¡Ya se acerca el día de la Libertad Fiscal!

Nos hallamos ya a mitad de Junio y, aunque puede parecer oportunista, conviene recordar que se acerca el día de la Libertad Fiscal, lo cual es siempre motivo de celebración.

Aunque en esta ocasión, antes que escribir un nuevo post, desearía recordar y reproducir el publicado hace unos pocos años por el blog Neoliberalismo.com con el título “Resistencia fiscal”. Es tan explícito, sintético y actual que creo vale la pena reproducirlo íntegramente para impedir que caiga en el olvido, pues expresa magníficamente lo que muchos pensamos. Mi agradecimiento y enhorabuena a este blog mexicano y a su autor Adolfo Rivero Caro. Ahí va, pues para vuestro disfrute y para difundir el mensaje del autor.

¿Cuánta de la riqueza que usted produce con su esfuerzo le es despojada por el Estado y cuánta finalmente queda en sus manos?

Una manera muy gráfica de responder a esta decisiva pregunta es el concepto Día de la Libertad Fiscal.

Si usted considera sus ingresos brutos de todo un año y los divide entre los 365 días, podrá determinar cuántos de esos días tiene que dedicar a trabajar para el Estado. En la fecha posterior a los días dedicados a mantener el gasto público, es cuando usted puede disfrutar –ahora sí- del fruto de su esfuerzo. Ese es su Día de la Libertad Fiscal.

Mientras más tarde en llegar ese día, peor para usted; mientras menos demore, tanto mejor para usted…y para el resto de los integrantes de la comunidad, porque el gasto que usted hace siempre será más benéfico para sus semejantes que cuando ese mismo dinero lo despilfarra el Estado.

El concepto y el término Día de la Libertad Fiscal fueron primeramente desarrollados por el empresario estadounidense Dallas Hostetler en 1948, quien incluso obtuvo una marca comercial que en 1971 cedió a la Tax Foundation, organización ciudadana que en Estados Unidos defiende los intereses de los contribuyentes, y que todavía lo hace en la actualidad.

https://taxfoundation.org/

Esta idea tan original parte de la ficción consistente en que cada uno trabaja desde el primero de enero para pagar sus impuestos y, luego de terminar de pagarlos, llega a trabajar para su propio bolsillo. Esta idea ha sido replicada por varias instituciones

En 1974, mediante un artículo que reproducimos más abajo, el gran Milton Friedman perfeccionó el concepto y propuso el nombre de Día de la Libertad Personal, aunque esta parte de su aportación no perduró. Lo que sí se mantuvo y que es más importante que una frase, es el que para el cálculo del Día se consideraran no los ingresos fiscales, sino el gasto del Estado. Los gobernantes hacen toda suerte de manipulaciones de términos para ocultar la magnitud de los impuestos, pero todo gasto estatal termina siendo pagado por los contribuyentes, pues el Estado no produce riqueza, ni siquiera cuando posee empresas.

Desde entonces organizaciones de contribuyentes y en general partidarios de la libertad económica en todo el mundo calculan cada año el Día de la Libertad Fiscal y los festejan. El Día de la Libertad Fiscal varía de país en país y de un año a otro, según sea la carga fiscal (entendida como el porcentaje que el gasto total del estado representa del PIB).

Así tenemos que debido a una carga fiscal menos onerosa, Taiwán, Singapur y Hong Kong celebran su día de la libertad en febrero, mientras que en el otro extremo lo celebran entre finales de junio y principios de julio países como Suecia, Francia y …España.

Y por supuesto la carga fiscal varía entre jurisdicciones sub-nacionales (estados, departamentos, condados, municipios), pero también según le nivel de ingresos de las personas. Las personas que mayores ingresos tienen celebran su Día de la Libertad Fiscal semanas después de la fecha en que lo hace el promedio de los habitantes.

¿Para qué y cómo celebrar el Día de la Libertad Fiscal?

El propósito central de calcular el Día de la Libertad Fiscal es ilustrar sobre el expolio del que son víctimas los contribuyentes y promover que estos luchen para reducirlo.

Hay otras economías desarrolladas con cargas fiscales mucho menores, que gracias a ello (además de libertad económica y respeto a los derechos de propiedad), accedieron al desarrollo y que no están en crisis como las europeas. Es el camino de éstas el que hay que imitar. Y para empujar en tal sentido es que debemos derrotar la tentativa de aumentar el expolio fiscal. El objetivo debe ser que el Día de la Libertad no sólo no se recorra a mayo o junio como pretenden los políticos, sino que se adelante a febrero como en Taiwán, Hong Kong y Singapur.

