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Los suecos se rebelan contra la sociedad sin dinero en efectivo

Banking_Nordicbank

Maddy Savage, a través del blog The Freeboter, del entrañable y pionero Coronel James Whitehead informa de que Suecia está ganando la carrera para llegar a ser el primer país del mundo sin efectivo, pero está aumentado la preocupación porque ello empieza a causar dificultades en la vida normal a los colectivos de tercera edad así como a otros grupos vulnerables.

Ninguno de los bancos que rodea la impecable plaza Odenplan de Estocolmo manejan ya dinero en efectivo.

En el local de la cadena de cafeterías más grande del país, solo se puede pagar el café y el bollo de canela de cada mañana con tarjeta o con el teléfono móvil. Ya no hay posibilidad de usar monedas o billetes si quieres subirte a uno de los brillantes autobuses azules que pasan zumbando.

Sin embargo, para los suecos ya no es raro que en este barrio del centro de la ciudad, no se pueda usar efectivo en los últimos años. La gran mayoría de los bancos de la nación han dejado de permitir a los clientes retirar o ingresar efectivo.

Muchas tiendas y restaurantes suecos ahora solo aceptan tarjetas o sistemas de pago  a través del móvil. Solo un cuarto de las personas que viven en Suecia dicen que usan efectivo por lo menos una vez a la semana mientras que un “boom” de pagos por móvil, con tarjeta y online ha hecho que la proporción de transacciones en efectivo en el sector minorista caiga de alrededor del 40% en 2010 al 15% hoy, según el banco central.

Sin embargo, mientras que la prisa de Suecia por adoptar pagos digitales ha recibido mucha publicidad global, y con frecuencia se señala como un ejemplo de la innovación de la nación nórdica, existe una creciente preocupación sobre el ritmo del cambio.

Algunos se preocupan por los desafíos que plantea para los grupos vulnerables, especialmente los ancianos. “Mientras exista el derecho a usar efectivo en Suecia, creemos que las personas deberían tener la opción de usarlo y poder poner dinero en el banco”, dice Ola Nilsson, portavoz de la Organización Nacional Sueca de Pensionistas, que está presionando al gobierno en nombre de sus 350,000 miembros.

“No estamos en contra de la sociedad sin efectivo, solo queremos evitar que vaya demasiado rápido”.

Ha habido un auge nacional en pagos móviles, con tarjeta y online. Pero Majlis Jonsson, de 73 años, que ha vivido en Odenplan durante más de 20 años,  dice que todavía le gusta “pagar con efectivo con la mayor frecuencia posible” y teme que en un futuro ya no sea posible.

“A veces, en lugares que no conozco, no me siento segura de usar mi tarjeta”, argumenta la ex maestra.

Como ella no tiene una computadora en casa y se siente insegura al usar Internet, la tendencia a la vida sin efectivo también le está encareciendo la vida puesto que la mayoría de los bancos suecos dejaron de aceptar cheques hace años y han aumentado las tarifas de las transferencias bancarias en sucursales.

Recientemente, la Sra. Jonsson tuvo que pagar 75 coronas (€ 7,11) para enviarle el dinero a una amiga que reservó en su nombre un billete de tren para ella online: “Es una gran cantidad de dinero. Los bancos son tan ricos….. Por supuesto, siempre dicen que se puede hacer de forma gratuita en Internet, pero es un problema, porque todavía algunos de nosotros no sabemos cómo hacerlo”.

Viktor Sjoberg, un asesor de clientes del banco SEB, dice que el banco quiere ofrecer una combinación de mundos físico y digital. Las cifras de Eurostat sugieren que estas personas forman parte de una minoría cada vez menor, con el 85% de los suecos de entre 16 y 74 años operando las cuentas bancarias en línea en 2017. Esto se compara con un promedio en la UE del 51% y del 68% en el Reino Unido.

Pero la Organización Nacional Sueca de Pensionistas argumenta que los suecos que no pueden o que no aceptan la tendencia al mundo sin efectivo pueden terminar sintiéndose aún más excluidos que en cualquier otra parte. “No debería ser más caro si no puede usar dispositivos digitales”, dice Nilsson, que cree que los bancos se han centrado demasiado en reducir los costos.

