Del FATCA al GATCA….. y a peor.

En Estados Unidos, la ley que establece la obligación de declarar las cuentas en el extranjero se conoce por su abreviatura FATCA (Foreign Account Tax Compliance Act), y se ha hecho famosa porque la Hacienda estadounidense, el IRS (Internal Revenue Service), ha podido presionar a todos los bancos y entidades financieras del mundo para que suministren información de los ciudadanos de EEUU que posean cuentas en sus entidades. Y ello bajo amenaza de atacar los intereses de esos bancos en los EEUU, o de dejar al país pecador sin divisa de reserva mundial, con lo que el primer efecto conseguido ha sido que en numerosos bancos del mundo lo primero que preguntan al que desea abrir una cuenta es si es ciudadano americano, cerrándole la puerta de inmediato en caso afirmativo. Los pobres yankees se ven obligados a abrir cuentas por medio de intermediarios financieros o  gestores de patrimonio, que se llevan siempre sus buenas comisiones.

Es difícil que eso pase en otros países porque no tienen la capacidad de influencia de EEUU, pero desde luego países mucho más insignificantes, como España, se han aplicado con la máxima diligencia a publicar una ley casi análoga a la FATCA, la Ley 7/2012, de 29 de octubre y el Real Decreto 1558/2012, de 15 de noviembre, de modificación de la normativa tributaria, por la que se obliga a la declaración de bienes en el extranjero, cuyo procedimiento sancionador es tan exorbitante que hasta se contradice con la normativa europea.

Pues bien, la maquinaria gubernamental global sigue adelante y no se va a detener ahí. Con China y Rusia a punto de aceptar el ordenamiento impuesto por la FATCA,  se ha llegado de hecho a una mundialización del libre intercambio de la  información financiera de particulares y sociedades. Es lo que se ha dado en denominar GATCA, abreviatura de Global Account Tax Compliance Act, o ley de cumplimiento fiscal global para las cuentas bancarias. Doug Casey, siempre tan ocurrente, dice que es como si a FATCA le inyectaran esteroides.

En definitiva, esto significa que todos los Gobiernos del mundo se intercambiarán datos sobre sus ciudadanos con una tecla del ordenador y nuestros ahorros quedaran a la vista de todo aquel que quiera husmear en nuestra privacidad. Siendo esta situación ya angustiosa por sí misma, ese no es el futuro más sombrío que podemos esperar. El GATCA es el paso previo a cualquier fantasía recaudatoria que nos deseen imponer, cualquier nuevo impuesto “global” por el bien de la Humanidad, no podrá ser neutralizado de ningún modo. La Hacienda Global tendrá plenos poderes para tratar a cualquier humano como a una vaca lechera y ordeñarle a voluntad,  siempre en favor de causas justas y necesarias bien defendidas por los gobernantes.

Veremos pues hasta dónde se nos puede oprimir en este nuevo feudalismo fiscal del siglo XXI.  Ya hay quien está investigando vías de salida. Estaremos atentos.

 

 

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