Los españoles dedican medio año a pagar impuestos

Un trabajador con un sueldo medio de 24.400 euros brutos al año dedica 182 días de trabajo al año al cumplimiento de sus obligaciones tributarias para sostener el Estado del Bienestar y empezar a generar ingresos para su propio disfrute. Así lo demuestra un estudio realizado por el Think Tank Civismo en 2015.

Así, este trabajador necesitaría 102 días de trabajo para pagar las cotizaciones a la Seguridad Social, 38 días para el IRPF, 25 para hacer frente al IVA, 11’5 para cubrir los impuestos especiales y, finalmente, 5’5 días para pagar otros impuestos. El Estado se lleva la mitad de la renta de los trabajadores, pero lo hace de una forma diseminada para que el contribuyente no se escandalice.

No obstante, no sólo se contabiliza la renta bruta, sino el coste total del trabajador para la empresa, al sumar también las cotizaciones del empresario a la Seguridad Social. Así, para una renta de 24.400 euros, el coste laboral sería de 31.696 euros

  • El 1 de julio los españoles celebran el Día de la Liberación Fiscal
  • El español medio tarda 182 días en trabajar para él mismo
  • Por primera vez en los últimos cinco años éste día se adelanta.

El impresionante y recomendable trabajo realizado por Cristina Berechet es de lo mejor que se ha publicado en lengua española y puede ser descargado íntegramente en este link:

https://www.civismo.org/es/investigaciones/informes/dia-de-la-liberacion-fiscal-2015

 

RF31h

Un nuevo día para festejar (“A New Holiday”)

                                                 por Milton Friedman

(Publicado en Newsweek en su edición del 5 de agosto de 1974 – Traducción: Resistencia Fiscal, México)

A medida que el silencio siguió a los fuegos artificiales (cada vez más sordos debido a las leyes de “protección” de los consumidores) del 4 de julio, se me ocurrió que este país necesita un nuevo día para completar nuestro Día de la Independencia Nacional. El nuevo día que podríamos festejar sería el Día de nuestra Independencia Personal, ese día en el año en que dejamos de trabajar para pagar los gastos del gobierno -federal, estatal y local- y empezamos a trabajar para pagar las cosas que solidaria e individualmente elegimos a la luz de nuestras propias necesidades y deseos.

El nuevo día de fiesta, por supuesto, tiene una fecha variable. Como muestra el cuadro adjunto, el total del gasto público ha crecido de un 10 por ciento de la renta nacional antes de 1929 hasta a alrededor del 40 por ciento actual. Durante el mismo período, el papel relativo del gobierno federal y los gobiernos estatales y locales ha cambiado. En 1929, los gobiernos estatales y locales gastaron más del doble de lo que gastó el gobierno federal; en 1970, el gobierno federal gastó casi dos veces más que los gobiernos estatales y locales. A medida que crecía, el Hermano Mayor se trasladó desde el ayuntamiento y del capitolio del estado a Washington.

Este cambio es principalmente un producto de los últimos 40 años, que data del inicio del New Deal. Durante el primer siglo y medio de existencia de nuestra nación, el gasto total del gobierno –según podemos juzgar con los escasos datos disponibles- no superó el 10 por ciento de la renta nacional excepto en tiempos de guerra importante. Y el gasto estatal y local fue, a lo largo de ese lapso, aproximadamente dos veces más grande que el gasto federal. El gasto total como porcentaje del ingreso nacional casi se duplicó en el década después de 1929, y luego casi se duplicó de nuevo en las próximas tres décadas.

Nuestros antepasados habrían celebrado el Día de la Independencia Personal al final el invierno y nuestros padres cuando el invierno se tornaba en primavera.

Nosotros ahora lo celebramos al final de la primavera. Si la tendencia continúa, nuestros hijos lo celebran en verano, y los hijos de nuestros hijos en otoño.

Una simple extrapolación estadística de las fechas registradas en la tabla para 1929 y años posteriores, da 1988 como el año en que el Día de la Independencia Personal coincidiría con el 4 de julio, Día de la Independencia Nacional, aunque en el momento en que esto ocurra el Gran Hermano no podrá permitir que la inocente alegría llame la atención sobre su intromisión en nuestras vidas y, por supuesto, todos los signos de fuegos artificiales habrán desaparecido bajo el ceño de desaprobación de la NARJFL (la Administración para Quitar la Alegría de la Vida).