“Queremos ver más capacitación digital para personas mayores. Esta podría provenir de los propios bancos o de más fondos del estado para ayudarnos a apoyar a nuestros miembros y otras personas mayores”.

SEB, uno de los bancos más grandes de Suecia, ya ha comenzado a ofrecer lo que describe como “soporte de aprendizaje” en muchas de sus ubicaciones, pero el movimiento se produce cuando el banco está cambiando su modelo aún más allá de los servicios tradicionales en la ventanilla. El efectivo solo se maneja en siete de las 118 sucursales de SEB.

El banco anunció recientemente un nuevo enfoque para proporcionar herramientas digitales en las sucursales, diseñadas para alentar a los visitantes a completar las tareas bancarias, con personal disponible para responder preguntas si se estancan.

“Creemos en una mezcla entre el mundo digital y el mundo físico”, dice Viktor Sjoberg. Está convencido de que traer más servicios basados ​​en dinero en efectivo “iría en contra de las demandas del cliente”.

“No es necesario mantener viva una infraestructura si nadie la usa”, dice.

El banco central de Suecia, el Riksbank, ha adoptado un tono más cauteloso. En su informe anual de febrero, dijo que si bien la transformación de la infraestructura de pagos de la nación era “esencialmente positiva”, tenía que tener lugar “a un ritmo que no creara problemas para ciertos grupos sociales ni excluyera a nadie del mercado de pagos”.

Mientras tanto, el gobernador del banco, Stefan Ingves, ha argumentado que la eliminación de monedas y billetes podría poner en riesgo a todo el país si Suecia se encuentra con una “crisis o guerra seria”.

En este contexto, una comisión parlamentaria sueca ha comenzado una importante revisión de estas y otras consecuencias potenciales de una economía libre de efectivo, y se espera que este informe se publique más adelante este año.

La Dra.. Bogusz cree que los pensionistas se pondrán al día con la tendencia sin efectivo:
“Definitivamente existe la sensación de que la desaparición del efectivo es inevitable, por lo que se trata principalmente de mitigar cualquier implicación”, dice la Dra. Claire Ingram Bogusz, investigadora post-doctoral en la Escuela de Economía de Estocolmo, que estudia el creciente uso de plataformas de pago digital en Suecia.

“En el contexto de estos debates, creo que los pensionistas se pondrán al día … Tanto el Riksbank como el gobierno están muy interesados ​​en apoyar a los grupos vulnerables”.
Sin embargo, dice que aunque el alto nivel de confianza de los suecos en las instituciones y las nuevas tecnologías ha jugado un papel importante en que las personas adopten una economía más libre de efectivo, las preocupaciones sobre el fraude y la protección de datos ahora influyen en el debate.

“Los suecos son muy confiados, pero creo que eso está cambiando. Por ejemplo, el reciente escándalo de Cambridge Analytics ha hecho que las personas sean más conscientes de cómo se utilizan sus datos”, dice ela Dra. Bogusz.
A pesar de la caída a nivel nacional en el uso de monedas y billetes, una encuesta realizada por la firma encuestadora sueca Sifo a principios de este mes sugirió que siete de cada 10 suecos aún desean que se pueda pagar en efectivo en el futuro.

Los resultados reflejan las opiniones divididas de los clientes del Kafe Orion en Odenplan, un café independiente que se ha unido a numerosos restaurantes y tiendas suecos para prohibir todos los pagos en efectivo.

“No veo que sea bueno estar completamente sin dinero en efectivo porque creo que debería haber una opción para usar efectivo, por ejemplo, si Internet se cae”, dice Agata Oleksiak, una estudiante de 23 años.

Pero su amigo Johan Johnson, de 24 años, no está de acuerdo: “Puede usar su tarjeta en línea y en cafeterías, y ya no veo el uso de dinero en efectivo. Por supuesto, su tarjeta podría ser robada, pero su seguro pagará para ello. “Creo que el efectivo está desfasado y ya no es realmente necesario”.

