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La asombrosa historia del principado de Sealand

Puede que alguno de los lectores de este blog ya haya oído hablar de la curiosa historia de este principado en medio del mar. Son de todos conocidos los micro-estados europeos de San Marino, Liechtenstein, Ciudad del Vaticano o Mónaco, y hace un tiempo descubrimos Liberland, el proyecto de un nuevo estado en las orillas del Danubio.

Pero la historia que hoy desvelamos es la de un principado que se auto-declaró independiente del Reino Unido y aunque no fue reconocido por otros estados ha proseguido su existencia con bandera y moneda propios. Estamos hablando del principado de Sealand, que no tiene nada que ver con la conocida empresa de contenedores.

http://www.sealandgov.org/

Sealand es uno de los micro-estados más pequeños de la tierra, puesto que ocupa una plataforma marina en el mar del Norte a unas 7,5 millas de la costa de Gran Bretaña, frente a Felixstowe y Harwich.  Cuando se declaró independiente del Reino Unido en 1967, el límite territorial alcanzaba 3 millas marinas, por lo que Sealand quedaba en mar abierto. Más tarde, cuando el límite se extendió a 12 millas, Reino  Unido siguió sin reconocer al micro-estado pero no hizo nada por anexionarse la plataforma, con lo que el principado continuó su existencia hasta hoy.

La plataforma marina, inicialmente conocida como Fort Roughs, era una instalación militar de defensa que formaba parte de un rosario de islas artificiales denominadas los fuertes Maunsell, erigidas en la Segunda Guerra Mundial como parte de un plan de defensa ante una invasión de los nazis. Fue colocada en su emplazamiento en 1942. Tuvo efectivos militares hasta 1956 en que el resto de las islas artificiales fueron arrastradas de nuevo hacia tierra. Pero no así Fort Roughs que quedo abandonado en aguas internacionales siendo declarado legalmente res derelicta et terra nullius.

sealand 2

En 1967,  el mayor Roy Bates, retirado, tomó posesión de la plataforma para instalar una emisora de radio pirata “Radio Essex”, desde donde podía transmitir informaciones fuera del control gubernamental. A continuación, hallándose en esa época fuera de las aguas territoriales, utilizando el concepto jurídico del “Jus Gentium” declaró la independencia y fundó el principado de Sealand, nombrándose a sí mismo el príncipe Roy y a su esposa la princesa Joan. Tras un altercado con la marina británica, un juez dictaminó que Sealand estaba más allá del límite de las aguas territoriales del Reino Unido, por lo que escapaba a la autoridad de Londres y desde entonces, el principado ha actuado con total independencia.

La bandera del principado consta de franjas diagonales en rojo y negro y un escudo de armas que reza la frase “E mare libertas”: Desde el mar, la libertad.

sealand flag

Cuando las aguas territoriales se extendieron 9 millas más, incluyendo a Sealand en su interior, el gobierno de Londres no se interesó por enfrentarse al principado aunque no lo ha reconocido hasta la fecha.

Sealand acuña su propia moneda, el dólar de Sealand, cuyo valor está equiparado al del dólar norteamericano. Aunque los que se venden por internet en su propia tienda online resultan más caros.

El príncipe actual es Michael Bates, de 63 años, hijo de Roy Bates, que murió a los 91 años, en 2012. A pesar de su escasa extensión, 550 m2, Sealand dispone de su atleta oficial, su equipo nacional de fútbol y equipo de Pitch & Putt.

El acceso normal es naturalmente por bote, que debe ser izado a la plataforma mediante una grúa. Aunque también dispone de helipuerto.

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Quizá el principal negocio de Sealand sea la venta de títulos nobiliarios y documentos de identificación. Es posible ser conde o condesa  por 242€ y obtener un carnet de identidad por 40 €, en su tienda online.  Pero el último destino de Sealand es el de “paraíso digital” ,  desde que una empresa vio la oportunidad de utilizar este autoproclamado micropaís para ubicar hospedaje web fuera de todo control y convertir Sealand en el primer paraíso digital del mundo.

En 1987 hubo un intento de golpe de estado por parte de disidentes internos, pero fueron capturados sin más novedad.