La fecha variable del nuevo día de fiesta es una ventaja. El Congreso o el Presidente serían obligados a declarar la fecha de cada año. Esto obligaría a que uno u otro nos informe cada año, como no lo hacen ahora, cuánto el gobierno en su conjunto nos está costando. Tal anuncio público podría ser más eficaz que las recientes, tan cacareadas, reformas presupuestarias del Congreso para imponer una cierta disciplina al gasto público y quizás revertería la tendencia.

Por otra parte, permitiría a los candidatos políticos dedicados a la mejora de nuestra libertad individual a tener un slogan fácilmente publicitado: “Regreso del Día de la Independencia Personal al 31 de marzo” o cualquier otra fecha que pueda parecer factible.

 El gasto del gobierno como porcentaje del ingreso nacional

Año Federal Estatal y local Total Día de la Libertad Personal
1900 3.4 6.1 9.5 4 de febrero
1929 3.0 8.9 11.9 12 de febrero
1940 12.3 10.4 22,7 23 de marzo
1950 16.9 8.3 25.2 2 de abril
1960 22.4 10.4 32.8 29 de abril
1970 25.5 13.6 39.1 23 de mayo
1988 50.8 4 de julio

 Fuentes: 1929-1970, “Informe Económico del Presidente”, 1974; 1900 y 1988, estimaciones del autor.

Por supuesto, la fecha del Día de la Independencia Personal que se registra en la tabla es un promedio nacional. La fecha correcta varía de estado a estado. Tal vez, una vez que el Día de la Independencia Personal nacional ha sido establecido, cada estado tomará las medidas necesarias para establecer un Día de la Independencia Personal estatal.

¿Puede pensarse en una competencia más atractiva entre estados?

 

Bien, estimados lectores, como pueden ver, sobran nuevos posts, aquí se dice todo. Feliz día de la Libertad Fiscal. Celébrenlo, y vuelvan a la lucha.

 

Anuncios

Cuentas bancarias en Dubai

Les llaman las madres de todas las cuentas bancarias.  Dubai es un destino mundial para los que buscan la privacidad en sus asuntos bancarios. A un coste asequible para cualquiera que desee preservar sus ahorros, existe una solución simple, sin peros, rápida y profesional a la vez. Banca por Internet con talonario de cheques y tarjeta de débito incluidos.

Es posible crear una sociedad en Dubai y abrir una cuenta a su nombre en cualquier banco clasificado AAA en Dubai como, por ejemplo, el prestigioso Standard Chartered Bank o el Abu Dhabi Commercial Bank. Dubai ofrece una oportunidad casi única en el mundo offshore de hoy. Porque reúne una serie de ventajas las cuales, una vez combinadas entre sí, proporcionan a los clientes una de las mejores y más seguras soluciones offshore que jamás hayan existido.

Dubai es, como es sabido, uno de los estados más liberales del Golfo, que ha acertado en invertir las ganancias procedentes del petróleo en la creación de una economía diversificada y equilibrada. Actualmente, el PIB está dominado por los servicios financieros, el turismo, el comercio y las manufacturas, de modo que el petróleo ya sólo interviene en un 3%.

Posee un sector bancario maduro, apto para dar un adecuado servicio a los ricos locales, expatriados y a la clientela offshore en general. Dubai ofrece privacidad bancaria, igual o mejor que la de Suiza, y el estilo de vida de Mónaco. No es ningún secreto que Dubai está en el punto de mira de los ultra-ricos y famosos de hoy en día.

En cuanto a fiscalidad, no hay impuestos bajos, en realidad no hay impuestos de ningún tipo en actividades onshore o offshore. Por eso Dubai no es un paraíso fiscal de impuestos reducidos, ES UN PAIS SIN IMPUESTOS!!. Vamos a verlo en detalle:

  • No existe Hacienda ni impuestos de ningún tipo.
  • No hay obligación de presentar declaraciones ni estados contables
  • No hay registro público de Directores o Accionistas
  • Sistema bancario muy flexible adaptado a las exigencias de los megarricos y los inversores globales
  • Legislación fuerte que protege la confidencialidad de los inversores

De modo que, combinándolo todo, Dubai ofrece una solución de ventanilla única para los negocios offshore del siglo 21.

Para obtener la máxima privacidad, es posible formar una sociedad mediante un poder otorgado a un agente local, Si esta sociedad toma la forma de una filial en la zona de libre comercio, el promotor puede tener derecho a un visado de residente, o disponer de él directamente si realiza la adquisición de una vivienda.

Sin embargo, no es una operación barata. Y para la simple privacidad pueden existir soluciones más simples y económicas. En Perpetuo Turista siempre recomendamos analizar caso por caso para optimizar el consejo.

