Archivos Mensuales: enero 2014

Base de Negocios: la Tercera Bandera

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La base de negocios es el lugar del mundo donde el PT tiene domiciliada su fuente de ingresos. Obviamente puede haber varias bases de negocios y es incluso recomendable desde un punto de vista de diversificación. No estaría nada mal, para un PT que se precie, tener empresas en Singapur o en Hong Kong, Gibraltar o las islas del Canal, y Aruba o Panamá. Y también que esas empresas fuesen las propietarias de patentes y derechos de autor de todas nuestras creaciones. El elemento común a todas las bases de negocios que consideremos en nuestro particular plan PT es que debemos radicarlas en lugares de baja o nula tributación para empresas, lo que también se ha denominado refugio fiscal (término que prefiero a paraíso fiscal pues es una traducción literal más exacta del inglés “tax haven”) para empresas.

Sin embargo no es tan sencillo, tratándose de nuestra fuente de ingresos de la que depende nuestro nivel de vida y nuestra futura independencia financiera deberemos analizar más cuidadosamente varios aspectos de nuestros negocios. En función de quiénes sean nuestros clientes no será práctico establecer sedes en lugares catalogados como paraísos por las leyes fiscales de los países de residencia de nuestros clientes. Será necesario operar desde una base no catalogada como paraíso fiscal pero que no grave los ingresos procedentes del exterior, los cuales existen y en abundancia. Las sociedades limitadas (LLC) de Nevada, Delaware o Wyoming ofrecen las ventajas de un paraíso fiscal desde una base en el interior de los mismísimos Estados Unidos, también las sociedades no residentes de Holanda o Gran Bretaña por citar sólo algunos ejemplos.

En cuanto a las bases de negocios para inversores y especuladores, son sobradamente conocidas: Londres, Zürich, Singapur, Frankfurt, Nueva York, Tokyo o Hong Kong, entre las más famosas con mayor variedad de instituciones bancarias y de corretaje en mercados financieros. Quizá los criterios a considerar podrían ser:

  1. Familiaridad con el lugar y sus costumbres.
  2. Habilidad para comunicarse en su lenguaje propio
  3. La localización y estructura de sus negocios
  4. La accesibilidad del centro, bien conectado por telecomunicaciones y por rutas aéreas para las visitas ocasionales al mismo.

También, si se posee ya un floreciente negocio en alguna de estas plazas, lo que convenga sea aislarse de los impuestos excesivos que normalmente acompañan, lo cual puede conseguirse mediante el uso eficiente de estructuras “offshore” o de fiducias al efecto (trusts).

También puede darse el caso, además muy recomendable, de tener varias actividades en bases de negocios distintas. Podemos ser propietarios de fincas agrícolas en Latinoamérica, consultores en Europa, fotógrafos de naturaleza en todo el mundo y especuladores del mercado de divisas en Suiza. ¿Por qué no? Una actividad diversificada no nos permite un profundo conocimiento de las materias, pero nos da múltiples salidas en caso de quiebra de una de nuestras ocupaciones.

Pero, con una visión abierta auténticamente PT, no hay porqué tener una tercera bandera fija. Nuestra tercera bandera puede ser totalmente móvil y desplazarse con nosotros en esa utópica vida errática que nos permite ser turistas en todas partes, y aprovecharnos de las ventajas que ello conlleva. La tercera bandera puede ser nuestra actividad laboral que ejecutamos desde nuestro Smartphone o nuestra tableta. Estemos donde estemos.

El denominado a sí mismo sucesor del Dr. W. G . Hill, Grandpa, describió las múltiples posibilidades en un divertido libro llamado PTO (Portable Trades and Occupations), cuya amena lectura recomendamos.

Las profesiones liberales, artistas, deportistas, intelectuales, escritores y comerciantes son idóneas para seguir una vida PT gracias al milagro de la empresa online. Pueden desligarse de sus raíces y establecer una nueva base de negocios allá donde convenga ampliando al mundo entero su radio de acción. Y qué decir de los consultores de todo tipo, son ideales para el espíritu PT. Por cierto, es bueno recordar que cada vez hay consultores de más temas, pasando de los “personal shoppers” a los que asesoran a banqueros que van a prisión.

Por fin, se halla la categoría de los que pueden vivir disfrutando de sus rentas, ganadas con esfuerzo y riesgo durante toda una vida, y puestas a salvo de la voracidad fiscal de algunos países en determinados refugios como Suiza, Liechtenstein, Austria o Panamá, u otros  exóticos casos como Bahamas, Cayman y otras islitas del Caribe (St Kitts, Nevis, Aruba, Curaçao, en fin…) Para ellos, lo más importante es que la base de negocios sea el punto de contacto entre su fortuna personal y el mundo financiero que procura rendimientos a esa fortuna. Se requiere seguridad a toda prueba en las instituciones y unos servicios de gestores de fortuna a la altura de la demanda. Los rendimientos del capital no deben ser gravados, y los servicios bancarios deben facilitar la retirada de dichos rendimientos mediante tarjetas de débito anónimas de contrastada fiabilidad y coste mesurado. Sin embargo, este caso pertenece más a la cuarta bandera: el depósito de activos.

Como ya anticipábamos, la meta de futuro para todo PT que aún no lo haya conseguido debe ser obtener la independencia financiera. Pero debemos ir por partes. El camino a la libertad del PT puede descomponerse en etapas ya que no  todo suele pasar a la vez:   emprender un negocio fuera, conseguir desarrollar un empleo portátil  y obtener una independencia financiera y estable. Hay que ir tomando los caminos cuando se presentan las oportunidades, estar atentos y no desperdiciarlas. No exhortamos desde aquí a ningún tipo de apostolado consistente en dejarlo todo y salir al mundo en busca de la aventura. Somos de aquellos a los que gusta la seguridad que ofrece un empleo y un sueldo, pero nunca hay que conformarse. Ese camino tiene un final conocido, y es la precariedad de por vida.

Para los que descubren la cultura PT y se adhieren a ella por convicción, tras comprobar los desastres que causan la política inmadura, la fiscalidad confiscatoria y la pérdida de nuestra privacidad y libertad individuales, existe la posibilidad de ser un PT parcial.   Se puede empezar a ser un PT “a ratos libres” para  llegar a ser un PT mañana. Se pueden iniciar investigaciones para transferir nuestro empleo al extranjero, a la base de negocios que hayamos elegido, o planear un “ruta de evasión PT” para, tras pasar varias temporadas en distintas residencias, recalar en un refugio fiscal que nos procure un sustantivo recorte en nuestra factura fiscal. Todo puede planificarse. Si nos hallamos próximos a la jubilación, y no estamos conformes con el poder adquisitivo que nos va a quedar con nuestra pensión y con el impuesto sobre la Renta que además deberemos pagar religiosamente ¿por qué no trasladarnos a un lugar donde nuestra pensión nos ofrezca mejor nivel de vida? He ahí un tema que ofrece fascinantes posibilidades, y que abordaremos más en serio en otro post próximo. Hasta entonces, ¡saludos a todos los seguidores del blog !

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