Durante el año 2000 saltó a la opinión pública una turbia operación en la que hubo ventas de pasaportes falsos de Sealand y se especuló con la compra de armamento militar a la Unión Soviética por parte de supuestos representantes de Sealand en España, que incluso tenían “embajada” en una de las zonas más caras de Madrid. El entramado desmantelado en Madrid incluso había mantenido estrechas relaciones con la Fundación Goya, entidad de la que fue patrono Sabino Fernández Campo, ex jefe de la Casa Real, y que tuvo como presidenta de honor a Eugenia Martínez de Irujo, hija de la duquesa de Alba. Fernández Campo abandonó su vinculación con la fundación en cuanto trascendió que estaban entablando relaciones con un principado falso situado en una plataforma oxidada construida durante la Segunda Guerra Mundial. Pasaportes falsos de Sealand también estuvieron implicados en el asesinato de Gianni Versace.

El verano de 2006 sufrió un aparatoso incendio que provocó daños en el generador eléctrico pero que no afectó para nada al “paraíso digital” que alberga en su interior.

A lo largo de 2007 se barajó la posibilidad de “traspaso”, no de venta, ya que un “principado” no puede venderse, al mejor postor. Lo cual se hizo a través de una inmobiliaria española, habituada a la compraventa de islas privadas, solicitando 750 millones de dólares, la cual no tuvo contrapartida. La inmobiliaria malagueña cerraría sus puertas un año después.

Sealand, a pesar de no estar reconocida oficialmente, es un ejemplo que se toma en numerosos estudios legales sobre derecho internacional y legislación informática.

mapa sealand

 

Las 7 razones por las que todos necesitamos un segundo pasaporte

Traemos hoy al blog la traducción de un fantástico artículo de Nick Giambruno, el redactor jefe de la web The International Man, una publicación perteneciente al famoso grupo de investigación de mercados Casey Research, a cuyo frente se halla el legendario Doug Casey. Decimos que el artículo es fantástico porque expresa con una sencillez abrumadora y en muy pocas palabras los motivos que todos tenemos, en el mundo actual, para marcarnos el objetivo de algún día no muy lejano disfrutar de dos o más pasaportes.

Nos cuenta como antes de la Primera Guerra Mundial no existían los pasaportes y se podía circular sin ese tipo de identificación personal. Y también nos recuerda que el pasaporte es un librito que dice quiénes somos pero sobre todo el Estado al que pertenecemos. Es ese Estado del que somos ciudadanos y que nos marca los derechos y los deberes, y al que mantenemos con nuestros impuestos. El pasaporte es un librito que no nos pertenece, pertenece al Estado y es el Estado quien lo otorga y lo retira cuando quiere.

Ahí radica nuestra debilidad. En que el Estado puede retirarnos el documento que nos permite ejercer nuestra libertad de movimiento. Puede que lo haga por razones justificadas, si actuamos de modo criminal, pero puede que lo haga por error, o por prevención, o por sospechas infundadas, o por que algún funcionario prepotente desee hacerlo en nuestra contra. Y esto desgraciadamente sucede, podemos pensar que no nos ocurrirá a nosotros, al igual que los accidentes de tráfico pero….. ¿cómo lo prevenimos? ¿qué hacer contra ese riesgo?

Un segundo pasaporte es fundamentalmente el instrumento para no depender de un solo gobierno. Esa es la contramedida esencial, cuando la cosa se pone fea con nuestro gobierno, sea por la razón que sea (política, religión, impuestos, revolución, caos).

Un segundo pasaporte nos permite otras opciones de gestión patrimonial, inversiones universales, y todas las ventajas de una “globalización” de nuestra ciudadanía.

Nick Giambruno resume así las 7 razones que hacen muy conveniente un segundo pasaporte:
Razón #1: Más alternativas financieras
Un segundo pasaporte desbloquea ciertas alternativas vedadas a los ciudadanos de la UE o de los EEUU. Será mejor bienvenido con un Pasaporte que no sea norteamericano o de la Unión Europea.

Razón #2: Evitar ser víctima inocente del intrusismo de ciertos gobiernos
Digamos que el Gobierno que otorga su pasaporte tiene la mala costumbre de meter las narices en los asuntos de otros estados soberanos. Esto le puede convertir a usted en objetivo si se halla en el lugar equivocado en el momento menos oportuno. Como por ejemplo ocurre cuando los radicales del ISIS deciden secuestrar un avión o lanzar un ataque terrorista.

Razón #3: Viajes libres de visados a más lugares del mundo
Tramitar visados es verdaderamente embarazoso. Requiere burocracia, consume tiempo y puede ser caro.
Un buen pasaporte otorga la posibilidad de viajar sin visado a un montón de países del mundo, mientras que otros no.
En el caso de Paraguay, por ejemplo, un país del que obtener el pasaporte cuesta menos esfuerzo, permite viajar sin visado a 123 países, incluyendo la mayoría de los de Latinoamérica y muchos de Europa.