Además, privacidad no es sinónimo de anonimato, puesto que las políticas de conocer al cliente (KYC, por sus siglas en inglés) aplican también en Dubai. Nuestra recomendación es proceder siempre dentro de la legalidad, pero conociendo todas las opciones que se hallan a nuestro alcance, también en el mundo offshore.

Los papeles de Panamá, “revisited”

Ya habíamos publicado un post sobre el tema. Termino ahora la lectura del libro publicado por los periodistas de investigación cuyo  trabajo permitió el acceso de unos 400 periodistas del ICIJ  a un monumental cúmulo de documentos de más 200 Gigabytes, destapando la operativa del bufete panameño Mossack Fonseca entre los años 1977 y 2015. Se trata de los hermanos Bastian y Frederik Obermayer, del Suddeutsche Zeitung, de Múnich.

La obra resume los casos más sonados descubiertos por el momento, pues todavía queda mucho por investigar, los cuales implican a gobernantes, estrellas del espectáculo, empresarios globales, deportistas y muchos políticos. Todos ellos tuvieron relación  con  el bufete panameño a través de intermediarios, algunos pocos directamente, para la creación de estructuras societarias “offshore” mediante las cuales gestionar asuntos y bienes de forma privada, ocultándolo a sus conciudadanos, al fisco de su país o a otros socios indiscretos.

A lo largo de 29 capítulos se describen estos casos ejemplares, explicando con detalle cómo los periodistas de investigación van acorralando poco a poco en la contradicción a los que niegan ninguna relación con la industria de las corporaciones  “offshore”.  Algunos casos ponen verdaderamente los pelos de punta, y en general es desolador comprobar el panorama mundial que ofrecen los políticos y mandatarios públicos, sea cual sea su origen e ideología. Por si nos fiábamos poco de los políticos, esta lectura es el martillazo que remacha el clavo.

Sin embargo el motivo de este post es de crítica al libro publicado por los hermanos Obermayer. A lo largo de sus páginas se cae de nuevo en la demonización de los así llamados paraísos fiscales (recordemos que en inglés “tax haven” significa refugio fiscal….) y por supuesto del malvado bufete autor de los hechos. Es indudable que el bufete Mossack Fonseca, llevado probablemente por una codicia no bien medida, caminó excesivamente al borde de la legalidad en muchos casos y en más de uno la desatendió directamente. Pero la globalización tiene este reverso, no se puede defender la globalización según cómo sopla el viento.

Siempre decimos que los ciudadanos corrientes no hemos inventado la globalización, nos la hemos encontrado hecha e impuesta. Y el que obtenga conocimientos suficientes sabrá aprovecharse de ella, y el que no analice e investigue se quedará donde estaba, en su círculo vicioso. Sólo nos tenemos a nosotros mismos, en el futuro la guerra de la libertad individual se ganará por el conocimiento diferenciador. No,  no somos todos iguales.

Los hermanos Obermayer criminalizan todo lo que huela a privacidad y diversificación internacional bajo el supuesto de que el que oculta algo es un delincuente, un corrupto o un inmoral. Lógicamente, abogan por un control mundial exhaustivo de todos los titulares de sociedades y un control a escala mundial de las transacciones financieras así como de las transmisiones patrimoniales. Propugnan el fin de los paraísos fiscales mediante sanciones y medidas coactivas del resto de estados. Sin darse cuenta, se echan en los brazos del Gran Hermano en su afán de transparencia y justicia.

Y no creemos que ese sea el camino. Al igual que con  las armas de fuego, en la industria “offshore” son los usuarios y no la herramienta lo que produce el daño. El crimen internacional no desaparecería por la simple desaparición de los “paraísos fiscales”. Y se perdería una de las claves de la libertad individual: la competencia fiscal, la capacidad de actuar individualmente para pagar los impuestos que corresponde, pero ni uno más. Y evitando si es posible pagar por dinero ya gravado, como ocurre en los países que tienen impuesto sobre el patrimonio o sobre sucesiones.

Como bien indica el profesor Gay de Liébana, las empresas del índice bursátil español, el IBEX 35, apenas pagan impuesto de sociedades, y tienen más de mil filiales o asociadas en paraísos fiscales. La justicia fiscal no pasa pues por la supresión de los refugios fiscales sino por ordenar primero la casa por dentro. Que no nos distraigan.