Ya lo ven. El consejo de este blog, para todos los “wannabe” PT’s: disponga de un fondo de reserva para al menos seis meses de gastos básicos en efectivo. Ahorre e invierta en diferentes divisas y si tiene la fortuna de disponer de un patrimonio mayor de 100.000 €, empiece a acumular algo de oro físico, fuera de su país de residencia fiscal, por supuesto.

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Los peligros del fin del dinero en efectivo siempre acechan….

Hacia principios de este mes de diciembre, una columna bloguera en un conocido periódico gratuito español se hacía eco de los peligros de la desaparición del dinero en efectivo.  Además de alumbrar unos muy interesantes (y escalofriantes) datos, daba un repaso ejemplar a los peligros de los medios de pago electrónicos y a la engañosa sensación de riqueza momentánea que producen.

Efectivamente, Irene Lozano nos mostraba cómo por primera vez, en 2016, los españoles han pagado más con tarjeta (27.816 millones) que con dinero del cajero (26.603 millones). Hay que ver cómo gastamos….Constata asimismo la enorme ofensiva de todas las entidades financieras en facilitar cualquier pasarela de pago electrónica, ya no con la simple tarjeta de crédito, ahora contactless, sino también con el móvil , todo bien rápido y universal, para que, sobre todo, no nos de tiempo a pensar y cedamos al impulso, que es de lo que se trata, de inmediatez y poca reflexión.

Y también demuestra su clarividencia al denunciar cómo los bancos son los primeros interesados en erradicar el efectivo, bueno, los primeros no. El primer interesado son los Gobiernos. Esto sí es Gran Hermano servido en bandeja ( Si Orwell levantara la cabeza…)

Absolutamente certero el comentario que hace con respecto al sentimiento conocido como “dolor de pagar”, esa autoprotección que nos salva de malgastar nuestro dinero. Los medios de pago electrónicos relajan ese dolor de pagar a nada porque dan la falsa sensación de ser inagotables. Y si  eso añadimos el componente de la inmediatez, la capacidad de satisfacer cualquier capricho en el acto, entonces nos hallamos ante verdaderas armas de destrucción masiva para la economía individual.

Está claramente demostrado que pagar en efectivo disminuye las compras impulsivas y que administrarse el mes en efectivo  te hace ser infinitamente más conservador que con cualquier otro medio de pago. En todo curso para aprender a manejar la economía individual hay un gran principio: dispón de efectivo para todos tus gastos  y adminístrate viendo cómo se gasta y cuanto queda en todo momento, olvida las tarjetas en casa y desde luego nada de apps para pagar desde el móvil.

El contacto con el dinero en efectivo, en cantidades moderadas, te centra en tu relación con el gasto. Es conocida la anécdota del famoso especulador Jesse Livermore quien, tras pasar un año especulando en la Bolsa grandes cifras, pedía por favor a su banquero de confianza que le dejase pasar una noche en la cámara acorazada del banco para tener un contacto físico con el dinero en efectivo y tomar conciencia de lo que pasaba por sus manos cada día de mercado.

La impunidad con la que las entidades financieras nos imponen su modelo de transacciones sin efectivo, a la vez que imponen todas las restricciones posibles a los pagos en efectivo bien arropados por la legislación de los gobiernos, nos demuestra claramente a donde se quiere ir.  A una sociedad de economía controlada, a cuentas de particulares que se pueden intervenir en todo momento y a una pérdida total de privacidad en cualquier transacción. Pero creo firmemente que aún hay un lado más perverso, se quiere una sociedad endeudada hasta las cejas, que gasta descontroladamente y está a merced de banqueros y políticos. El escenario ideal.

Sí, se objetará el eterno tema de la lucha contra l economía sumergida y la lucha contra el blanqueo, pero a estas alturas todos sabemos que existen otras vías para luchar contra ello y que la delincuencia tiene mil maneras de burlar estas situaciones. Es el viejo debate sobre cómo cambiamos privacidad por (falsa) seguridad.