Razón #4: Prevenir controles personales excesivos
Un segundo pasaporte resulta muy útil cuando su Gobierno empieza a restringir los países que puede visitar. Un caso desgraciadamente conocido es el de Cuba, cuando Fidel Castro obligó a la población a obtener un visado para salir del país, cosa que no se concedía fácilmente.
La prohibición de abandonar el país ha sido siempre la “marca de la casa” de un régimen totalitario. Sin embargo, desgraciadamente, los gobiernos de las así llamadas “democracias occidentales” se están acostumbrando a esta práctica más de lo que parece, por la ofensa más trivial. En USA el gobierno puede retirar el pasaporte en caso de sospecha hacia un individuo, aún cuando no esté ni acusado.
Mucha gente cree que esto sólo ocurre en caso de delitos mayores, pero no es verdad. La ingente cantidad de leyes y reglamentos convierten en delito acciones menores. Un estudio realizado por el abogado defensor de los derechos del individuo Harvey Silverglate demostró que el norteamericano medio comete tres violaciones de la ley al día, sin ni siquiera imaginarlo.
De manera que si el gobierno se fija el objetivo de retirarle el pasaporte, seguro que halla algún tecnicismo legal para justificarlo. Un segundo pasaporte anula este opresivo poder.

Razón #5: No tiene por qué parecer un refugiado
Un segundo pasaporte es una especie de seguro de movilidad para usted y su familia. Con independencia de lo mala que pueda ser la situación política o económica en su país de origen, un segundo pasaporte le otorga el derecho de vivir y trabajar en otro lugar. Garantiza que, una vez emigre, no va a ser tratado como un refugiado.

Razón #6: Renuncia
Si llega el caso extremo en que su gobierno le acosa de tal manera que no le deja otro camino que la renuncia a la nacionalidad de origen – véase el reciente caso de Gerard Depardieu o de Tina Turner – también un segundo pasaporte puede ser de ayuda.

Razón #7: Otros beneficios en general
Una vez obtenido, los beneficios de una segunda nacionalidad se traspasan a las generaciones venideras. Puede transferir su múltiple nacionalidad a los hijos y nietos.

Obtener múltiples pasaportes no es fácil ni barato, pero es necesario en el mundo actual. Los gobiernos, incluidos muchos de los occidentales se han convertido en una de las mayores amenazas a nuestra libertad de acción individual, y a nuestra privacidad. Su desesperada carrera hacia un endeudamiento infinito para cumplir demagógicas promesas políticas al tiempo que procuran mantener adormecida a la población mediante la sociedad de consumo, va a provocar que en cierto momento restrinjan cada vez más nuestra libertad de movimientos y se apropien de nuestra riqueza en nombre del bien común.

El halo de ocultismo y desinformación sobre las posibilidades reales de obtener múltiples pasaportes hace que nadie se plantee esta posibilidad. Sin embargo existen caminos y se ha convertido en urgente aprender a andar por ellos.

El futuro de los pasaportes

Passports EU

Una propiedad elemental del mercado libre es que cuando surge una demanda, alguien produce la oferta.

En los años recientes, los gobiernos andan cada vez más preocupados en retener a sus contribuyentes, y temen que ante una excesiva presión fiscal, los más espabilados piensen en abandonar el barco.

Invariablemente, cada vez que un gobierno ha dilapidado sus recursos de forma irresponsable, reacciona imponiendo nuevas leyes, regulaciones e impuestos para cubrir sus vacías arcas. Lo cual sólo sirve para que los individuos productivos y que aportan su creatividad a la sociedad huyan despavoridos y dirijan todo su capital intelectual a pensar cómo largarse del nuevo infierno fiscal.

A medida que la situación se enrarece, se dificulta cada vez más la salida del país, que pasa a convertirse en una prisión fiscal. O se crean nuevos impuestos disuasorios como el “Exit Tax” de Estados Unidos, que su gobierno aplica a todos los que renuncian a esa nacionalidad. Es en estos momentos cuando debemos recordar, tal como dice W. G . Hill, padre de la filosofía PT, que el pasaporte no nos pertenece, pertenece al Estado. Es un librito que indica de qué Estado somos súbditos.

