Archivos Mensuales: enero 2016

Residencias alternativas: casi tan buenas como los pasaportes

En el mundo offshore se habla mucho de los segundos – y múltiples – pasaportes. Pero ser residente en países de ultramar también puede llegar a ser una pieza imprescindible de nuestro kit de supervivencia global, en un mundo en el que los gobiernos han declarado la guerra a la libertad individual, a la privacidad y en el que impera la rapacidad fiscal legalizada sin derecho a reclamación.

Los seguidores de la cultura PT y de las obras del Dr. W. G. Hill saben muy bien que no es lo mismo ciudadanía (el país de nuestro pasaporte) que la residencia, esto es, el país en el que se acredita que vivimos, y normalmente pagamos impuestos.

Existe actualmente abundante literatura sobre ciudadanía y residencia, y no digamos información en la red. Los libros del Dr. Hill han dado paso a las ediciones actualizadas de Adam Starchild, Robert E. Bauman o Mark Nestmann. En Internet son referencias obligadas: The Sovereign Man (Simon Black) o The Interntional Man (Doug Casey).

Obtener legalmente otros pasaportes distintos al propio puede ser lento y costoso, a través de los múltiples sistemas existentes, desde la ciudadanía por parentesco hasta la ciudadanía económica. Pero también existe la posibilidad de obtener la residencia en diversos países del mundo. Y con ello obtener una tarjeta de identidad y aprovechar las ventajas sociales, culturales o fiscales de esos países.

Además, obtener la residencia es normalmente mucho más económico que obtener la ciudadanía. Y es un primer paso, puesto que automáticamente, en muchos casos, empieza a contar la cuenta atrás para, al cabo de unos años y cumpliendo ciertas condiciones, obtener la ciudadanía, doble, o triple. No hay límites a la imaginación, para los que de verdad desean tener un “Plan B” en este revuelto mundo.

Ser residente en otro país nos da derecho a salir del nuestro cuando nos plazca y a tener derecho a residir en el otro. Es una materialización de la libertad de movimiento y de elección.

La residencia acreditada en otro país, a condición de obtener el preceptivo certificado de sus autoridades fiscales conforme se está sujeto a tributación en el mismo, es el primer paso para dejar de ser residente fiscal en nuestro país de origen. Si en ese país no se tributa por las ganancias generadas en el extranjero, o bien por los ingresos pasivos, o bien no existe la tributación del patrimonio o de las sucesiones, pues ya podemos empezar a apreciar las ventajas que todo ello nos puede reportar.

Y las oportunidades se hallan a la vuelta de la esquina. Aunque cambian constantemente y resulta imprescindible hallarse bien asesorado por expertos que mantengan rigurosamente actualizada su información. Dar unos consejos a la vez universales y detallados en este post sería un objetivo fuera de alcance por lo que nos limitaremos a un breve repaso de la situación actual.

En un mundo occidental más amenazado que nunca, los países de Latinoamérica y Asia abren sus puertas a un sinfín de posibilidades de obtener la residencia en ellos. Aunque también en la Unión Europea, existen posibilidades para las personas de otras partes del mundo que añoran una tarjeta de identidad de la UE que les abra las puertas del espacio Schengen, por cierto cada vez más amenazado.

Empezando por Europa, España ha ingresado hace poco en el club de los países que ofrece la residencia por aportación e inversiones, puesto que con una inversión de 500.000 € en vivienda, el Gobierno ofrece la residencia. Parece que la medida ha tenido éxito entre inversores chinos y de países del Este; pero desde aquí no podemos recomendarla. El que lo haga se expone a ser víctima de la voracidad fiscal doméstica por un lado y de la inseguridad ciudadana reinante en el país por otro (ladrones, ocupas, en fin….). No. En España, no sea propietario, es nuestro consejo.

