos demuestra que los mercados financieros más fácilmente despojan que enriquecen a los que se acercan a ellos con la esperanza de obtener crecimientos para su patrimonio.

Las crisis de 1987, de 1992, de 2000 (el estallido de las “puntocom”) y ahora la de 2008 empobreció a muchos, los cuales se vieron obligados a desprenderse de sus inversiones en los momentos más bajos. Sin embargo, al público siempre le cuesta recordar que el momento de comprar es, como se dice, cuando hay “sangre en las calles” Al igual que les cuesta reconocer la infravaloración en los precios posteriores a una crisis. Intentar seguir las tendencias del mercado, cuando no se es un profesional dedicado por entero a ello, suele ser un pasaporte al fracaso y a la ruina en el largo plazo, al igual que invertir por instinto, por rumores o por simpatías.

Buscar la preservación del capital es lo esencial, antes que su incremento. Aquel que ya no quiere llevar activamente un negocio tiene que vivir de las inversiones pasivas, o como vulgarmente se dice, de renta. Pero en los mercados financieros no hay retornos del 50%, un 4 o 5 % anualizado es mucho más realista. Para el ciudadano de a pie, la única aproximación sensata al mercado de valores es el recomendado por los legendarios Graham y Dodd, maestros de Warren Buffett, la inversión en valor. Estar para el largo recorrido y ganar lo suficiente como para soportar batacazos bursátiles de hasta un 40%. El secreto es la persistencia.

Harry Browne, autor de un más que recomendable libro “Como encontré la libertad en un mundo sometido”, recomienda tener dos cuentas diferentes una para proporcionarnos los fondos estables necesarios para el mantenimiento de nuestro nivel de vida, y otro para especular. También recomienda la diversificación entre activos correlacionados negativamente. Y por supuesto confirma el adagio más famoso de los inversores, la diversificación: no tener todos los huevos en la misma cesta….. ni en la misma moneda. Hacer inversiones en terrenos o acciones de países cuya moneda está deprimida suele ser también una fuente segura de negocio.

En cuanto a los metales preciosos, hay que darles siempre la consideración de un seguro de vida, aquello que tenemos y pasamos a nuestros descendientes celebrando el no haber tenido que utilizarlo, dedicando entre un 5 y un 15% del patrimonio a ellos, en metal físico (monedas, lingotes, etc.) siempre fuera por completo del sistema bancario, ya que son precisamente nuestra protección en caso de colapso del mismo.

Un PT, ¿debería tener propiedades inmobiliarias? Según Harry Schultz, su opinión es taxativamente no. Y sus argumentos son consistentes: las propiedades no sólo dificultan la movilidad sino también el buen juicio. Las propiedades nos hacen correr riesgos a fin de protegerlas ante cambios políticos inesperados o épocas de turbulencia. Nos tienen atados cuando esperamos venderlas a un mejor precio. En palabras de W. G. Hill la vinculación a esposas, niños, perros, amantes o programas favoritos de televisión pueden trastornar seriamente el juicio y hacernos dependientes y faltos de reacción a los cambios imprescindibles justo cuando los impone el sentido común.
Las propiedades son una de las formas más habituales de control del gobierno a la población. Gracias a tus propiedades el Gobierno sabe quién eres y cómo controlarte.

Por último, las propiedades son fáciles de identificar, de relacionar a su auténtico dueño, y seguidamente de tasar. Cuando pagas impuestos sobre la propiedad o su transmisión, renuncias definitivamente al status de PT y estás perfectamente controlado.

Así pues, ¿cómo organizamos la protección de nuestro patrimonio? La idea básica es que si sólo nosotros sabemos dónde se hallan nuestros activos, será literalmente imposible que nadie meta sus manos en ellos.

Y a causa de ello es conveniente evitar las estructuras complejas en las que intervengan muchos intermediarios: abogados, agentes de formación de compañías, fiduciarios, directores nominados, etc. Es mucho mejor e infinitamente más seguro, aprender a hacérselo uno mismo.

