Archivos Mensuales: febrero 2017

MALAYSIA, MY SECOND HOME???

El programa de inmigración puesto en marcha por el gobierno de Malasia, conocido por sus siglas MM2H (Malaysia My Second Home) se ha hecho famoso por las supuestas ventajas que aporta a los que se acogen al mismo.

Se trata de un visado a largo plazo que permite a los extranjeros residir en Malasia todo el tiempo que quieran. Lo creó el Gobierno de Malasia en el año 2000 como un modo de atraer a los extranjeros para residir durante largos periodos de tiempo o jubilarse en el país. Para la gente joven, es un visado a largo plazo. Pueden trabajar desde casa o tener su propio negocio en otro país y gestionarlo desde Malasia. Para las personas mayores, es un visado de jubilación.

Cuando se creó el visado MM2H, se comparó con otros programas similares de otros países. El MM2H corrigió las deficiencias y quejas de los otros programas para convertirse en el programa ideal. Algunas de estas quejas eran:

  • El visado de jubilación solamente es válido durante uno o dos años (10 años en el MM2H)
  • Abierto solamente a personas de más de 50 o 55 años (la edad mínima en el MM2H es de 21 años)
  • La renovación del visado es complicada, ya que depende de la oficina local de inmigración, que puede interpretar las solicitudes de diferentes maneras. (la aplicación y renovación de MM2H está centralizada en una sola oficina)
  • Las condiciones y los requisitos cambian continuamente, lo que disuade a los solicitantes (el MM2H te permite renovar con los mismos requisitos que cuando se formalizó la solicitud original (hasta 10 años antes).
  • Los extranjeros tienen que permanecer en el país durante un cierto número de día para que el visado sea válido. (con MM2H no hay un “mínimo de días de permanencia” y se puede entrar y salir de Malasia todas las veces que se desee)..
  • Los extranjeros tienen que comprar/alquilar una vivienda o contratar a una criada. (MM2H no obliga a nadie a comprar o alquilar una vivienda ni a contratar a una criada).
  • Los extranjeros tienen que comparecer ante el Departamento de Inmigración y la Policía cada varios meses. (MM2H no solicita una dirección ni obliga a nadie a comparecer ante personal del gobierno. Puedes desaparecer en el país, solamente debes acatar la ley y las sencillas normas del MM2H)

Desde el punto de vista fiscal, la opción resulta interesante porque en Malasia no hay impuesto de sucesiones y la residencia fiscal permite prácticamente quedar excluido del impuesto sobre la renta. Los extranjeros pueden comprar propiedades y ponerlas a su nombre (con mínimas restricciones) y Malasia es el único país de Asia que permite a los extranjeros comprar tierra a su nombre sin necesidad de tener un socio/empresa o un cónyuge del país. La compra de un coche también está exenta de impuestos.

El visado MM2H no permite trabajar en Malasia para una empresa del país y cobrar en Ringgit. Pero sí se puede trabajar para empresas de fuera de Malasia con el visado MM2H.

Los requisitos son algo exigentes: se distingue entre mayores o menores de 50 años y se pide un depósito de hasta 500.000 Ringgit (105.000 €) así como unos ingresos mensuales de como mínimo 10.000 Ringgit (2.100 €)

En una visita reciente a Kuala Lumpur he podido constar un poco la realidad de la vida diaria en el país. Indagando la opinión de los locales he podido comprobar que en realidad parece que existen bastantes “peros” a convertir Malasia en nuestro segundo hogar.

Una de las razones son las molestias burocráticas, siendo una de las más preocupantes la poca diligencia de los ministros y altos funcionarios gubernamentales de Malasia. Los malasios tienen la impresión general de que no poseen el gobierno que merecen.

Se han producido numerosos casos de corrupción en las agencias autorizadas para gestionar la obtención de los visados, se han perdido depósitos y se ha cobrado más de la cuenta en gestión: hasta 15.000 US$ (52.500 Ringgit) cuando la tarifa máxima establecida por el gobierno es de 2.500 US$ (8.750 Ringgit).

Y al parecer los beneficios no son atractivos, por lo que muchos han decidido ir a Singapur o Tailandia.

Hasta la fecha, el mayor número de interesados han sido de China y Bangladesh, con un pequeño número de japoneses y surcoreanos. Recientemente, se ha visto una oleada de iraníes – ciertamente no los europeos, como era esperado.

El objetivo del programa era atraer a la gente “rica” para pasar sus años crepusculares en Malasia trayendo dinero y así ayudando a la economía. La realidad queda por el momento bastante lejos de eso.

La principal razón por la que se decide no acogerse al programa es la corrupción desenfrenada en todas las esferas de la sociedad malasia, la ruptura de la ley y el orden, el racismo, la falta de libertad de expresión, el pésimo servicio y la actitud de los funcionarios tras de los mostradores de información.  Estas son sólo algunas de las frustraciones que se experimentan y ven de primera mano en visitas frecuentes a Malasia.

No tiene nada que ver con el exceso de manifestaciones callejeras, como dicen los políticos. Tailandia tiene un programa similar y al parecer más exitoso. Tailandia tiene más  manifestaciones en sus calles y los extranjeros siguen acercándose a Phuket, Pattaya, Chiang Mai y Bangkok para un segundo hogar, especialmente los alemanes y los europeos del norte.