Como asesor financiero siempre es ésta mi recomendación fundamental: pagarse primero a uno mismo, separar el ahorro del resto de dinero disponible y colocarlo de forma lo más inaccesible que se pueda. Por definición, el ahorro no debe estar alcanzable. De modo que ha llegado la  hora de llevar el agua a nuestro molino: para este fin nada más recomendable que cuentas bancarias y fondos en países extranjeros,  cajas de seguridad en jurisdicciones fiables, oro físico y activos de liquidez controlada.

Y por supuesto, como manda el sentido común, hacer exactamente lo contrario de lo que nos recomiendan bancos , políticos y los medios de información. Buena travesía.

 

 

Corralito en la India, y……?

En noviembre del año pasado,  sin previo aviso, el primer ministro de la India anunció que los billetes de 500 y 1.000 rupias iban a dejar de ser de curso legal en menos de cuatro horas, con el supuesto propósito de combatir la economía sumergida, que según se dijo alcanza al 20% del PIB.

Las protestas y los disturbios no se hicieron esperar, obligando a millones de ciudadanos a hacer largas horas de cola en los bancos para cambiar su efectivo en billetes de gran denominación por otros  nuevos, incluyendo al de 2.000 rupias, con mejor tecnología anti-falsificación.

El momento del cambio se aprovecha para escudriñar el origen de los billetes. Y la población padece una crisis general de efectivo por lo que todo el mundo mira sus gastos al milímetro, produciéndose un enorme descenso en el consumo.Se habló de una reducción en el PIB hindú del 2 %. Tras casi una semana, los comerciantes se quejan de un estancamiento de las ventas y muchos ciudadanos carecen de dinero en efectivo para comprar los productos más básicos, mientras crecen las colas en los cajeros automáticos y bancos.

Ante el creciente descontento, el Gobierno anunció que incrementaba en 500 rupias el máximo diario a cambiar en bancos, hasta ahora de 4.000 rupias (unos 55 euros), y en el de retirada en cajeros, que estaba fijado en 2.000 rupias (27 euros).

En los pueblos se recurre al trueque ante la falta de efectivo y en las ciudades los trabajadores autónomos ven caer en picado sus ingresos.

Mientras tanto, los grandes depositarios de dinero negro, los que de verdad conocen y dominan la economía sumergida, hace tiempo que han cambiado el mismo por oro, inmuebles o valores. Los joyeros y las tiendas de productos de lujo hacen su agosto durante las últimas horas de vigencia de los billetes, incrementando su margen más del 100%. ¿Quién sale entonces realmente perjudicado con la medida?

El gobierno advierte que cada vez se autorizarán menos operaciones con billetes antiguos y que las cuentas corrientes con saldos mayores de 3.500 euros (al cambio) serán investigadas. Al dinero negro regularizado se le aplicará una multa del 50% y al que no que sea descubierto, del 85%.

Los empresarios alquilan las libretas de ahorro de sus empleados a cambio de una comisión para guardar ahí el dinero  no declarado.

Y todo eso en un país donde la mitad de la población no tiene cuenta corriente y sólo un 22% posee una tarjeta de débito.

Parece ser que el motivo real de la medida fue estrangular la compra de votos  por parte de la oposición en vísperas de elecciones. En fin, si un gobernante puede sumir al país en el caos, por algo así, claramente se ha traspasado el límite de la supervivencia para la gente corriente.

Esto fue lo que ocurrió en la India en noviembre, pero……..¿suena tan alejado e imposible para cualquiera de nosotros, conociendo a nuestros políticos y a nuestras élites? Da que pensar, y de paso da bastante miedo, que pueda llegar a ocurrir algo semejante en nuestro propio país. La posibilidad existe. Y todo aquél que tenga unos ahorros o patrimonio a preservar, pequeño o grande, haría bien en investigar soluciones a situaciones como las descritas. Desde luego, el recurso a cuentas en divisas en el extranjero y metales preciosos almacenados fuera del sistema bancario en jurisdicciones seguras y estables son la primera y más importante medida a tomar.  Con calma, tiempo por delante y antes de que ocurra nada. No cuando ya sea demasiado tarde.