Otras puertas para obtener la residencia en la UE se hallan en Bélgica, Estonia, Lituania, Irlanda, Portugal….. y ¿cómo no? Andorra. Sin olvidar Chipre y Malta. Cada uno con sus dificultades, ventajas e inconvenientes, variables en el tiempo, pero ahí están.

Latinoamérica, lejos de la Europa abrumada por el terrorismo y las olas migratorias, ofrece estupendas posibilidades de obtener la residencia. Paraguay fue durante años un país muy abierto a nuevos residentes y con trámites sencillos y rápidos. Pero el número de estafas y conflictos ha acabado pronto con ese momento. Hoy es más difícil. Muchos expertos señalan que Chile y Argentina son actualmente las mejores opciones. Seguidos por Colombia y Ecuador.

En Centroamérica, Panamá ofrece programas especiales para “países amigos” en los que se facilita la obtención de residencia y el acceso a importantes ventajas fiscales.

En Asia, Malaysia se ha distinguido por la puesta en marcha del programa “My Second Home”. Al igual que Filipinas, que pretende atraer a los pensionistas de todo el mundo, con atractivos paquetes de ventajas. Singapur, el país de destino de Eduardo Saverin, cofundador de Facebook, cuando se expatrió de los USA ofrece también programas de residencia, aunque se requieren no pocos condicionantes.

Para los que disfrutan de actividades profesionales no fijadas a un establecimiento, no es nada descabellado plantearse una residencia distinta a la ciudadanía. Las ventajas pueden ser muy relevantes. Es nuestra segunda bandera.

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Las 7 razones por las que todos necesitamos un segundo pasaporte

Traemos hoy al blog la traducción de un fantástico artículo de Nick Giambruno, el redactor jefe de la web The International Man, una publicación perteneciente al famoso grupo de investigación de mercados Casey Research, a cuyo frente se halla el legendario Doug Casey. Decimos que el artículo es fantástico porque expresa con una sencillez abrumadora y en muy pocas palabras los motivos que todos tenemos, en el mundo actual, para marcarnos el objetivo de algún día no muy lejano disfrutar de dos o más pasaportes.

Nos cuenta como antes de la Primera Guerra Mundial no existían los pasaportes y se podía circular sin ese tipo de identificación personal. Y también nos recuerda que el pasaporte es un librito que dice quiénes somos pero sobre todo el Estado al que pertenecemos. Es ese Estado del que somos ciudadanos y que nos marca los derechos y los deberes, y al que mantenemos con nuestros impuestos. El pasaporte es un librito que no nos pertenece, pertenece al Estado y es el Estado quien lo otorga y lo retira cuando quiere.

Ahí radica nuestra debilidad. En que el Estado puede retirarnos el documento que nos permite ejercer nuestra libertad de movimiento. Puede que lo haga por razones justificadas, si actuamos de modo criminal, pero puede que lo haga por error, o por prevención, o por sospechas infundadas, o por que algún funcionario prepotente desee hacerlo en nuestra contra. Y esto desgraciadamente sucede, podemos pensar que no nos ocurrirá a nosotros, al igual que los accidentes de tráfico pero….. ¿cómo lo prevenimos? ¿qué hacer contra ese riesgo?

Un segundo pasaporte es fundamentalmente el instrumento para no depender de un solo gobierno. Esa es la contramedida esencial, cuando la cosa se pone fea con nuestro gobierno, sea por la razón que sea (política, religión, impuestos, revolución, caos).

Un segundo pasaporte nos permite otras opciones de gestión patrimonial, inversiones universales, y todas las ventajas de una “globalización” de nuestra ciudadanía.

Nick Giambruno resume así las 7 razones que hacen muy conveniente un segundo pasaporte:
Razón #1: Más alternativas financieras
Un segundo pasaporte desbloquea ciertas alternativas vedadas a los ciudadanos de la UE o de los EEUU. Será mejor bienvenido con un Pasaporte que no sea norteamericano o de la Unión Europea.