Esto es así es porque los tailandeses son un pueblo muy acogedor y hospitalario y Tailandia es más segura pues sus leyes también protegen a los extranjeros. A diferencia de Malasia, donde se cuenta que la policía religiosa incluso detuvo a una pareja de ancianos casados por supuesto delito de khalwat (proximidad excesiva en público). Una pena para otro pueblo en general muy acogedor, como es el malasio.

Si Malasia continua con sus “travesuras” religiosas no encontrará a nadie dispuesto a quedarse ahí, excepto los indonesios, los bangladesíes, los paquistaníes y algunos pícaros de África. El turismo de este país se va por el desagüe debido al chovinismo del gobierno. Además, Malasia ya no es un lugar tan seguro para los turistas, dado que también hay robos y vandalismo.

En Tailandia, la libertad de expresión es algo saludable. De hecho, puede ser una atracción “turística”. Tailandia ha experimentado más de 10 golpes de Estado y manifestaciones innumerables a través de los años y, sin embargo, su número de turistas sigue siendo alto. Basta con comparar su aeropuerto principal con el de Kuala Lumpur.

Con el 2017 llegó la AEOI

Lamento y me disculpo por esta prolongada ausencia que hace parecerme a otro gran bloguero de la causa del Perpetuo Turista:  el amigo Streber de Streber Weekly. Vayan desde aquí saludos para él y su blog.

Todo empezó con un viaje a Malasia, a la que muy pronto voy a dedicar un post para comentar en detalle el famoso programa “Malaysia my second home” abreviadamente MM2H, y en el que bajaremos a los detalles de esta posible segunda bandera.

Pero el retraso acumulado y el hecho de que sea el primer post del año hace que debamos girar nuestra atención hacia el hecho más significativo de los que han ocurrido desde que se iniciara 2017. Se trata cómo no de la entrada en vigor de la AEOI, para los amigos, el intercambio automático de información (Automatic Exchange Of Information) entre países que han firmado el acuerdo de la OCDE. También se le conoce por las siglas CRS, que significan Common Reporting Standards.

54 países han iniciado el intercambio automático de información fiscal en 2017 y otros 47 van a iniciarla en 2018, los cuales pueden verse en los cuadros, directamente publicados por la OCDE. Como puede comprobarse, no se salvan ni los tradicionales paraísos fiscales con el mayor secreto bancario. Suiza, por ejemplo, se incorpora al club en 2018 y a partir de este año sus bancos enviarán religiosamente los datos de sus clientes a la administración fiscal helvética, quien a su vez los enviará a las autoridades fiscales de cada titular de cuenta.

aeoi-tabla

Los datos enviados será la información sensible como datos del titular, saldo a 31 de diciembre, movimientos significativos, y todo tipo de rentas percibidas en la cuenta. Por tanto, vista la lista de países, ya no quedan opciones para aquél que aún se plantee esconder dinero de la autoridad fiscal. Por lo menos en cuentas a nombre de personas físicas, aunque la obligación de intercambio de información también alcanza a sociedades, fundaciones y fideicomisos (trusts).

Lo advertimos en abril del año pasado (post: Del FATCA al GATCA y a peor). Finalmente no se ha llamado GATCA sino AEOI, pero estamos hablando de lo mismo. Varias son pues las consideraciones que debemos hacer ante esta ofensiva de la OCDE hacia la fiscalidad global:

  1. En primer lugar la AEOI obliga a las entidades financieras, son ellas las que soportan la obligación de informar.
  2. En segundo lugar, las entidades transmiten la información cuando el titular de la cuenta no es residente fiscal en el mismo país. Claro está un país no se informa a sí mismo, ya recibe los datos fiscales por la vía habitual.
  3. En tercer lugar, cuando hay dudas sobre la residencia fiscal del titular, la información se envía a todos los países posibles, por lo que el individuo puede ser requerido para pagar impuestos sobre una misma renta en varios países. En el caso de las sociedades, si el beneficiario último, que debe estar identificado por el banco,  es extranjero, se envía la información al país de residencia fiscal de aquél.

Pero todo está aún por hacer y tanto los bancos como las administraciones fiscales tendrán por delante un duro trabajo si realmente quieren utilizar la información.

Curiosamente, sorprende extraordinariamente que Estados Unidos no está en la lista de países que han firmado la AEOI. Y tiene sentido, porque para los no residentes ahí, los EEUU llevan camino de convertirse en el mejor paraíso fiscal, pues  no es evidente que sus bancos reporten nada. Para el resto del mundo, aplicación a rajatabla del FATCA, pero ellos, a su aire. ¿No es brillante?

No hay mucho modos de rehuir el AEOI. Básicamente tres:

  1. Disponer de cuenta bancaria en países que no hayan firmado ni vayan a firmar la AEOI (poco recomendable por lo remotos e inseguros que pueden ser).
  2. Ceder los activos, desvinculándose de los mismos, mediante donación o cesión.
  3. Trasladar nuestra residencia a un país con fiscalidad territorial o directamente a un paraíso fiscal para personas físicas.

Todas más difíciles de lo que parece y costosas. La AEOI ha llegado para quedarse y exige un posicionamiento nuevo, y desde luego más inteligente que el de simplemente tratar de esconder el dinero en una cuenta por esos mundos.