En la obra de los hermanos Obermayer la denuncia es correcta, y necesaria. Pero la terapia propugnada no es la adecuada. El  mundo es grande y distinto como para que haya diversidad de políticas, también fiscales. Y gracias a ello surgen oportunidades. Lo cual es muy distinto de defraudar, robar o estafar.

En el anterior post dijimos que, milagrosamente, en los papeles de Panamá no aparecía nadie de los Estados Unidos. En este libro tampoco….¿Y porqué será?

Un buen año…..sin Gobierno!!!!

Tras un paréntesis demasiado largo para el gusto del que escribe, debido a viajes y compromisos profesionales,  tengo el placer de reproducir en este blog, para darle mayor audiencia si cabe, un post extraído del portal Inversor Global y que firma Alberto Redondo, colaborador habitual de este portal sobre inversión y oportunidades en el mundo financiero.

El texto destaca y ratifica uno de nuestros mantras principales: que cuanto menos gobierno mejor y que su relevancia en el bienestar de la sociedad está muchas veces sobrevalorada. Disfrutad la lectura y gracias a Alberto por estas reflexiones.

2016 pasará a la historia de España por dos cosas: por ser el año en el que estuvimos 10 meses sin gobierno y por ser el mejor año para el empleo hasta ahora, ya que 390.534 personas salieron del paro, la mayor cantidad en un solo año desde que se contabiliza esta magnitud.

Resulta paradójico que, en un año en el que la oferta de empleo público se ha congelado, el empleo total generado sea superior al medio millón de personas, con 540.655 personas que en la actualidad cotizan a la Seguridad Social y hace un año no lo hacían.

Ante estos hechos debemos preguntarnos si es casualidad que justo el mejor año para el empleo sea el único año en el que España no ha contado con un gobierno con capacidad de legislar.

Mi opinión es que, si bien no podemos atribuir los excelentes datos de empleo del año pasado a la ausencia de un gobierno exclusivamente, sí creo que la menor actividad del sector público en este sentido ha beneficiado al sector privado.

En Inversor Global tenemos la convicción de que el Estado, lejos de contribuir al crecimiento económico y a la creación de empleo subvencionando sectores ineficientes e incompetentes, pone trabas a las empresas y a los emprendedores que generan crecimiento económico y prosperidad con impuestos y regulaciones a menudo excesivas.

Ejemplos de sectores ineficientes que sobreviven gracias a la asistencia del Estado abundan en España. Desde el cine español a las grandes infraestructuras deficitarias como las autopistas rescatadas, pasando por las cajas de ahorros o las televisiones públicas.

Estas empresas y sectores absorben todos los años miles de millones de euros en recursos generados por empresas y trabajadores competitivos, con el Estado como intermediario, supervisor y promotor de esta transferencia de riqueza.

Resulta curioso, como decía al principio de la columna, que justo el año en el que el Estado ha tenido las manos más atadas para intervenir en la economía, ha sido uno de los años más positivos para la actividad económica y sobre todo para el empleo.

Sin embargo, a pesar de la evidencia empírica que demuestra que más Estado no es más crecimiento económico sino todo lo contrario, para los próximos años es previsible que la influencia del Estado aumente en la economía.

Al cierto consenso en torno a un modelo de Estado socialdemócrata que existe entre todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria, hay que añadirle la creciente influencia del Partido Socialista tanto como parte necesaria para la aprobación e implementación de nuevas iniciativas legislativas, como por su capacidad para vetar aquellas iniciativas promovidas por el Partido Popular o por Ciudadanos que no cuenten con su respaldo.

Ya la semana pasada hacía mención en mi columna “Víctimas de las apariencias políticas” que el PSOE se encuentra en una posición difícil ante su nueva postura más proclive al entendimiento con el Partido Popular y que, para mantener satisfechas a sus bases –contrarias en gran medida a este entendimiento-, iba a hacer de la derogación de la reforma laboral su caballo de batalla para contener el avance de Podemos como fuerza política de referencia en la izquierda.

La mayor implicación de los políticos en la regulación del mercado laboral contribuirá a que previsiblemente, junto con una ralentización del crecimiento económico que pronostican algunas instituciones, en 2017 no se alcancen las cifras de creación de empleo que vimos el año pasado.

Corralito en la India, y……?

En noviembre del año pasado,  sin previo aviso, el primer ministro de la India anunció que los billetes de 500 y 1.000 rupias iban a dejar de ser de curso legal en menos de cuatro horas, con el supuesto propósito de combatir la economía sumergida, que según se dijo alcanza al 20% del PIB.