El avance del terrorismo internacional ha sido la excusa perfecta para que cada vez más gobiernos restrinjan la libertad de movimientos, sin que exista una perceptible oposición ciudadana. Los controles y acciones adicionales para viajar (visados, listas, declaraciones, etc.) van a ser cada vez más comunes, y todo en nombre de la seguridad. Los viajeros frecuentes corren el riesgo de ser investigados y escrutados todos sus movimientos, así como sus cuestiones más personales, desde la cuenta bancaria hasta los correos electrónicos, y quién sabe si hasta un registro domiciliario o un interrogatorio por sorpresa. El viajero frecuente pasara a ser sospechoso.

Sin embargo, ya lo dijimos al principio. Cuando unas puertas se cierran, otras se abren. Al tiempo que aumentan las restricciones sobre el derecho a viajar, otros países ponen en marcha programas de ciudadanía para acoger a los ciudadanos que desean romper amarras con los caducos estados que han pasado a convertirse en infiernos fiscales y en prisiones de individuos librepensadores.

La oferta es notable, desde programas de ciudadanía económica (Portugal, España, islas del Caribe) hasta programas de ciudadanía por ancestros (Europa) o por méritos destacados. Y la lista de países dispuestos a ofrecer la ciudadanía económica y un segundo pasaporte no para de crecer: Croacia, Montenegro, Albania, Eslovenia, Jamaica,….y en el futuro es probable que se apunten más y más países. Sin olvidar la muy interesante experiencia que Estonia y Malta están llevando a cabo con la creación de la e-residencia.

Creada la demanda, no tardará en producirse una evolución del concepto “pasaporte” que conocemos actualmente, de modo que quizá regresen a su condición original en la que eran un mero salvoconducto y no una carta de ciudadanía. Podría tratarse de documentos de viaje económicos que dan derecho a residir y a viajar bajo una bandera, pero sin ser nacionales del país en cuestión.

Esta mutación produciría como resultado que los estados dejarían de ser “propietarios de ciudadanos”. No podrían en la práctica exigir el mantenimiento de la ciudadanía a sus súbditos , con lo que se crearía una verdadera competencia entre estados por captar ciudadanos, obligando a ofrecer condiciones ventajosas, fiscales, por ejemplo.

Los individuos productivos por naturaleza buscarán esos estados que ofrezcan las mejores ventajas fiscales y un entorno sólido de libertad individual.

Pasaporte y ciudadanía: la Primera Bandera

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La primera bandera, y quizá la más importante para un PT, es la ciudadanía. Una ciudadanía doble, o múltiple, hace mucho más agradable la vida de un PT. La permite la libertad de movimientos casi total sin tener que sujetarse a las rigideces de ser súbdito de un gobierno determinado. En función de cada destino, el PT selecciona los documentos de viaje más apropiados, a fin de minimizar las restricciones y de no levantar sospechas indeseables.

Además, y en esencia, una doble o múltiple nacionalidad es el primer paso para mudarse a una vida libre de impuestos. Para ello, los PT tienen una opinión particular sobre el significado de los pasaportes. Para ellos, los pasaportes son meros documentos de viaje sin ningún nexo patriótico o de pertenencia a un determinado país, cultura, etnia o religión. Incluso, como norma, un PT nunca vive en el estado que figura en su pasaporte. Sólo lo usa para cruzar fronteras del modo más conveniente. De modo inverso, el PT usa un documento alternativo cuando se halla de visita en el estado del que es ciudadano. Para el PT, un pasaporte sirve para viajar a cualquier lugar del mundo excepto al que tiene impreso en su portada. Si un PT nunca visita el estado del que tiene la nacionalidad como un ciudadano conocido y documentado, es muy difícil que el Gobierno pueda reconocerle y obligarle a pagar impuestos, a prestar servicios militares, o a cualquier otra ingerencia en su vida personal privada.

Sin embargo, es preciso ponerse en contacto con el Gobierno cuando llega el momento de renovar el pasaporte, aunque esto siempre puede hacerse en una embajada del extranjero. Y además, dada la duración media de los pasaportes, esto va a ocurrir sólo una vez cada diez años.

El camino a recorrer para obtener esta deseada doble o múltiple nacionalidad es largo, delicado y no exento de peligros y fraudes. Es por ello por lo que siempre se recomienda actuar con mucha anticipación, ya que entonces se pueden utilizar las vías legales, que existen, sin necesidad de correr riesgos o de ser estafados, lo cual es altamente probable si se usan servicios que prometen rapidez y pocas preguntas, a precios asequibles, como muchos que pueden fácilmente hallarse en Internet.