La mejor y más simple manera de proteger nuestros activos es el “perfil bajo”. Parecer que no tenemos nada y hacernos imperceptibles al sistema, pasar desapercibidos. Olvidarse de la ostentación y el lujo a la vista, no despertar envidias ni llamar la atención. Este es el secreto mejor guardado de los PT auténticos. Hay un libro sobre el tema: “The millionaire next door” que vale la pena conocer.

El PT que disponga de activos para ser financieramente independiente, es decir, capaz de sobrevivir sin una actividad laboral permanente, debe tener la prioridad de hallar un refugio para sus activos. Este refugio deberá situarse:

• Fuera de su país de nacionalidad
• Fuera de su país de residencia
• Fuera de donde viva habitualmente.
• Fuera de su base de negocios habitual

El país ideal será aquel que no grave los rendimientos del capital mobiliario, disponga de una industria financiera madura y estable, tenga garantizado el secreto bancario y obviamente disponga de buenas comunicaciones. El sistema bancario deberá estar desarrollado y será posible también el alquiler de cajas de seguridad en depósitos seguros garantizados.

Por todos estos motivos, dada la constante lucha de los gobiernos por abolir el secreto bancario y controlar todas las transacciones financieras, resulta difícil hacer recomendaciones. En el momento actual, ni tan sólo las islas del Canal, Man o el Caribe representan buenas alternativas. Muchos países europeos que antes eran una alternativa se hallan sometidos a la Directiva europea sobre el ahorro o tienen intercambio de información fiscal automático. Esto excluye a Andorra, Luxemburgo, Austria y Suiza. Incluso Singapur, la que fue llamada la nueva Suiza se halla en proceso de apertura a la transparencia bancaria.

Así pues, asistimos a una desaparición de los atractivos de los llamados paraísos fiscales y se van imponiendo nuevas técnicas de ingeniería fiscal y deslocalización dentro de la legalidad vigente. En este sentido, la mejor opción sigue siendo Suiza a pesar de todo, pues es donde más se concentra la industria de la gestión patrimonial. Austria y Luxemburgo la siguen en la escala y las repúblicas bálticas lo intentan aunque su sistema financiero aún está poco maduro. Chipre ha sido históricamente la cuarta bandera de los oligarcas rusos y por increíble que parezca dispone de bancos fiables que no han sufrido la crisis y el rescate. Lugares como Liechtenstein, Mónaco o Campione d’Italia son, para el común de los mortales, meramente anecdóticos y sólo deberían emplearse dentro de esquemas más complejos para fortunas mayores.

En resumen, un lugar donde un ciudadano común pueda proteger nuestros ahorros y hacer que éstos crezcan libres de trabas regulatorias e impuestos excesivos no tiene porqué ser, ni tiene nada ver, con un paraíso fiscal ni con centros de lavado de dinero, son cosas totalmente distintas. Los actuales tratados de intercambio de información fiscal hacen que sea necesario un estudio detallado para cada individuo a fin de hallar la forma legal, insistimos, de transferir el patrimonio a un país seguro, especializado en gestión patrimonial, y crear la estructura adecuada que favorezca la privacidad, el crecimiento y el disfrute de los beneficios llegado el momento, sin tasas confiscatorias en el momento del reembolso. Ese país es la cuarta bandera de cada uno. Y existe, al igual que la manera de llegar a él.

Con este post hemos llegado a las cuatro primeras banderas, ya podemos empezar a dibujar una foto de nuestro utópico PT…pongamos por ejemplo alguien con pasaporte español, residencia en Irlanda (resident non dom), negocios de consultoría basados en Londres pero a nombre de una sociedad “offshore” domiciliada, por ejemplo en Hong Kong, y cuentas bancarias de la empresa en Luxemburgo y las personales en Suiza. ¿Qué tal? Suena atractivo, ¿no?

El siguiente post será mucho más relajado, trata de los lugares de esparcimiento del PT, la quinta bandera, hay gustos para todo. Hasta entonces.