Las protestas y los disturbios no se hicieron esperar, obligando a millones de ciudadanos a hacer largas horas de cola en los bancos para cambiar su efectivo en billetes de gran denominación por otros  nuevos, incluyendo al de 2.000 rupias, con mejor tecnología anti-falsificación.

El momento del cambio se aprovecha para escudriñar el origen de los billetes. Y la población padece una crisis general de efectivo por lo que todo el mundo mira sus gastos al milímetro, produciéndose un enorme descenso en el consumo.Se habló de una reducción en el PIB hindú del 2 %. Tras casi una semana, los comerciantes se quejan de un estancamiento de las ventas y muchos ciudadanos carecen de dinero en efectivo para comprar los productos más básicos, mientras crecen las colas en los cajeros automáticos y bancos.

Ante el creciente descontento, el Gobierno anunció que incrementaba en 500 rupias el máximo diario a cambiar en bancos, hasta ahora de 4.000 rupias (unos 55 euros), y en el de retirada en cajeros, que estaba fijado en 2.000 rupias (27 euros).

En los pueblos se recurre al trueque ante la falta de efectivo y en las ciudades los trabajadores autónomos ven caer en picado sus ingresos.

Mientras tanto, los grandes depositarios de dinero negro, los que de verdad conocen y dominan la economía sumergida, hace tiempo que han cambiado el mismo por oro, inmuebles o valores. Los joyeros y las tiendas de productos de lujo hacen su agosto durante las últimas horas de vigencia de los billetes, incrementando su margen más del 100%. ¿Quién sale entonces realmente perjudicado con la medida?

El gobierno advierte que cada vez se autorizarán menos operaciones con billetes antiguos y que las cuentas corrientes con saldos mayores de 3.500 euros (al cambio) serán investigadas. Al dinero negro regularizado se le aplicará una multa del 50% y al que no que sea descubierto, del 85%.

Los empresarios alquilan las libretas de ahorro de sus empleados a cambio de una comisión para guardar ahí el dinero  no declarado.

Y todo eso en un país donde la mitad de la población no tiene cuenta corriente y sólo un 22% posee una tarjeta de débito.

Parece ser que el motivo real de la medida fue estrangular la compra de votos  por parte de la oposición en vísperas de elecciones. En fin, si un gobernante puede sumir al país en el caos, por algo así, claramente se ha traspasado el límite de la supervivencia para la gente corriente.

Esto fue lo que ocurrió en la India en noviembre, pero……..¿suena tan alejado e imposible para cualquiera de nosotros, conociendo a nuestros políticos y a nuestras élites? Da que pensar, y de paso da bastante miedo, que pueda llegar a ocurrir algo semejante en nuestro propio país. La posibilidad existe. Y todo aquél que tenga unos ahorros o patrimonio a preservar, pequeño o grande, haría bien en investigar soluciones a situaciones como las descritas. Desde luego, el recurso a cuentas en divisas en el extranjero y metales preciosos almacenados fuera del sistema bancario en jurisdicciones seguras y estables son la primera y más importante medida a tomar.  Con calma, tiempo por delante y antes de que ocurra nada. No cuando ya sea demasiado tarde.

MALAYSIA, MY SECOND HOME???

El programa de inmigración puesto en marcha por el gobierno de Malasia, conocido por sus siglas MM2H (Malaysia My Second Home) se ha hecho famoso por las supuestas ventajas que aporta a los que se acogen al mismo.

Se trata de un visado a largo plazo que permite a los extranjeros residir en Malasia todo el tiempo que quieran. Lo creó el Gobierno de Malasia en el año 2000 como un modo de atraer a los extranjeros para residir durante largos periodos de tiempo o jubilarse en el país. Para la gente joven, es un visado a largo plazo. Pueden trabajar desde casa o tener su propio negocio en otro país y gestionarlo desde Malasia. Para las personas mayores, es un visado de jubilación.

Cuando se creó el visado MM2H, se comparó con otros programas similares de otros países. El MM2H corrigió las deficiencias y quejas de los otros programas para convertirse en el programa ideal. Algunas de estas quejas eran:

  • El visado de jubilación solamente es válido durante uno o dos años (10 años en el MM2H)
  • Abierto solamente a personas de más de 50 o 55 años (la edad mínima en el MM2H es de 21 años)
  • La renovación del visado es complicada, ya que depende de la oficina local de inmigración, que puede interpretar las solicitudes de diferentes maneras. (la aplicación y renovación de MM2H está centralizada en una sola oficina)
  • Las condiciones y los requisitos cambian continuamente, lo que disuade a los solicitantes (el MM2H te permite renovar con los mismos requisitos que cuando se formalizó la solicitud original (hasta 10 años antes).
  • Los extranjeros tienen que permanecer en el país durante un cierto número de día para que el visado sea válido. (con MM2H no hay un “mínimo de días de permanencia” y se puede entrar y salir de Malasia todas las veces que se desee)..
  • Los extranjeros tienen que comprar/alquilar una vivienda o contratar a una criada. (MM2H no obliga a nadie a comprar o alquilar una vivienda ni a contratar a una criada).
  • Los extranjeros tienen que comparecer ante el Departamento de Inmigración y la Policía cada varios meses. (MM2H no solicita una dirección ni obliga a nadie a comparecer ante personal del gobierno. Puedes desaparecer en el país, solamente debes acatar la ley y las sencillas normas del MM2H)

Desde el punto de vista fiscal, la opción resulta interesante porque en Malasia no hay impuesto de sucesiones y la residencia fiscal permite prácticamente quedar excluido del impuesto sobre la renta. Los extranjeros pueden comprar propiedades y ponerlas a su nombre (con mínimas restricciones) y Malasia es el único país de Asia que permite a los extranjeros comprar tierra a su nombre sin necesidad de tener un socio/empresa o un cónyuge del país. La compra de un coche también está exenta de impuestos.

El visado MM2H no permite trabajar en Malasia para una empresa del país y cobrar en Ringgit. Pero sí se puede trabajar para empresas de fuera de Malasia con el visado MM2H.

Los requisitos son algo exigentes: se distingue entre mayores o menores de 50 años y se pide un depósito de hasta 500.000 Ringgit (105.000 €) así como unos ingresos mensuales de como mínimo 10.000 Ringgit (2.100 €)

En una visita reciente a Kuala Lumpur he podido constar un poco la realidad de la vida diaria en el país. Indagando la opinión de los locales he podido comprobar que en realidad parece que existen bastantes “peros” a convertir Malasia en nuestro segundo hogar.

Una de las razones son las molestias burocráticas, siendo una de las más preocupantes la poca diligencia de los ministros y altos funcionarios gubernamentales de Malasia. Los malasios tienen la impresión general de que no poseen el gobierno que merecen.

Se han producido numerosos casos de corrupción en las agencias autorizadas para gestionar la obtención de los visados, se han perdido depósitos y se ha cobrado más de la cuenta en gestión: hasta 15.000 US$ (52.500 Ringgit) cuando la tarifa máxima establecida por el gobierno es de 2.500 US$ (8.750 Ringgit).

Y al parecer los beneficios no son atractivos, por lo que muchos han decidido ir a Singapur o Tailandia.

Hasta la fecha, el mayor número de interesados han sido de China y Bangladesh, con un pequeño número de japoneses y surcoreanos. Recientemente, se ha visto una oleada de iraníes – ciertamente no los europeos, como era esperado.

El objetivo del programa era atraer a la gente “rica” para pasar sus años crepusculares en Malasia trayendo dinero y así ayudando a la economía. La realidad queda por el momento bastante lejos de eso.

La principal razón por la que se decide no acogerse al programa es la corrupción desenfrenada en todas las esferas de la sociedad malasia, la ruptura de la ley y el orden, el racismo, la falta de libertad de expresión, el pésimo servicio y la actitud de los funcionarios tras de los mostradores de información.  Estas son sólo algunas de las frustraciones que se experimentan y ven de primera mano en visitas frecuentes a Malasia.

No tiene nada que ver con el exceso de manifestaciones callejeras, como dicen los políticos. Tailandia tiene un programa similar y al parecer más exitoso. Tailandia tiene más  manifestaciones en sus calles y los extranjeros siguen acercándose a Phuket, Pattaya, Chiang Mai y Bangkok para un segundo hogar, especialmente los alemanes y los europeos del norte.

Esto es así es porque los tailandeses son un pueblo muy acogedor y hospitalario y Tailandia es más segura pues sus leyes también protegen a los extranjeros. A diferencia de Malasia, donde se cuenta que la policía religiosa incluso detuvo a una pareja de ancianos casados por supuesto delito de khalwat (proximidad excesiva en público). Una pena para otro pueblo en general muy acogedor, como es el malasio.

Si Malasia continua con sus “travesuras” religiosas no encontrará a nadie dispuesto a quedarse ahí, excepto los indonesios, los bangladesíes, los paquistaníes y algunos pícaros de África. El turismo de este país se va por el desagüe debido al chovinismo del gobierno. Además, Malasia ya no es un lugar tan seguro para los turistas, dado que también hay robos y vandalismo.