Hay que dedicar una extensa reflexión a elegir la nueva nacionalidad ya que debe ser un complemento para el resto de baderas entre las que vamos a dividir nuestra vida. Debe permitir viajar por gran parte del mundo sin visados, debe tener una duración de al menos 10 años, no debe requerir visado de salida del país de origen, y debe ser renovable con facilidad.

Por otro lado es altamente recomendable que el país elegido sea coherente con nuestro aspecto físico y étnico y que hablemos con soltura el idioma nativo del país en cuestión. Además nuestro nuevo pasaporte no debe ser de un estado hostil al original, ni al revés. Existen países pequeños e inocuos que ofrecen las mejores posibilidades.

Ante el cúmulo inicial de dificultades que supone la obtención de la múltiple ciudadanía, cabe preguntarse si realmente vale la pena. Para quienes han llevado una existencia pacífica, en una mismo lugar, puede cabalmente no tener mucho sentido, sobretodo si no se han sentido agredidos por el sistema, viendo su privacidad comprometida o su libertad de acción coartada. Pero los que descubren los horizontes abiertos de la cultura PT, rápidamente se transforman en entusiastas y se aplican con todas sus fuerzas a obtener una colección de pasaportes. Son muchos los que quedan paralizados al oir hablar de pasaportes y ciudadanía desde una óptica de mera conveniencia comercial, ya que la mística de la pertenencia a la patria se desvanece de repente y deja pasao a un sentimiento de desamparo, uf!, quedarse sin patria y sin bandera!. Desgraciadamente, todos sabemos cuál ha sido el resultado de patriotismos exacerbados: dos guerras mundiales.

Del mismo modo, existe una tendencia en los estados a considerarse ungidos por algún tipo de bendición celestial: los Estados Unidos se creen en el deber y derecho de ejercer de policías del mundo, en España nos creemos los más simpáticos y espabilados, con una gracia incomparable y presumimos de ser el lugar donde mejor se vive en el mundo, sin entrar en el fervor religioso. Los alemanes se siguen creyendo los amos tecnológicos del mundo. Los franceses son la nación más autocomplaciente del mundo. Los argentinos, no digamos….

Lo único cierto es que tras esta estela de disparates y su correspondiente santuario de héroes, patriotas e ídolos, se esconde un poder capaz de subvertir la capacidad de raciocinio de las masas y llevar el agua al molino de quien interese en cada momento, siempre en beneficio de las castas dominantes.

En resumen, según el experto Mark Nestmann, estas pueden ser las ventajas a considerar que justifica la obtención de uno o más pasaportes, es decir, de una o más nacionalidades o ciudadanías:

 Amplia las posibilidades de viajar por el mundo. Incluso poseyendo un pasaporte que permita fácilmente los viajes internacionales, puede darse el caso de obtener una denegación de visado por circunstancias temporales particulares, embargos de terceros países, conflictos u otras dificultades.

 Reduce o modifica el perfil personal ante ataques terroristas, esto es especialmente interesante en el caso de nacionales de países expuestos a secuestros aéreos o a venganzas políticas, com es el caso de los ciudadanos estadounidenses. Si se viaja con un pasaporte emitido por un país neutral, se reducen notablemente estos riesgos.

 Ofrece mayor privacidad. Los modernos pasaportes biométricos con chip incorporado pueden dejar rastro de los países visitados y ocasionar no pocos inconvenientes al regresar al país propio. Usando un segundo pasaporte para el viaje, no se dejan rastros en el pasaporte principal, de los países visitados.

 Un segundo pasaporte sirve de reserva en caso de verse envuelto en incidentes. En esos casos una de las primeras medidas judiciales es retirar el pasaporte al imputado, para prevenir el riesgo de fuga. Si se posee un segundo pasaporte, la medida pierde efecto notablemente.

 Da el derecho a residir y a trabajar en otros países. Para un ciudadano de Latinoamérica, por ejemplo, un pasaporte de la Unión Europea permite a la vez viajar, residir y trabajar en los 27 países de la unión.

 Y sobretodo, permite iniciar un esquema de planificación fiscal internacional. Para los individuos residentes en países de alta tributación, éste puede ser el inicio de una sustancial mejora de su relación fiscal.

En el próximo post dedicado a esta bandera, exploraremos más en detalle cómo obtener segundos ( y terceros…) pasaportes.