Razón #2: Evitar ser víctima inocente del intrusismo de ciertos gobiernos
Digamos que el Gobierno que otorga su pasaporte tiene la mala costumbre de meter las narices en los asuntos de otros estados soberanos. Esto le puede convertir a usted en objetivo si se halla en el lugar equivocado en el momento menos oportuno. Como por ejemplo ocurre cuando los radicales del ISIS deciden secuestrar un avión o lanzar un ataque terrorista.

Razón #3: Viajes libres de visados a más lugares del mundo
Tramitar visados es verdaderamente embarazoso. Requiere burocracia, consume tiempo y puede ser caro.
Un buen pasaporte otorga la posibilidad de viajar sin visado a un montón de países del mundo, mientras que otros no.
En el caso de Paraguay, por ejemplo, un país del que obtener el pasaporte cuesta menos esfuerzo, permite viajar sin visado a 123 países, incluyendo la mayoría de los de Latinoamérica y muchos de Europa.

Razón #4: Prevenir controles personales excesivos
Un segundo pasaporte resulta muy útil cuando su Gobierno empieza a restringir los países que puede visitar. Un caso desgraciadamente conocido es el de Cuba, cuando Fidel Castro obligó a la población a obtener un visado para salir del país, cosa que no se concedía fácilmente.
La prohibición de abandonar el país ha sido siempre la “marca de la casa” de un régimen totalitario. Sin embargo, desgraciadamente, los gobiernos de las así llamadas “democracias occidentales” se están acostumbrando a esta práctica más de lo que parece, por la ofensa más trivial. En USA el gobierno puede retirar el pasaporte en caso de sospecha hacia un individuo, aún cuando no esté ni acusado.
Mucha gente cree que esto sólo ocurre en caso de delitos mayores, pero no es verdad. La ingente cantidad de leyes y reglamentos convierten en delito acciones menores. Un estudio realizado por el abogado defensor de los derechos del individuo Harvey Silverglate demostró que el norteamericano medio comete tres violaciones de la ley al día, sin ni siquiera imaginarlo.
De manera que si el gobierno se fija el objetivo de retirarle el pasaporte, seguro que halla algún tecnicismo legal para justificarlo. Un segundo pasaporte anula este opresivo poder.

Razón #5: No tiene por qué parecer un refugiado
Un segundo pasaporte es una especie de seguro de movilidad para usted y su familia. Con independencia de lo mala que pueda ser la situación política o económica en su país de origen, un segundo pasaporte le otorga el derecho de vivir y trabajar en otro lugar. Garantiza que, una vez emigre, no va a ser tratado como un refugiado.

Razón #6: Renuncia
Si llega el caso extremo en que su gobierno le acosa de tal manera que no le deja otro camino que la renuncia a la nacionalidad de origen – véase el reciente caso de Gerard Depardieu o de Tina Turner – también un segundo pasaporte puede ser de ayuda.

Razón #7: Otros beneficios en general
Una vez obtenido, los beneficios de una segunda nacionalidad se traspasan a las generaciones venideras. Puede transferir su múltiple nacionalidad a los hijos y nietos.

Obtener múltiples pasaportes no es fácil ni barato, pero es necesario en el mundo actual. Los gobiernos, incluidos muchos de los occidentales se han convertido en una de las mayores amenazas a nuestra libertad de acción individual, y a nuestra privacidad. Su desesperada carrera hacia un endeudamiento infinito para cumplir demagógicas promesas políticas al tiempo que procuran mantener adormecida a la población mediante la sociedad de consumo, va a provocar que en cierto momento restrinjan cada vez más nuestra libertad de movimientos y se apropien de nuestra riqueza en nombre del bien común.

El halo de ocultismo y desinformación sobre las posibilidades reales de obtener múltiples pasaportes hace que nadie se plantee esta posibilidad. Sin embargo existen caminos y se ha convertido en urgente aprender a andar por ellos.