En Tailandia, la libertad de expresión es algo saludable. De hecho, puede ser una atracción “turística”. Tailandia ha experimentado más de 10 golpes de Estado y manifestaciones innumerables a través de los años y, sin embargo, su número de turistas sigue siendo alto. Basta con comparar su aeropuerto principal con el de Kuala Lumpur.

Con el 2017 llegó la AEOI

Lamento y me disculpo por esta prolongada ausencia que hace parecerme a otro gran bloguero de la causa del Perpetuo Turista:  el amigo Streber de Streber Weekly. Vayan desde aquí saludos para él y su blog.

Todo empezó con un viaje a Malasia, a la que muy pronto voy a dedicar un post para comentar en detalle el famoso programa “Malaysia my second home” abreviadamente MM2H, y en el que bajaremos a los detalles de esta posible segunda bandera.

Pero el retraso acumulado y el hecho de que sea el primer post del año hace que debamos girar nuestra atención hacia el hecho más significativo de los que han ocurrido desde que se iniciara 2017. Se trata cómo no de la entrada en vigor de la AEOI, para los amigos, el intercambio automático de información (Automatic Exchange Of Information) entre países que han firmado el acuerdo de la OCDE. También se le conoce por las siglas CRS, que significan Common Reporting Standards.

54 países han iniciado el intercambio automático de información fiscal en 2017 y otros 47 van a iniciarla en 2018, los cuales pueden verse en los cuadros, directamente publicados por la OCDE. Como puede comprobarse, no se salvan ni los tradicionales paraísos fiscales con el mayor secreto bancario. Suiza, por ejemplo, se incorpora al club en 2018 y a partir de este año sus bancos enviarán religiosamente los datos de sus clientes a la administración fiscal helvética, quien a su vez los enviará a las autoridades fiscales de cada titular de cuenta.

aeoi-tabla

Los datos enviados será la información sensible como datos del titular, saldo a 31 de diciembre, movimientos significativos, y todo tipo de rentas percibidas en la cuenta. Por tanto, vista la lista de países, ya no quedan opciones para aquél que aún se plantee esconder dinero de la autoridad fiscal. Por lo menos en cuentas a nombre de personas físicas, aunque la obligación de intercambio de información también alcanza a sociedades, fundaciones y fideicomisos (trusts).

Lo advertimos en abril del año pasado (post: Del FATCA al GATCA y a peor). Finalmente no se ha llamado GATCA sino AEOI, pero estamos hablando de lo mismo. Varias son pues las consideraciones que debemos hacer ante esta ofensiva de la OCDE hacia la fiscalidad global:

  1. En primer lugar la AEOI obliga a las entidades financieras, son ellas las que soportan la obligación de informar.
  2. En segundo lugar, las entidades transmiten la información cuando el titular de la cuenta no es residente fiscal en el mismo país. Claro está un país no se informa a sí mismo, ya recibe los datos fiscales por la vía habitual.
  3. En tercer lugar, cuando hay dudas sobre la residencia fiscal del titular, la información se envía a todos los países posibles, por lo que el individuo puede ser requerido para pagar impuestos sobre una misma renta en varios países. En el caso de las sociedades, si el beneficiario último, que debe estar identificado por el banco,  es extranjero, se envía la información al país de residencia fiscal de aquél.

Pero todo está aún por hacer y tanto los bancos como las administraciones fiscales tendrán por delante un duro trabajo si realmente quieren utilizar la información.

Curiosamente, sorprende extraordinariamente que Estados Unidos no está en la lista de países que han firmado la AEOI. Y tiene sentido, porque para los no residentes ahí, los EEUU llevan camino de convertirse en el mejor paraíso fiscal, pues  no es evidente que sus bancos reporten nada. Para el resto del mundo, aplicación a rajatabla del FATCA, pero ellos, a su aire. ¿No es brillante?

No hay mucho modos de rehuir el AEOI. Básicamente tres:

  1. Disponer de cuenta bancaria en países que no hayan firmado ni vayan a firmar la AEOI (poco recomendable por lo remotos e inseguros que pueden ser).
  2. Ceder los activos, desvinculándose de los mismos, mediante donación o cesión.
  3. Trasladar nuestra residencia a un país con fiscalidad territorial o directamente a un paraíso fiscal para personas físicas.

Todas más difíciles de lo que parece y costosas. La AEOI ha llegado para quedarse y exige un posicionamiento nuevo, y desde luego más inteligente que el de simplemente tratar de esconder el dinero en una cuenta por esos mundos.